Jal Mahal, el palacio que parece flotar sobre las aguas de un lago en la India

Jal Mahal, el palacio que parece flotar sobre las aguas de un lago en la India 10 mayo, 2018

Licenciado en Historia y diplomado en Archivística y Biblioteconomía. Fundador y director de la revista Apuntes (2002-2005). Creador del blog El Viajero Incidental. Bloguer de viajes y turismo desde 2009 en Viajeros. Editor de La Brújula Verde. Forma parte del equipo de editores de Tylium.

El Jal Mahal en la actualidad, restaurado/Imagen: Jal Mahal Project en Wikimedia Commons

Es curioso el hecho de que el que acaso sea uno de los sitios más bonitos de la India resultase prácticamente desconocido y no soliera formar parte del catálogo de visitas turísticas típicas en ese país, debido al estado de abandono en que se ha tenido hasta hace poco y a estar cerrado a visitas. Ahora, tras una restauración, se explotará como hotel y quizá así reciba la atención que merece. Se trata del Jal Mahal.

Jal Mahal significa Palacio del Agua, nombre que, a la vista de las imágenes, resulta bien gráfico. Es una suntuosa residencia construida en medio del lago Man Sagar, muy cerca de Jaipur (en el estado indio de Rajastán) por orden del maharajá Sawai Jai Singh II, el gobernante indio del rajput (clan) que dominaba el Reino de Amber (un principado que tenía su capital en Jaipur, que ahora es la que da nombre al estado). Ja Singh sucedió a su padre a finales de 1699 con sólo once años, recibiendo sucesivamente una catarata de títulos de manos de los emperadores mogoles.

El maharajá Jai Singh II/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

No importan aquí los avatares de su reinado, bastante turbulento en el aspecto bélico. Sí puede ser más interesante saber que, pese a tratarse de un maharajá guerrero, mostró siempre un interés especial por las ciencias y las artes, prestando atención especial a las matemáticas y la astronomía, hasta el punto de impulsar la construcción de cinco avanzados observatorios astronómicos en Delhi, Mathura, Benarés, Ujjain y Jaipur, así como mandar traducir obras científicas extranjeras.

Pero no sólo levantó edificios de ese tipo. La arquitectura fue otra de sus pasiones y esa maravilla que es Jaipur se debe precisamente a su iniciativa. La dotó de ese aspecto maravilloso a partir de 1725, construyendo las características viviendas de tono rosado siguiendo una planificación en rejilla y dotando al conjunto de unas recias murallas que, además, estaban protegidas por una nutrida guarnición, lo que le permitió trasladar su residencia del antiguo Fuerte Amber a la remozada ciudad. Dicho fuerte, junto al Jantar Mantar (uno de los citados observatorios) y el Hawa Mahal (Palacio de los Vientos), constituyen algunos de los atractivos turísticos de Jaipur hoy en día.

Fachada del Hawa Mahal/Imagen: Marcin bialek en Wikimedia Commons

A ellos debería sumarse el Jal Mahal, otra de las contribuciones dieciochescas de Jai Singh II, que quería evocar el Jag Niwas de Udaipur, un palacio también ubicado en un lago y donde el maharajá había pasado su infancia. Eso sí, aquél es mucho más grande (16.000 metros cuadrados) y no está vacío sino que alberga un hotel de lujo; quizá le suene a alguien porque acogió el rodaje de varias películas, entre ellas El tigre de Esnapur, Octopussy y la serie televisiva La joya de la Corona.

Volvamos al Jal Mahal. Como buena parte de la vecina ciudad, es de arenisca roja, si bien no resulta fácil de apreciar porque cuatro de las cinco plantas que tiene quedan sumergidas cuando el lago está lleno de agua. En tales momentos, durante el monzón, únicamente se puede llegar al palacio en barca; cuando desciende el nivel o incluso se seca es el momento de poder contemplar el complejo íntegramente y acceder a pie (si se permitiese). De todas formas el Man Sagar está secándose debido a la deforestación del entorno, que facilita la erosión el suelo y el arrastre de sedimentos al lecho lacustre.

El Jag Niwas/Imagen: Daniel Villafruela en Wikimedia Commons

El estilo del palacio es el llamado rajput, típico del Rajastán, cuyos elementos distintivos son los cinco chatris (torreones) que presenta su perfil, cuatro de ellos octogonales rematados con cúpula en las esquinas y uno rectangular en el centro, de tipo bengalí, que estaba rodeado por una terraza ajardinada. Los arcos de los enormes vanos quedan partidos por la superficie acuática asemejando arcadas y dándole al edificio la falsa apariencia de palafito, aún cuando la profundidad del lago no supere los 4,5 metros. Ello se debe a que originalmente no era más que una depresión del terreno que quedó anegada por la construcción de una presa en 1596 (pero completada luego por el propio Jai Singh) para proveer de agua a la población local.

De hecho, el palacio y la presa no son las únicas construcciones presentes. En Gaitore, justo enfrente, hay una serie de cenotafios con plataformas de cremación erigidos por los gobernantes Kachwaha (la casta dirigente a la que se adscribía el clan Rajput), incluyendo el de nuestro maharajá protagonista, que es de mármol, decorado con multitud de esculturas y tiene una veintena de chatris. Asimismo, se suceden tres fuertes (Jaigarth, Nahargarh y Khilangarh).

La presa de Man Sagar Dam/Imagen: McKay Savage en Wikimedia Commons

No hay muchos turistas porque, al fin y al cabo, el Jal Mahal no se encuentra en un entorno urbano sino en la carretera que enlaza Jaipur con el Fuerte Amber, aproximadamente a cuatro kilómetros de la primera. No obstante, es previsible que la nómina de visitantes vaya en aumento progresivo gracias al enorme esfuerzo por recuperar tanto el palacio como el lago mediante un proyecto de restauración que se inició en el año 2000 con apoyo público (varias administraciones) y privado. La idea era frenar el proceso de degradación que afectaba a las aguas y que, entre las causas naturales antes reseñadas y la contaminación, las habían dejado en muy mal estado.

Entre los trabajos a desarrollar estaban la reordenación de los desagües urbanos dotándolos de depuradoras, la construcción de otra carretera, saneamiento de la calidad del agua, mejoras en la presa, eliminación de sedimentos del fondo lacustre, recuperación de la masa arbórea de los alrededores para evitar la erosión y la consiguiente sedimentación, creación de tres islas artificiales con el limo retirado para que aniden las aves y hacer un paseo de un kilómetro por la ribera, entre otras actuaciones.

El Jal Mahal en plena restauración/Imagen: KenWalker en Wikimedia Commons

En 2004 se firmó un acuerdo con una cadena de resorts que asumió el arrendamiento por un período de 99 años con el compromiso de restaurar Jal Mahal transformándolo en un hotel cuyo personal, además, está compuesto por ciudadanos de Jaipur. Poco a poco se irán sumando equipamientos: un centro de convenciones, una galería de arte, cines, tiendas, restaurantes y jardines (entre ellos ya cuenta de nuevo con el perdido de la terraza, hecho siguiendo el modelo de Fuerte Amber). Los arreglos en el edificio se hicieron con técnica y materiales como los originales, que habían resistido más que aceptablemente la humedad y apenas tenían filtraciones.

En suma, Jal Mahal ya luce en todo su esplendor y promete dejar atrás los malos tiempos. Hay que empezar a apuntarlo en la lista de pendientes.

Fuentes: Jaipur. Gem of India (D.K. Taknet)/Architecture of Mughal India (Catherine B. Asher)/Sawai Man Singh II of Jaipur Life and legend (R.P. Singh y Kanwar Rajpal Singh)/Building Jaipur. The making of an indian city (Vibhuti Sachdev y Giles Henry Rupert Tillotson)/Wikipedia

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