Gwenllian ferch Gruffydd, la princesa medieval galesa que lideró un ejército contra los invasores normandos

Recreación de Gwenllian para la portada de un libro / Imagen: Brwyrd

Aunque no faltan ejemplos -y algunos muy famosos-, en general las mujeres no se han prodigado en la historia bélica porque, tradicionalmente, el oficio de las armas lo han ejercido los hombres. Por eso los casos en los que el mal llamado sexo débil ha protagonizado batallas o liderado ejércitos suelen llamar la atención. Uno de los más significativos, y sin embargo menos conocidos, fue el de la galesa Gwenllian ferch Gruffydd, en pleno Medievo.

Decíamos que hay unos cuantos nombres femeninos vinculados a acciones de combate. Algunos nos son muy familiares por haber tenido lugar en España o ser españolas sus portadoras, desde María Pita a Agustina de Aragón, pasando por Inés de Suárez o Catalina de Erauso. Pero todas son posteriores al siglo XVI y por eso serían mejores ejemplos Jimena Blázquez, María Pérez de Villanañe o Juana García de Arintero, que ciñeron espada en tiempos medievales, tal cual hicieron fuera la corsaria bretona Juana de Belleville, la japonesa Tomoe Gozen o la más célebre de todas, Juana de Arco.

Juana de Arco en el asedio de Orleans (Jules Eugène Lenepveu)/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

También hubo casos en Gran Bretaña, aunque allí la atención se centra fundamentalmente en la resistencia de la reina Boudicca frente a la ocupación romana o la historia de Petronila de Grandmesnil, capturada tras seguir a su marido -vistiendo armadura y todo- en la rebelión contra el rey Enrique II. Precisamente unas pocas décadas antes del episodio de esta última tuvo lugar la épica reacción de Gwenllian ferch Gruffydd para impedir la invasión normanda de Gales, algo único en los anales de esa nación.

El nombre de esta heroína no debe tomarse al pie de la letra porque en galés significa Gwenllian hija de Gruffydd. Es decir, se trataba de una princesa, ya que Gruffudd ap Cynan era el soberano de Gwynedd, uno de los seis pequeños reinos en que se dividía el actual país de Gales durante la Edad Media. Fundado en el siglo V por un monarca predinástico, Cunedda, tras la marcha de los romanos de Britania, era la tierra de los venedotia, denominación que agrupaba a tribus célticas como los ordovicos, gangani y deceanglos, expandiéndose a lo largo de los siglos siguientes hasta abarcar todo el norte galés, isla de Anglesey incluida.

Los reinos galeses a finales del siglo XI/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

El Mar de Irlanda constituía la mayor parte de la frontera de Gwynedd salvo en la mitad sur, donde lindaba con el reino de Powys. Eso hacía que estuviera razonablemente protegido ante el peligro externo, ya que el mar por un lado y las montañas por otro hacían de defensas naturales, lo que no impidió que la injerencia extranjera depusiera en ocasiones a los reyes, a menudo aprovechando discordias internas. En el año 1066, los normandos, que acababan de conquistar Inglaterra, ocuparon también Gwynedd en uno de esos turbulentos períodos.

Reinaba entonces Bleddyn ap Cynfyn en detrimento de su hermanastro Gruffydd, que era el heredero legítimo. Poco a poco, éste fue ganando adeptos desde su exilio y adueñándose de cada vez más territorio hasta obligar a Bleddyn a retirarse a Powys, donde también ceñía la corona. Gruffydd recuperó así su trono pero efímeramente, pues la muerte de su aliado, Ælfgar de Mercia, y la traición de algunos de los suyos le hicieron acabar asesinado. Le sustituyó el conde Harold Godwinson, que ha pasado a la Historia como Haroldo II de Inglaterra.

Guillermo el Conquistador desembarca en Gran Bretaña (Angus McBride)/Imagen: Pinterest

Haroldo fue derrotado por el normando Guillermo el Conquistador, quien, imparable, no sólo se adueñó de territorio inglés sino que puso sus ojos también en el galés. Los nobles normandos se repartieron el reino y parecía que se abría una larga etapa con su presencia allí pero en el año 1094 se produjo una insurrección general y en el 1136 fueron aplastantemente derrotados por Owain Gwynedd, que lanzó una victoriosa campaña de reconquista hasta su muerte en 1170.

Estalló entonces la guerra civil por la sucesión. Pero hagamos un alto en la narración para fijarnos en la familia del fallecido. Era el primogénito de Gruffydd ap Cynan y Angharad y, por tanto, hermano de Cadwallon, Gwynedd y Cadwaladr, que fueron quienes se posicionaron en dos bloques enfrentados por la herencia. Tenían cinco hermanas: Mared, Rhiannell, Susanna, Annest y la más joven, Gwenllian, que es quien nos interesa aquí. Nació en el año 1100 en Aberffraw, una localidad de la costa sudoccidental de Ynys Mon (actual Anglesey), que entonces era la capital del reino del reino de Gwynedd desde el año 860 y daba nombre también a la Casa de esos personajes.

Escudo de armas atribuido a Gryffydd ap Cynan/Imagen: AlexD en Wikimedia Commons

Según cuentan, Gwenllian era de una belleza proverbial y por eso deslumbró a Gruffydd ap Rhys, príncipe del vecino reino meridional de Deheubarth, que en el año 1113 estaba de visita en Gwynedd, ya que su padre había sido aliado del padre de la joven. Como cabía esperar, ambos se enamoraron y después de un breve noviazgo contrajeron matrimonio (nótese que ella no pasaba de trece años). Juntos se establecieron en Dinefwr y tuvieron cuatro hijos: Morgan, Maelgwyn, Maredudd y Rhys Fychan; los tres primeros murieron jóvenes, con veinte, diecisiete años de edad y veinticinco años de edad; sólo el tercero tuvo una vida larga.

Gruffydd reclutó un ejército para atacar los castillos normandos que había en su reino ocupado de Deheubarth, donde se habían establecido colonos no sólo venidos de Normandía sino también de Inglaterra -que estaba bajo dominio normando, recordemos- y Flandes. Al no disponer de un punto territorial de referencia, las tropas rebeldes se movían de un sitio a otro y ello incluía a la familia real, con Gwenllian siguiendo a su esposo allá donde fuera aprovechando la cobertura que daban montes y bosques.

En tales condiciones, optaron por una táctica guerrillera de ataques por sorpresa y retiradas rápidas que hacía muy difícil a los normandos la defensa, dado que su punto fuerte era atrincherarse en los inexpugnables castillos repartidos por el reino. Además, los rebeldes no sólo contaban con el apoyo de la Casa de Aberffraw sino también con el de la Casa de Dinefwr, la expoliada por los normandos porque era la que reinaba antes en Deheubarth (por cierto, de Dinefwr descienden los Tudor).

En 1136 se produjo la citada gran insurrección, aprovechando que Inglaterra se sumió en el caos por la sucesión al trono inglés. Todo empezó cuando Esteban de Blois, duque de Normandía, derrocó a su prima Matilde y subió al trono pero no sin antes un período de guerra civil que ha pasado a la Historia con el gráfico nombre de la Anarquía, que duró de 1135 a 1153. Ello repercutió en la gobernabilidad de Gales, cuyos dirigentes locales quedaron privados de la autoridad central incitando así al pueblo a la revuelta.

Gales y el sur de Inglaterra durante la Anarquía (en rojo, territorios controlados por esteban de Blois; en ezul, los de Matilde)/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

Ésta empezó en el sur con la campaña de Hywel ap Maredudd, señor de Brycheiniog (Brecknockshire), contra los normandos de Gower (una marca de la parte sur de Deheubarth), a los que derrotó en la batalla de Llwchwr, cerca de Swansea, al sorprenderlos con todo un ejército en vez de las bandas mal armadas que esperaban. Medio millar de soldados normandos perecieron en el choque y la victoria resonó en todo Gales, animando a otros a alzarse en armas también. Los primeros, Gruffydd ap Rhys y su esposa Gwenllian, que juntaron sus fuerzas con las del padre de ésta y entre todos fueron multiplicando simpatizantes al saberse que sus príncipes repartían entre los galeses las tierras y bienes arrebatados a los odiados invasores.

Los normandos se reorganizaron y lanzaron contraataques para intentar sofocar la rebelión y auxiliar a su líder, Maurice, que empezó a reunirlos en el Castillo de Cydweli, en la actual localidad de Kidwelly, donde se había refugiado huyendo de Llwchwr. Enterada del peligro y en ausencia de su marido, que estaba con su padre en el norte, Gwenllian se puso al frente de una menguada tropa y puso sitio al castillo. Serían en torno a dos centenares de hombres, insuficientes para el plan concebido por ella: usar la mitad para cortar la línea de suministros y el resto para detener a los refuerzos que llegaban para reunirse con Maurice.

Ruinas del castillo de Kidwelly/Imagen: Iphrit en Wikimedia Commons

Aún así, parece ser que lo que salió mal fue un imponderable: un traidor. Nada menos que uno de los jefes tribales, llamado Gruffydd ap Llewellyn. Así, fueron los normandos los que sorprendieron a los galeses y no al revés, y el propio Maurice se permitió salir de la protección de sus almenas para participar en la degollina. Gwenllian fue derribada de su caballo y decapitada allí mismo, perdiendo de paso a sus dos hijos mayores, que antes reseñábamos: el primogénito, Morgan, murió intentando defenderla y el otro, Maelgwyn, fue capturado y ejecutado.

El escenario de aquel trágico choque se conoce hoy como Gwenllian Maes (Campo de Gwenllian) y en él hay un manantial que, según la leyenda, brota justo donde ella perdió la vida. No es baladí porque la muerte de Gwenllian enardeció los ánimos de todo Gales y fue entonces cuando la mencionada insurrección se generalizó, poniendo en pie de guerra al país entero. En ese sentido, Gruffydd ap Rhys tuvo ocasión de vengar la muerte de su familia y además ayudado por su suegro, ya que ambos obtuvieron una victoria aplastante sobre el enemigo en Crug Mawr, cerca de Cardigan, controlando así toda la región occidental de Ceredigion.

Una versión moderna de Gwenllian/Imagen: Pinterest

Quizá fueron ellos quienes iniciaron toda una tradición de los soldados galeses que perduró mucho tiempo: la de gritar «¡Venganza para Gwenllian!» al lanzarse a la lucha. Claro que eran tiempos muy propicios para la creación de mitos épicos; no es raro que a Gwenllian se la represente en el arte subida a un carro y ondeando su larga melena roja al viento. En realidad, en la Edad Media ya no se combatía así pero se la veía como si de una reencarnación de Boudicca se tratase.

Gruffydd, el padre de Gwenllian, murió al año siguiente y fue cuando sus hijos Owain y Cadwaladr abandonaron la campaña contra los normandos para empezar una guerra civil por suceder a su padre; pero la labor de éste, considerada en su últimos años una especie de edad dorada, permitió que, pese a todo, el reino de Gwynedd permaneciera a salvo. Al final hubo solución de compromiso: Owain subió al trono dejando a su hermano Anglesey y Ceredigion, aunque más tarde volverían a enfrentarse.

Escudo de armas atribuido (con más voluntarismo que pruebas) a Owain/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

En cuanto a Gruffydd ap Rhys, el viudo de Gwenllian, también falleció en 1137 aunque se ignora en qué circunstancias. Su heredero fue Anarawd, vástago que había tenido de un matrimonio anterior (cuatro en total, con otro llamado Cadell y tres chicas, Gwladus, Elizabeth y Nest) ya que era mayor que el superviviente de los habidos con Gwenllian, Rhys. No obstante, éste también reinaría más adelante; y homenajeó a su madre bautizando Gwenllian a dos de sus hijas.

Fuentes: A History of Wales (John Davies)/Medieval Wales (David Walker)/The age of conquest: Wales 1063–1415 (R. R. Davies)/Gruffudd Ap Cynan: A Collaborative Biography (K. L. Maund)/Remarkable Women: The Life and Times of Gwenllian ferch Gruffydd, (Warrior Princess of Wales) (Ginny Burgues en Rhap.So.Dy in Words)/Gwenllian ferch Gruffydd: Una obra en tres actos (Laurel A. Rockefeller)/Wikipedia