El yelmo etrusco encontrado en un yacimiento celta que contiene la inscripción germánica más antigua conocida

La inscripción del Yelmo B de Negau / foto Peter1936F en Wikimedia Commons

En el año 1812 se produjo un espectacular descubrimiento en un huerto del pueblo de Zenjak en Eslovenia, cerca de Negau (Negova) y de la frontera austríaca. 26 yelmos de bronce, de los cuales hoy se conservan 23, de origen etrusco y del tipo vetulónico (hoy también llamado tipo Negau). Esto es, de bronce y con un reborde decorado sobre un saliente lateral, terminando en una especie de cresta.

El yelmo B de Negau en el Kunsthistoriches Museum de Viena / foto Peter1936F en Wikimedia Commons

Los yelmos datan del 450–350 a.C. y muchos parecidos se han encontrado en yacimientos de todo el arco alpino (Eslovenia, Italia), pero también en Suiza e incluso en España, donde apareció uno en el yacimiento de Les Sorres, en la antigua desembocadura del Llobregat. En Olimpia se encontró uno dedicado a Zeus por Hierón de Siracusa tras la batalla de Cumas (474 a.C.). Suelen aparecer en necrópolis y en contextos votivos, como ofrendas a algún dios local.

Los del yacimiento de Negau debieron constituir una ofrenda. Según los expertos por dos razones. La primera es que fueron enterrados hacia el año 50 a.C., es decir casi cuatro siglos después de su fabricación, en un momento en que ya hacía mucho tiempo que habían quedado obsoletos y no se utilizaban (habían sido reemplazados por equipo más moderno como los yelmos tipo Novo Mesto hacia el año 300 a.C.).

Detalle de la inscripción / foto Balkan Celts

Y la segunda, que es la que realmente supuso una novedad y el principal interés del hallazgo, es que uno de los yelmos lleva una inscripción diferente a los demás. La mayoría de ellos presentan inscripciones celtas con los nombres de los sacerdotes o druidas que los ofrecieron. Pero el conocido como Yelmo Negau B lleva inscrito un nombre germánico: 𐌇𐌀𐌓𐌉𐌊𐌀𐌔𐌕𐌉𐌕𐌄𐌉𐌅𐌀///𐌉𐌐‬ (harikastiteiva\\\ip).

La inscripción, interpretada como Harigasti teiva se compone, según los análisis lingüísticos, de varias partes: hari (ejército, anfitrión), del antiguo nórdico herjan (guerrear, saquear); gasti(z) (huésped); y teiwa(z) (dios, similar al divus latino). Su significado varía según los autores. Unos la leen como Harigast el sacerdote, otros como al dios Herigast. En lo que todos están de acuerdo es en que Harigast es un nombre germánico, convirtiendo a la inscripción en la más antigua germánica encontrada hasta ahora.

Otra vista del Yelmo B de Negau / foto The Lost Fort

Por ello los arqueólogos alemanes se interesaron enormemente por el yacimiento de Negau durante la Segunda Guerra Mundial, tanto que el lugar fue renombrado como Harigast mientras duró el conflicto.

Pero tampoco fue Harigast quien enterró su yelmo, pues la inscripción se hizo en algún momento del siglo II a.C., más de 50 años antes de que todo el conjunto se convirtiera en ofrenda votiva.

Lo que se sabe es que Harigast debió ser un sacerdote germánico, quizá un mercenario, incrustado en las filas de un pueblo celta que guardaba los yelmos posiblemente como objetos de valor simbólico que pasaban de generación en generación. O quizá los utilizasen todavía en el combate. Aunque hay numerosas evidencias de que los germanos no utilizaban yelmos o cascos de metal, sino de cuero, es posible que los mercenarios germanos que sirvieron, primero a los celtas y después a los romanos, adoptasen el hábito de llevarlos.

La cuestión es ¿qué hacía un yelmo con una inscripción germánica, y posiblemente hecha por un sacerdote, entre un montón de yelmos con inscripciones celtas? Harigast debió ser alguien lo suficientemente respetado como para que se le permitiese poseer un yelmo, quizá sagrado, pero al mismo tiempo tan independiente como para mantener su nombre y religión germánicas.

Runas en Futhark Antiguo en la piedra Kylver de Suecia / foto dominio público en Wikimedia Commons

Pero hay más, porque en un principio se pensó que la inscripción era rúnica, lo que la hubiera convertido también en la primera de su tipo. Hoy todos los expertos coinciden en que el alfabeto empleado es un derivado del etrusco utilizado en el norte de la península Itálica, en las provincias romanas de Recia, Nórica, Venetia y Panonia. Sin embargo, aun cuando no se sabe con exactitud cual es el origen de las runas, los paralelismos entre las formas de algunas de sus letras con las noritálicas hacen pensar a muchos investigadores que esa puede ser una de las posibles fuentes del Futhark Antiguo, que son las primeras runas conocidas.

Los yelmos de Negau están repartidos por museos de todo el mundo, pero el Yelmo B se guarda en el Museo de Historia del Arte de Viena (Kunsthistorisches Museum).

Fuentes: Ritos de armas en la Edad del Hierro: Armamento y lugares de culto en el antiguo Mediterráneo y el mundo celta (María del Mar Gabaldón) / The Riddle of the Negau Helmet B / Old English: A Linguistic Introduction (Jeremy J. Smith) / The Negau Inscriptions / Wikipedia.