Operación Roundup, el frustrado plan Aliado para desembarcar en Francia dos años antes que en Normandía

En las fauces de la muerte. Foto de Robert Sargent en Omaha Beach/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

Todo el mundo sabe qué fue la Operación Overlord, aunque en general se la conozca más bien como el Día D, el Desembarco en Normandía realizado durante el verano de 1944 para inclinar definitivamente la balanza de la Segunda Guerra Mundial hacia el bando Aliado. Lo que ya no es tan familiar es que esa misión fue casi un parto con dolor que vino precedido de las discrepancias internas entre los Aliados ante un plan previo, diseñado dos años antes y finalmente descartado por ser considerado prematuro: la Operación Roundop.

1942 fue un año crucial para la contienda. A pesar de la entrada de EEUU en la guerra, los japoneses los habían expulsado de Filipinas adueñándose de la mayor parte del Sudeste Asiático y amenazando la India e incluso Australia. Los alemanes avanzaban imparables por Rusia, controlando Bielorrusia y Ucrania, además de poner sitio a Leningrado y empezando a mirar hacia el Cáucaso para hacerse con sus pozos petrolíferos. Asimismo, en el norte de África empujaban a los británicos hacia Egipto con la colaboración italiana.

Los acorazados estadounidenses West Virginia y Tennessee, en llamas tras el ataque a Pearl Harbor/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

Ése era el panorama, agravado por la puesta en marcha de la Solución Final contra los judíos. Pero de pronto cambiaron las cosas. En el Pacífico los estadounidenses frenaron a Japón por mar y aire en la Batalla de Midway, lo que les permitió lanzarse a una ofensiva en los archipiélagos de aquella parte del mundo, ganando la campaña de Guadalcanal y dando un giro a la guerra en tales latitudes. Paralelamente, en verano, la Batalla del Alamein puso fin al dominio alemán en el norte de África.

Y para rematar, Stalin se empeñó en quedarse en Moscú para dar ejemplo y eso llevó a una defensa cerrada de la capital más una contraofensiva que fracasó pero a costa de una sangría de hombres por ambos bandos que los soviéticos podían subsanar gracias a su potencial humano pero la Wehrmacht no tanto. Luego, ésta se enfangó en Stalingrado y acabó en catástrofe. En suma, se produjo un punto de inflexión en el curso del conflicto que hizo a algunos recuperar una vieja idea propuesta en la Conferencia Arcadia de Washington en diciembre de 1941.

Francotiradores soviéticos en Stalingrado/Imagen: RIA Novosti Archive en Wikimedia Commons

Tras el ataque japonés a Pearl Harbor el 7 de diciembre de ese año, Hitler cometió el error de declararle la guerra a EEUU cuatro días después subestimando su capacidad industrial y militar. Ese mismo mes se reunieron los Aliados en la capital estadounidense y acordaron la estrategia Alemania primero, centrarse en derrotar a ese país antes que a Japón al considerarlo más fuerte, aún cuando la opinión pública no lo tenía tan claro porque el golpe recibido en Hawai no había tenido nada que ver con los germanos.

No obstante, la mayor parte de las tropas norteamericanas estaban en el Pacífico, así que se diseñó la llamada Operación Bolero: su traslado progresivo hacia Reino Unido. Ahora bien, Bolero sólo era una parte de un todo; la primera y básica. La segunda, la verdaderamente importante, consistía en iniciar una invasión angloamericana en Europa a partir de Francia que pusiera contra las cuerdas a Hitler y permitiera entonces prestar atención a Japón. Se la bautizó con el nombre de Operación Roundup.

Evolución de la guerra en la segunda mitad de 1942: en junio, noviembre y diciembre (en negro, potencias del Eje; en azul, aliados; en rojo, Unión Soviética)/Imagen: Wikimedia Commons

Dwight D. Eisenhower fue su principal valedor, ya que era partidario de situar el escenario bélico en el continente cuanto antes para acelerar la guerra y terminarla con el menor número posible de bajas, tal como dictaban los postulados políticos del presidente Roosevelt. Así que desembarcar en la costa gala era la ruta más corta hacia Berlín y sugirió ese mismo año año entrante, 1942, para llevar a cabo el plan. Marshall lo apoyó con entusiasmo pero, en cambio, sobre los mandos británicos cayó como un jarro de agua fría.

Tenían razones de peso para su escepticismo. En primer lugar muchos aún tenían grabadas en la memoria sus experiencias en el Somme durante la Primera Guerra Mundial y probablemente Churchill recordaba también el fiasco de Gallípoli. De hecho, no era necesario remontarse tan atrás porque hacía poco, el 19 de agosto la Operación Jubilee (un intento anfibio de tomar el puerto francés de Dieppe) había terminado desastrosamente, con la pérdida de más de la mitad de los hombres utilizados (unos 3.500) produciendo la disolución de facto de la II División de Infantería canadiense.

Dwight D. Eisenhower como general de 4 estrellas/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

Por tanto, aunque los británicos también deseaban acabar cuanto antes, querían hacerlo sobre seguro, sin riesgos innecesarios. Dicho de otra forma, aplazar ese desembarco hasta que el enemigo se viera comprometido por otro frente, el del Este, pues las noticias que llegaban de la Unión Soviética eran esperanzadoras y suponían que, en breve, el Ejército Rojo dejaría atrás sus fronteras para ir empujando a la Wehrmacht hacia las suyas. Durante ese impasse, razonaba Churchill, los inexpertos estadounidenses podrían ir adquiriendo experiencia y habría tiempo para reunir una fuerza de invasión formidable.

Así, entre el otoño de 1942 y principios de 1943 el escenario principal fue el Mediterráneo, donde la campaña se complicó más de lo previsto y transcurrió un año, retrasándose una y otra vez la Operación Bolero. Es más, la posterior Operación Torch (desembarco Aliado en Túnez realizado el 8 de noviembre) requiriría el uso de 116 buques de transporte más 195 de escolta. En Reino Unido únicamente quedó una división norteamericana, la 29º de Infantería y un contingente de la Guardia Nacional, junto a 22 británicas y 4 canadienses que, sin embargo, estaban en período de formación y sólo constituían la reserva.

Desembarco de tropas estadounidenses durante la Operación Torch/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

Teniendo en cuenta que Roundup pretendía establecer cabezas de playa en Boulogne y Le Havre, se calculaba la necesidad de 48 divisiones y 5.800 aviones, algo completamente imposible en aquel momento. Baste saber, como dato significativo, que al año siguiente, en las playas de Normandía, se emplearían 39 divisiones. Los británicos esgrimieron insistentemente aquellas cifras para evidenciar las dificultades de pretender llevar a cabo el desembarco en 1943 y fueron tan convincentes que Marshall recomendó a Roosevelt olvidarse de la estrategia Alemania primero y redireccionar su atención al Pacífico.

Para evitar la ruptura de una estrategia común, se alcanzó una solución de compromiso: Gran Bretaña reconocería la importancia del escenario del Pacífico, en el que colaborarían, a cambio de que EEUU hiciera otro tanto con la prioridad del europeo. Asimismo, se comprometerían con la Operación Roundup si EEUU asumía que la próxima campaña sería la mediterránea. Se crearía un Centro de Mando conjunto y dejarían para finales de 1943 el estudio de una posible invasión a gran escala en Francia.

Mandos aliados en 1945. De izquierda a derecha: Ivan Susloparov, Frederick E. Morgan, Walter Bedell Smith, Harry C. Butcher, Dwight D. Eisenhower y Arthur Tedder/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

El nuevo Centro de Mando se denominó COSSAC (Estado Mayor del Mando Supremo Aliado), proponiéndose como candidato a presidirlo al general estadounidense Eisenhower con el teniente general británico Frederick E. Morgan como ayudante; al final fue Dick Mountbatten el elegido, mientras que Marshall sería quien dirigiría la Operación Roundup. Ahora bien, una cosa son los planes y otra la realidad. La apertura del frente mediterráneo requirió volcarse en él y como además al final se prestó la pactada atención al Pacífico, el ansiado desembarco continental volvió a postergarse.

En parte, al menos, ya que lo que sí se acometió fue la Operación Sledgehammer. Eisenhower había comprendido, y así se lo admitió a Churchill, que no sería posible una gran invasión en Europa antes de 1944. Pero sí se podían llevar a cabo operaciones menores y una de las que se propusieron fue ésa, la tercera fase de Roundup -hubo una intermedia llamada Operación Roundhammer-, cuyo objetivo era crear otro frente para ayudar el avance del Ejército Rojo.

Bombardeo del puerto de Cherburgo/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

En esencia, se trataba de ocupar la península de Cotentin, al norte de Normandía, donde se ubicaba el estratégico puerto de Cherburgo, que los británicos conocían bien por haberlo usado en la evacuación de 1940. El problema era que estaba muy defendido por baterías costeras pesadas y una serie de fuertes, además de contar con pistas aéreas para la Luftwaffe muy cerca, en Malpertus-sur-Mer y Quarqueville.

El éxito resultaba dudoso, cuando menos, y los británicos se negaron una vez más pese a que Churchill veía Sledgehammer con buenos ojos y a que los soviéticos también lo apoyaban -Molotov lo discutió durante su visita a Londres-; Roosevelt tampoco quiso porque, usando sus palabras, se negaba a hacer nada que ayudase a Rusia. Finalmente se lograron situar divisiones en Cherburgo… que tuvieron que ser rápidamente evacuadas ante el contraataque alemán.

Una vez más quedaba claro que la invasión debería esperar su momento y se volvió a centrar la atención en África con la Operación Torch mencionada antes, que se benefició de parte de los estudios previos de Roundup. En la Conferencia de Casablanca se dio por zanjada la posibilidad de llevar a cabo el desembarco francés y, en su lugar, se acometió el plan británico de conquistar Sicilia con la Operación Husky.

Fuentes: The encyclopedia of codenames of World War II (Christopher Chant)/British Intelligence in the Second World War (F.H. Hinsley, Edward Eastaway Thomas, C.F.G. Ransom, R.C. Knight y C.A.G. Simkins)/Hitler triunfante (Peter Tsouras)/The invasion of France and Germany (Samuel Eliot Morison)/The Second World War in Europe (S.P. MacKenzie)/World War Two in Europe (David T. Zabecki, William H. Van Husen, Carl O. Schuster y Paul J. Rose)/Wikipedia