¿Existió Lao-Tse o ese nombre únicamente representa a los varios autores que habrían escrito el famoso Tao Te Ching? Cada investigador tiene su teoría y, como suele pasar, a falta de una prueba que resulte inapelable todas son irreconciliables. El hecho de que al filósofo chino se le sitúe cronológicamente en una época muy antigua, hacia el siglo VI a.C. según versiones, dificulta la solución.

No es algo único ni mucho menos, pues hay un buen puñado de personajes históricos de cuya existencia real se duda. En unos casos con más base que en otros: unas veces sólo porque su legado no quedó escrito directamente (caso de Sócrates y Pitágoras), otras porque la dimensión legendaria que alcanzaron se sobrepone a la presuntamente auténtica (como el rey Arturo, Robin Hood y Guillermo Tell), algunas porque se vinculan sus vertientes humanas y divinas (Jesús, Moisés) o sólo humanas (Shakespeare y Christopher Marlowe), y no faltan aquellas en las que se les atribuyen obras que a lo mejor no fueron suyas sino un trabajo colectivo (Homero y Licurgo).

Pero China es un país tan vasto en todos los sentidos, en extensión, en edad, en culturas, en lenguas… que siempre ha resultado un tanto enigmático. Por eso su historia fue menos conocida que las de otros imperios más añejos pero más cercanos, como los del entorno mediterráneo, y por eso las insuficiencias en fuentes y documentación acarrean problemas a la hora de determinar si ciertos episodios o personajes fueron reales o no. De hecho, Lao-Tse no es el único chino cuestionado; ahí están otros como Confucio o Mulán.

Encuentro entre Confucio, Lao-Tse y Buda/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

Dejemos a la guerrera inmortalizada por Disney y tomemos el ejemplo del filósofo, del que hay datos biográficos pero cuya obra original se confunde a menudo con la de sus discípulos, que se ramificaron en tendencias diferentes no exentas de contradicciones entre sí. Algo similar ocurre con Lao-Tse, pues si el anterior creó el confucianismo, él dio origen al taoísmo. Sima Qian, el historiador chino más importante de la Antigüedad, los considera coetáneos, ya que a Confucio se le atribuye el 551 a.C. como fecha de nacimiento y el 479 como la de defunción, y dice que se encontraron en la capital Luoyang, donde Lao-Tse era guardián de los archivos imperiales.

Pero lo cierto es que con Lao-Tse ni siquiera está claro si vivió entonces, durante la dinastía Zhou, ni mucho menos que llegaran a encontrarse y debatir de filosofía, como narra Qian. Porque éste, en otro libro, le convierte en mago y astrólogo de la corte y le atribuye el nombre de Lao Dan, datándolo en el siglo IV a.C. Para enrevesar más la cosa, Qian le reseña en un tercer libro como Lao Laizi. Así, el amplio arco cronológico abarca desde el periodo de las Primaveras y Otoños (una etapa de descentralización entre el 722 y el 481 a.C. que terminó con la caída de los Zhou) hasta la inmediatamente posterior de los Reinos Combatientes (que se prolongó hasta el año 221 a.C, en que la dinastía Qin unificó China).

Los Reinos Combatientes hacia el año 260 a.C/Imagen: Philg88 en Wikimedia Commons

También ignoramos dónde nació. Probablemente en el norte de China, lo cual, teniendo en cuenta las mencionadas dimensiones del país, es casi como no decir nada. La tradición apunta a la provincia de Henan y a la la sombra de un árbol; un ciruelo, concretamente, de ahí que originalmente se llamase Li-Er, o sea, Orejas de Ciruelo (aunque luego veremos otra razón). Porque el nombre con que le conocemos ahora no es tal sino un título honorífico que significa algo así como Viejo Maestro.

No fue la única distinción de ese tipo que recibió; los gobernantes de la dinastía Tang le nombraron Taishang Xuanyuan Huangdi, es decir, Misterioso y Primordial Emperador Supremo. Respecto a esto último, cabe aclarar que los Tang, que se apoyaron en el taoísmo para mantenerse en el poder, se consideraban descendientes suyos y le dieron el nombre póstumo (un apodo para ser recordado por sus méritos que se concedía una vez fallecido el personaje) de Lao-Tang.

La citada tradición no resulta plenamente fiable pero constituye la única “fuente” disponible para trazar una semblanza. Es más, no hay una sola tradición sino varias y otra dice que en realidad se llamaba Po Yang-Li, hijo de una familia de pescadores. Tampoco falta el clásico origen supranatural, en el sentido de que su gestación se prolongó durante sesenta y dos años (cifra coincidente con la de los capítulos de su obra, Tao Te Ching) y por esa razón cuando por fin salió del vientre de su madre ya era un anciano.

El nacimiento de Lao-Tse/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

Lao-Tse no habría recibido una educación formal pero se distinguía por su ingenio y su trabajo en la corte le permitió acceder a numerosos libros clásicos con los que alcanzó gran sabiduría. Entremedias, contrajo matrimonio y hasta tuvo un hijo, Zong, que luego sería bastante famoso como soldado. Una historia cuenta que ambos quedaron separados al nacer el vástago y no se reencontraron hasta muchos años más tarde, por casualidad, en un cambo de batalla donde Zong acababa de obtener una gran victoria: su padre, sin saber quién era, le aconsejaba respetar al enemigo caído que el otro quería dejar a los buitres.

Retomando a Sima Qian, Lao-Tse habría dejado su cargo en desacuerdo con el creciente autoritarismo de los Zhou, partiendo hacia el este montado en un búfalo con la idea de llevar una vida de ermitaño. Se alojó un tiempo en casa de un guardia fronterizo llamado Luanyin (o Yinji) y fue allí donde escribió el Tao Te Ching (traducible como Sobre el camino y el poder), pasando al papel lo que hasta entonces había predicado oralmente. Base teórica del taoísmo, trata varios aspectos temáticos que incluyen filosofía, moral y recomendaciones políticas para el buen gobierno, abogando por el pacifismo y no presionar al pueblo.

Manuscrito taoísta sobre seda del siglo II a.C/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

El taoísmo, laico en origen, acabaría transformándose en una religión tras la muerte de su creador debido a las aportaciones de sus seguidores, combinando misticismo y magia; se plasmó en una secta denominada Camino de los Maestros Celestiales. Fue ahí cuando se inició el proceso de divinización de Lao-Tse, dando lugar al mito de su larga gestación y de su nacimiento ya con barba y los grandes lóbulos que le hicieron ganarse el nombre de Orejas de Ciruelo; también le atribuyeron trece reencarnaciones, en la última de las cuales habría llegado a vivir novecientos noventa años.

Seguramente a Lao-Tse, partidario de la paz y de la superación interior, no le hubiera gustado, pero en el siglo II d.C. su doctrina también sirvió de inspiración para la Rebelión de los Turbantes Amarillos, una insurrección campesina contra el emperador Ling causada por la opresión gubernamental sobre el pueblo, hambriento y desesperado tras una crisis económica (ya nos referimos a ella en el artículo dedicado al señor de la guerra Cao Cao). Aunque el alzamiento fue aplastado sangrientamente, a la larga supuso un factor más en la caída de la dinastía Han y su sustitución por el tormentoso período de los Tres Reinos, cincuenta años de señores de la guerra que darían paso al ascenso de la dinastía Jing.

El taoísmo tiene numerosas similitudes con el confucianismo pero el primero es más espiritual e individual mientras que la filosofía de Confucio posee una vertiente más social; por eso y porque estaba mucho más extendida, puede sorprender que no fuera ésta la doctrina que siguieron los rebeldes. Sin embargo eligieron la taoísta como referencia por su carácter libertario y antiautoritario, el mismo que llevaría a que algunos movimientos anarquistas lo reivindicasen también más de dos milenios después.

Área de incidencia de la Rebelión de los Turbantes Amarillos/Imagen: SY en Wikimedia Commons

La pista de Lao-Tse se pierde después de ese episodio de la redacción del libro. Un año más tarde reanudó su camino del exilio, dejó atrás la frontera de China y nunca más se volvió a saber de él. Unas versiones dicen que Luanyin quedó tan conmovido con la obra de su huésped que decidió acompañarle como discípulo; otras, que pasó a la India y terminó siendo el maestro de Siddharta Gautama, el príncipe que lo dejó todo y se convirtió en Buda (incluso se identifica a Lao-Tse con el propio Buda, habida cuenta del parecido entre taoísmo y budismo).

Su vida resulta así tan etérea que ha llevado a muchos a poner en duda que sea auténtica, al menos al cien por cien. ¿Existió históricamente o sólo se trataba de un personaje literario que creó el verdadero autor para presentar los preceptos del Tao Te Ching, un poco a la manera del Don Juan de Carlos Castañeda? Si fue real ¿hubo un Lao-Tse auténtico o ese nombre era el pseudónimo adoptado por algún notable de la época?

Fuentes: La historia de Lao Tsé (Chen Jian)/Lao Tzu and Taoism (Max Kaltenmark)/Tao Tê Ching. El libro del recto camino (Lao-Tse)/Breve historia de la China milenaria (Gregorio Doval Huecas)/Asia. A Concise History (Arthur Cotterell)/China (Flora Botton Beja)/Wikipedia

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