La Vespa 150 TAP/Imagen: RIVARS en Wikimedia Commons

Vespa 150 TAP, la sorprendente moto con cañón antitanque de las guerras de Indochina y Argelia

Hemos visto aquí más de un arma peculiar, alguna estrambótica incluso, desde el escudo-linterna renacentista al tanque redondo de la Segunda Guerra Mundial, pasando por la capa hinchable de los samuráis. Hoy vamos a seguir en esa línea con la Vespa 150 TAP que, como se puede deducir de su nombre, era una moto scooter pero inaudita, pues llevaba incorporado un cañón antitanque; por eso también se la conoció como Vespa Bazooka.

Aunque más bien parece sacada de un tebeo de Mortadelo y Filemón, la Vespa 150 TAP fue creada en un contexto bastante menos humorístico: la Guerra de Indochina. Fue a principios de los años cincuenta cuando la motoneta o scooter, que fabricaba la empresa italiana Piaggio desde 1946 como nuevo medio de transporte barato y de fácil manejo, se puso de moda y entró en una etapa de esplendor cuya máxima sublimación fueron las imágenes de Audrey Hepburn y Gregory Peck a los mandos de una en la película Vacaciones en Roma .

Cartel de la película Vacaciones en Roma, dirigida por William Wyler en 1953)

Originalmente, la Vespa se llamaba Paperino; el cambio de nombre fue cosa del propio Enrico Piaggio porque le recordaba una avispa, al tener más gruesa la parte posterior que la delantera. De hecho, situar el motor atrás era algo completamente novedoso que se le ocurrió al ingeniero Corradino D’Assanio para que el brazo delantero asemejara el tren de aterrizaje de un avión, ya que la aeronáutica era su pasión. Algo curioso porque seguro que no imaginaba que su moto volaría algún día.

No por sí misma, claro, sino a través de las TAP (Troupes Aéro Portées), es decir, las Tropas Aerotransportadas francesas. Al poco de acabar la Segunda Guerra Mundial, Francia se había negado a ceder a las demandas del Viet Minh, la Liga para la Independencia de Vietnam que aliaba a los comunistas y los nacionalistas bajo el liderazgo de Ho Chi Minh, Giap y Vam Dong con el objetivo de desligarse de la subordinación colonial. En 1946, el bombardeo sin escrúpulos de la ciudad de Haiphong por parte de la Armada gala, que causó miles de muertes, fue el punto de inflexión para desatar las hostilidades.

Desarrollo de la Guerra de Indochina/Imagen: Romanwindwhistler en Wikimedia Commons

El CEFEO (Cuerpo de Expansión de Francia en Extremo Oriente) consiguió imponerse en primer término, adueñándose de las ciudades y empujando al Viet Minh a la selva y China. Pero eso supuso cederle el control de la mayor del país, dificultando las comunicaciones por vía terrestre y dejándole campo libre para hacer proselitismo entre el campesinado, mayoritario en el país. En menos de tres años la situación empezó a cambiar y en el otoño de 1950 llegó el desastre de Cao Bang.

Se sucedieron los generales y las campañas para intentar frenar aquellas adversidades pero la catástrofe de Dien Bien Phu en la primavera de 1954 dejó KO a los franceses. El enemigo había revelado estar mucho mejor equipado de lo que pensaban; ya no era una masa de vietnamitas famélicos y fanáticos sino que habían recibido de China artillería y carros de combate T-34 que les otorgaban el dominio del terreno. Hacía falta contrarrestar el poder de aquel carro de combate -considerado por muchos como el mejor de la Segunda Guerra Mundial- con un antitanque que se pudiera desplazar ágilmente por las agrestes carreteras que atravesaban la selva.

Una Vespa 150 TAP con su conductor/Imagen: Ark 21

Desde hacía poco contaban con el M20, un cañón de 75 mm y fabricación estadounidense que disparaba proyectiles HEAT (High Explosive Anti Tank), capaces de atravesar un blindaje de 100 mm, más del doble del que tenía el carro soviético. Ésa era una de las virtudes del M20; la otra consistía en carecer de retroceso, al dar salida a los gases propulsores por el propio cierre de la recámara, lo que permitía dispararlo con cierta comodidad, bien desde un trípode bien desde otro soporte.

Como la forma de enviarlo al frente debía ser a bordo de los aviones Fairchild C-119 Flying Boxcar, un modelo de bimotor de transporte cedido también por EEUU, que ya lo había utilizado satisfactoriamente en la Guerra de Corea, el tamaño del vehículo que llevara el cañón era una consideración importante. Así fue cómo el Ministère de la Défense Nationale decidió montarlo en una moto tipo scooter, un vehículo del que se podían cargar muchas unidades en los aviones y lanzarlas con paracaídas sin preocuparse demasiado de los árboles.

Un avión Fairchild C-119 Flying Boxcar/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

No era una idea nueva, en realidad, pues durante la Segunda Guerra Mundial EEUU facilitó a sus tropas aerotransportadas un vehículo con esas características, inspirándose en lo que hacían británicos e italianos. Se trató de la Cushman 53, tosca en apariencia y sin amortiguación pero tan resistente que permitía engancharle el paracaídas directamente. Se fabricaron entre 4.000 y 5.000 unidades desde 1944 hasta el final de la contienda, siendo empleadas por las 82º y 101º divisiones aerotransportadas en los frentes europeo y del Pacífico.

Ahora bien, habían pasado diez años desde entonces y se imponía un relevo generacional. Consecuentemente, se convocó un concurso en el que la Vespa se impuso a la Valmobile 100 y a la Bernadet 250. En 1955 le encargaron la producción a Piaggio, la cual dotó a su Vespa 150 -que sólo pesaba 90 kilos, 26 menos que la Cushman- de un capó y un guardamanos más pequeños que los de la versión civil pero conservando el mismo motor monocilindro de dos tiempos y 145 cc (luego se amplió a 150). Con él podía alcanzar una velocidad de 60 kilómetros por hora con una autonomía de aproximadamente 200 kilómetros.

Una Cushman 53/Imagen: AlfvamBeen en Wikimedia Commons

Debido al peso del arma que transportaba, fue necesario añadirle refuerzos a la estructura, rodeando completamente la moto con un parachoques, y colocando protecciones de acero al cárter, de manera que al impactar en tierra tras el salto en paracaídas no sufriera daños. Contaba con una parrilla delantera donde situar un par de depósitos de combustible y con un ligero portaequipajes trasero destinado a cargar media docena de proyectiles, si bien las motos se lanzaban por parejas, de manera que la segunda llevaba munición adicional.

También atrás iba el trípode para colocar el cañón. Porque, a pesar de su aspecto y del consiguiente mito originado -el cañón asomaba un metro por el frontal y se apoyaba bajo el sillín- no era posible disparar el antitanque tal como estaba y menos aún en movimiento; sus artilleros -en la moto podían ir dos personas- debían desmontarlo y ponerlo en el soporte.

Soldados franceses en Indochina con un M20/Imagen: Dakka Dakka

Piaggio presentó el modelo en el 33º Salón del Automóvil de Milán en diciembre de aquel año y en enero del siguiente empezó su producción en la fábrica de su filial francesa, ACMA (Ateliers de Construction de Motocycles et Accessoires), situada en Fourchambault. Dado que había bastantes M20 disponibles y que la fabricación resultaba muy barata, salieron de la planta bastantes unidades de la que fue llamada Vespa 150 TAP: medio millar (aunque algunas fuentes elevan el número a 800). Eso sí, en dos versiones: la TAP 56 y la TAP 59.

No llegaron a tiempo de desempeñar su papel en Indochina porque la rendición de Dien Bien Phu había sido el golpe de gracia a la presencia francesa en Asia, así que se redestinaron al otro conflicto colonial, Argelia, donde tampoco tuvieron el protagonismo que merecían porque su papel era el de cazacarros, no el de combatir las acciones terroristas o de guerrilla que caracterizaron ese episodio. A mediados de los años sesenta se retiraron del servicio y hoy quedan como algo un tanto pintoresco.

Fuentes: Encyclopedia of Military Technology and Innovation (Stephen Bull)/Vespa. 1946-2006: 60 Years of the Vespa (Giorgio Sarti)/La guerra del Vietnam (María Teresa Largo Alonso)/Wikipedia

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