La dinastía Rurikida, los vikingos varegos que fundaron la Rus de Kiev

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Rurik y sus hermanos, Truvor y Sineo (Víktor Vasnetsov)/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

Hemos publicado aquí muchos artículos sobre vikingos famosos pero todos o casi todos en relación a sus viajes hacia el oeste (Islandia, Groenlandia, Terranova…) o el sur (Francia, la Península Ibérica, Tierra Santa). Quizá faltaba prestar atención a los varegos, es decir, los vikingos suecos que tomaron la dirección contraria, hacia oriente llegando a las actuales Rusia, Ucrania y Bielorrusia. También tuvieron a algún personaje que brilló con luz propia; es el caso, por ejemplo, de Rurik, fundador de toda una dinastía, la de los Rurikovich o Rurikida.

Los suecos navegaron por el Báltico en busca de productos diversos -ámbar, pieles, esclavos…- pero sus correrías son quizá menos conocidas porque apenas hay fuentes anteriores al siglo IX. La primera y más importante es la Crónica de Néstor o Crónica Primaria, una recopilación de relatos realizada por el monje homónimo aproximadamente entre los años 850 y 1110 y escrita en eslavo antiguo utilizando otras fuentes hoy perdidas. Cuenta la historia de la Rus de Kiev, una federación de tribus eslavas que constituyeron el primer estado -embrionario, podríamos decir- de la actual Rusia.

Pueblos de las estepas en la zona/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

El nombre de varegos es bizantino, si bien deriva del nórdico væringjar (algo así como palabra de honor o promesa). Al igual que los vikingos daneses y noruegos, eran fundamentalmente comerciantes que abrían rutas mercantiles con sus barcos, completando esa actividad con el saqueo pero que también vendían sus servicios como mercenarios (el emperador bizantino los contrató como guardia de corps) y fundaban asentamientos. En esa proyección hacia el este, los primeros colonos escandinavos, procedentes de Gotlandia, se instalaron en torno al lago Ladoga en el siglo VIII y desde allí continuaron expandiéndose en una ruta meridional que les permitió dominar la región que llamaban Gardaríki.

Gardaríki significa “tierra de las fortalezas”, en alusión a las que construían, y abarcaba desde San Petersburgo por el norte hasta Kiev por el sur, Yaroslab por el noreste y Smolensko por el sudoeste. La capital la situaron en Holmgard (Novgorod), abriendo relaciones comerciales con Bizancio y el Särkland (el mundo musulmán). Aquí es donde aparece Rurik, un jefe que fue elegido señor de dicha ciudad hacia el año 860; apenas había pasado un cuarto de siglo desde que los kol-beki (reyes del mar, nombre que las tribus de la estepa daban a los varegos) entraran en la Historia como tales.

Principados de la Rus de Kiev a mediados del siglo XI, en su máximo esplendor/Imagen: Rowanwindwhistler en Wikimedia Commons

El motivo de ese nombramiento fue la insurrección de las gentes locales (chuds, eslavos, merias, veses, krívichs …), que se negaron a pagar el danegeld, es decir, el tributo que los vikingos exigían a cambio de no atacar las tierras sobre las que ejercían control. Pero en el 862 dichas tribus, incapaces de gobernarse por sí mismas debido a las discordias entre ellas, decidieron elegir a “un príncipe que mande sobre nosotros y que juzgue de acuerdo a la costumbre”. Rurik se instaló en Novgorod mientras sus hermanos, Sineo y Trúvo, lo hacían en Beloozero (hoy Belozersk) e Izborsk (o Pskov) respectivamente, aunque ellos fallecieron pronto y él quedó como dueño de todo.

“Estos varegos eran llamados rus” explica la Crónica de Néstor. Los rus (palabra de etimología incierta que parece proceder del finés y significaría remeros) fueron vikingos que fundaron el citado estado de Kiev al liberar a los eslavos de ser tributarios de los jázaros, un pueblo estepario de origen turco. Gracias a eso la Rus de Kiev crecería y se convertiría en una potencia regional pero las bases para ello las sentó antes Rurik desde Novgorod. Porque la dinastía que gobernó la Rus de Kiev fue la que originó él y que hoy se denomina Rúrika.

Varegos de la Rus de Kiev (Nichlas Roerich)/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

El caso es que este varego eligió para su primera residencia el entorno del lago Ladoga para después trasladarse a Novgorod, a la altura del nacimiento del río Volkhov, donde levantó un fuerte, según cuenta el Códice de Hipacio, un compendio formado por la mencionada Crónica de Néstor, la Crónica de Kiev (continuación de la anterior y escrita por el abad del Monasterio de San Miguel de Vydubichi hacia el año 1200) y la Crónica de Galitzia y Voltinia (una historia de esos territorios -Voltinia es la actual Ucrania- cuyo autor fue probablemente un boyardo del siglo XIII).

Desde allí fue consolidando su poder al imponerse sucesivamente a las tribus eslavas hasta que al morir sus hermanos sus dominios se extendían desde el río Neva hasta el Oka, si bien delegaba el gobierno de cada sitio en gente de confianza. Al menos ésa es la tradición, muy discutida también porque parece ajustarse demasiado al clásico mito fundacional y, de hecho, hasta el descubrimiento de restos arqueológicos asociados a su persona en Aldeigjuborg (actual Stáraya Ládoga), se ponía en duda su existencia real, especialmente por parte de la historiografía eslava.

Rurik en una ilustración de 1912 (H. W. Koekkoek)/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

Parte del problema está en que, al contrario de lo que pasó en Normandía o el archipiélago británico, la cultura escandinava no pervivió en Europa del Este porque los gobernantes varegos, si bien conservaron la lengua nórdica hasta el siglo XIII, fueron adoptando los usos eslavos; especialmente en las dos grandes capitales, Novgorod y Kiev, que al fin y al cabo serían las que marcaban la senda a las demás. Según la Crónica de Néstor, el pueblo de Rurik era una mezcla de daneses, suecos, anglos y gotlandeses, aunque otros apuntan a Jutlandia como su origen.

Rurik contrajo matrimonio con Efanda de Urman que le dio un heredero, Ingvar (o Igor). Pero éste era aún muy joven cuando el mandatario falleció en el año 879 -algunos opinan que ni siquiera era hijo suyo-, así que quien sucedió a Rurik fue Oleg, un familiar cuyo parentesco no está claro pero posiblemente se tratara de su cuñado, aunque la Crónica de Néstor sólo dice que se trataba de un príncipe vasallo. La condición para ello era que debía cuidar del muchacho hasta que se hiciera mayor.

Un sacerdote pagano profetiza la muerte de Oleg/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

Oleg conquistó Kiev, ciudad que estaba en poder de los varegos Askold y Dir, dos hombres enviados por Rurik como delegados a Constantinopla pero que por el camino pasaron por la ciudad y al liberarla del impuesto de los jázaros se ganaron a sus habitantes, quedándose como gobernantes independientes y rompiendo el vínculo que los mantenía a las órdenes de su señor. Oleg entró en Kiev en el 882 usando una estratagema y ejecutando a Askold y Dir, no sólo por traición sino también porque, según algunos historiadores rusos, el primero se había convertido al cristianismo (con lo que sería el primer mártir del país).

A partir de entonces, la capital se trasladó de Novgorod a Kiev, un lugar estratégicamente mejor situado para dirigir la guerra contra los bizantinos, quienes intentaron asesinar con veneno a Oleg. Éste pudo evitarlo gracias a sus presuntos poderes premonitorios (la crónica le apoda el Profeta) y terminó pactando un acuerdo comercial con Constantinopla. No obstante, esa capacidad precognitoria no le serviría para evitar la muerte años después, acaecida entre los años 912 y 913 y que está rodeada de un tono mítico ensalzado por Pushkin en un famoso poema: unos sacerdotes paganos le profetizaron que su caballo le mataría, así que Oleg mandó matarlo pero cuando fue a comprobarlo, de entre los huesos salió una serpiente que se encargó de cumplir la profecía.

En realidad ese episodio no era sino una adaptación de una leyenda de la que se conserva una versión escrita en el siglo XIV: la Saga de Örvar-Oddr. Pero es que así de etéreo es casi todo en esta historia, en la que no coinciden hechos ni fechas entre las distintas fuentes. Lo que sí está claro es que Ingvar tomó el relevo de Oleg entre el 912 y el 945 como Gran Príncipe de la Rus de Kiev, poniendo sitio a Constantinopla dos veces sin éxito. Su efímero reinado terminó violentamente durante una operación de recaudación de tributos a los drevlianos; le vengó su esposa Olga.

Ya había, pues, una dinastía Rúrikida que duró hasta 1612, siendo su último representante Basilio IV. Eso sí, para entonces ya no existía la Rus de Kiev, que cayó en poder de los mongoles en 1240.

Fuentes: Historia mínima de Rusia ( Rainer María Matos Franco)/Viking Rus. Studies on the presence of scandinavians in Eastern Europe (Wladyslaw Duczko)/Breve historia de los vikingos (Manuel Velasco Laguna)/Los vikingos en la Historia (F. Donald Logan)/The nature and the image of princely power in Kievan Rus’, 980-1054 (Walter K. Hanak)/Historia de Rusia (Paul Bushkovitch)/Demonios del norte. Las exploraciones vikingas (Carlos Canales y Miguel del Rey)/A viking period workshop in Staraya Ladoga, excavated in 1997 (Anatoliy Nikolaevich Kirpichnikov)/Wikipedia