El curioso caso del idioma maltés, única lengua semítica de la Unión Europea

La peculiar situación de Malta, en mitad del Mar Mediterráneo y a medio camino entre África y Europa, confirió al país (que en realidad son 3 islas: Gozo, Comino y la propia Malta) unas características culturales singulares dentro del ámbito europeo. En ella se encuentran templos megalíticos levantados en el IV milenio a.C. por una cultura que desapareció milenio y medio después.

Hacia el año 700 a.C. las islas fueron colonizadas por los fenicios, y en 218 a.C. llegaron para quedarse los romanos (se sabe que San Pablo naufragó en Malta cuando lo llevaban preso de camino a Roma en el año 55 y pasó allí tres meses). A estos les siguieron los bizantinos en el siglo VI d.C., y más tarde en el 870 d.C. los aglabíes del emirato norteafricano de Ifriqiya en Túnez. La presencia musulmana en Malta continuó con el Califato Fatimí y el Emirato de Sicilia, que dominó la zona desde el año 909 d.C., hasta que las islas fueron conquistadas por los normandos en 1091.

Templo megalítico de Hagar Kim / foto Hamelin de Guettelet en Wikimedia Commons

Más de 200 años de presencia musulmana, sobre todo a partir de la repoblación de la ciudad principal de Mdina en 1048, dejaron una impronta profunda. El cultivo de productos como el algodón y los cítricos junto con nuevas técnicas de irrigación se introdujeron en esta época en las islas. Y buena parte de los nombres de lugares malteses tienen su origen en aquellos años.

Pero quizá una de las herencias más singulares es el idioma maltés. La legua hablada en el Emirato de Sicilia, al que pertenecía Malta, era el sículo-arábigo o árabe coloquial siciliano, un dialecto del árabe que a su vez procedía del árabe magrebí hablado por los conquistadores tunecinos. El sículo-arábigo se extinguió en el siglo XIII, con Sicilia ya bajo dominio normando, pero persistió en Malta, donde se fue desarrollando de manera aislada e independiente.

A la base sículo-arábiga, que supone cerca de un tercio del vocabulario, se fueron sumando influencias y préstamos de otras lenguas como el italiano, siciliano (romance), español, catalán o griego y, algo más tarde el inglés. Alrededor de la mitad del vocabulario es de origen italiano y siciliano.

Señales bilingües en Malta / foto Caron Badkin – Shutterstock

Así, sufrió un proceso de latinización por influencia de las lenguas románicas que hizo que su escritura fuera en caracteres latinos al menos de forma generalizada a partir del siglo XVIII. No se sabe si anteriormente pudo ser escrito con caracteres árabes, porque no ha sobrevivido ningún documento que lo demuestre.

No obstante, el primer ejemplo que se conserva de la grafía latina es ya de finales de la Edad Media, aunque también se escribió ocasionalmente con caracteres hebreos, al menos hasta la expulsión de los judíos en 1492. Ello convierte al maltés en una rareza única en el mundo, la única lengua semítica estandarizada (hebreo, árabe, fenicio, etíope, etc.) que se escribe actualmente con caracteres latinos.

Los fundadores de la Alianza de Escritores del Maltés / foto dominio público en Wikimedia Commons

Eso sí, el alfabeto maltés es un modelo adaptado del latino que cuenta con 30 caracteres, ya que usa tres consonantes con signo diacrítico (Ċ, Ġ, Ż) y dos dígrafos (GĦ, IE) para representar sonidos específicos de la lengua maltesa. La letras Y y C (ésta solo con el signo diacrítico) no están presentes.

Durante mucho tiempo la hipótesis de que el maltés derivaba del fenicio fue la más aceptada, principalmente porque las élites maltesas se negaban a reconocer el origen árabe. Pero a partir de la década de 1920 un grupo de intelectuales funda la Alianza de escritores del maltés (Għaqda tal-Kittieba tal-Malti), que se encargaría de fijar la ortografía y el alfabeto del maltés moderno, oficializados por ley en 1934 y que son los que se utilizan hoy.

Primer alfabeto maltés de Vassalli / foto Hamelin de Guettelet en Wikimedia Commons

Antes de eso hubo otros intentos, como el de Vassalli a finales del siglo XVIII, que inventaba algunas letras nuevas y añadía otras importadas del cirílico.

El documento más antiguo que ha sobrevivido en lengua maltesa es, como decíamos antes, de finales de la Edad Media, concretamente del siglo XV. Es un poema de 20 versos titulado Cantilena (Xidew il-Qada), compuesto por Pietru Caxaro hacia 1460.

Documento original de Cantilena, en los Archivos Notariales de Malta / foto Hamelin de Guettelet en Wikimedia Commons

Xideu il cada ye gireni tale nichadithicum
Mensab fil gueri uele nisab fo homorcom
Calb mehandihe chakim soltan ui le mule
Bir imgamic rimitine betiragin mecsule
fen hayran al garca nenzel fi tirag minzeli
Nitila vy nargia ninzil deyem fil-bachar il hali
Huakit hy mirammiti Nizlit hi li sisen
Mectatilix il mihallimin ma kitatili li gebel
fen tumayt insib il gebel sib tafal morchi
Huakit thi mirammiti lili zimen nibni
Huec ucakit hi mirammiti vargia ibnie
biddilihe inte il miken illi yeutihe
Min ibidill il miken ibidil il vintura
halex liradi ‘al col xebir sura
hemme ard bayda v hemme ard seude et hamyra
Hactar min hedaun heme tred minne tamarra

(El recital de mi desgracia, vecinos míos, venid y os lo contaré.
Como no ha habido en el pasado, ni en toda tu vida.
Un corazón desgobernado, sin pretensiones y sin señorío
me ha arrojado a un pozo profundo con pasos que se detienen en seco;
Donde, deseando ahogarme, desciendo por los escalones de mi caída;
Subiendo y bajando siempre en el mar tormentoso.
¡Mi casa se ha caído! Han cedido los cimientos.
Los obreros no entraron, y la roca cedió.
Donde esperaba encontrar roca, encontré arcilla suelta.
La casa que había estado construyendo durante mucho tiempo se ha derrumbado.
¡Y así es como cayó mi casa! ¡Y la construí de nuevo!
Cambié el lugar que la dañaba.
Aquel que cambia de lugar cambia su fortuna;
Porque cada tierra marca la diferencia con cada tramo;
Hay tierra blanca y tierra negra y roja;
Más allá de esto, está aquello de lo que es mejor huir. / Cantilena de Pietru Caxaro)

Al pertenecer Malta a la Unión Europea y ser el maltés junto con el inglés sus idiomas oficiales, el maltés es la única lengua de origen semítico oficial en la Unión Europea, al mismo tiempo que la más occidental.

Fuentes: National Council for the Maltese Language / The Maltese Language in the Digital Age (Georg Rehm, Hans Uszkoreit, ed.) / The languages of Malta (Albert Gatt) / Wikipedia.