Las inscripciones halladas en Tintagel, el lugar de origen de la leyenda del rey Arturo

En 2016 hablamos del hallazgo en el promontorio de Tintagel, en Cornualles, de los restos de una fortaleza del siglo V. Precisamente esa es la época en que los defensores de la historicidad del rey Arturo sitúan al personaje. Los arqueólogos han seguido trabajando en el lugar, sacando a la luz artefactos, fragmentos de vidrio y piezas de cerámica. Pero también inscripciones.

De hecho la primera inscripción apareció ya en 1998. Aquella piedra de época medieval lleva inscritas varias palabras, pero entre ellas destaca un nombre de origen céltico: Artognou. Por supuesto la semejanza de este nombre con el legendario Arturo no pasó desapercibida, y muchos investigadores los relacionaron, mientras que otros desecharon la identificación por falta de evidencias.

La piedra de Artognou encontrada en 1998 / foto Eucsgmrc en Wikimedia Commons

En su esquina superior derecha lleva un símbolo cristiano, una cruz a cuyos lados están el alfa y el omega. Debajo y a su izquierda una inscripción en latín : PATERN…COLI AVI FICIT ARTOGNOU (Artognou, descendiente de Patern(us) Colus hizo esto). Artognou sería un nombre bretón que significaría conociendo al oso.

Ya ese año 1998 aparecieron junto a la inscripción numerosos objetos, incluyendo cristalería y monedas de la España visigoda y del Imperio Bizantino, lo que sugiere que el lugar mantenía relaciones comerciales con estos sitios.

El pasado verano los arqueólogos encontraron una nueva piedra con inscripciones, textos latinos y letras griegas, así como símbolos cristianos. En esta ocasión la dotación sitúa la inscripción en el siglo VII y, al igual que la anterior, parece ser obra de alguien que estaba practicando la escritura, y no de una inscripción oficial.

La nueva inscripción encontrada el pasado verano / foto English Heritage – Tom Goskar

Pero apuntan que quien la realizó estaba familiarizado tanto con el estilo informal de escritura usado en documentos, como con el formal empleado en los códices miniados de la época. Por ello creen que el descubrimiento refuerza la teoría de que Tintagel era la sede de un monarca cuyo reino poseía una cultura cristiana, así como una red de conexiones comerciales que se extendían hasta el Mediterráneo oriental.

La nueva inscripción incluye nombres romanos y celtas, Tito (Titus) y Budic, signos de una comunidad multicultural. También aparecen palabras latinas: fili (hijo) y viri duo (dos hombres).

La piedra de pizarra en la que están inscritos, de poco más de medio metro de longitud, parece ser un alféizar de ventana que formaba parte del edificio de un asentamiento medieval.

Otro detalle de la inscripción / foto English Heritage – Christopher Ison

Según Win Scott, curador del Patrimonio Nacional Inglés, esto evidencia que la Tintagel del siglo VII poseía escribas profesionales familiarizados con las técnicas de escritura de manuscritos, vinculados a la iglesia o a las clases altas. También que Tintagel podría por tanto haber sido la sede de los reyes de Cornualles.

Fuentes: English Heritage / Wikipedia.