Nuwaubianos, la secta religiosa que abogaba por la supremacía negra y construyó un pueblo egipcio en EEUU

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La secta en plena ceremonia/Imagen: SPLC

Milenarismo, supremacismo, reivindicación racial negra, ovnis, extraterrestres, conspiranoia, criptozoología, arte egipcio, pederastia y hasta Wesley Snipes (sí, el actor de Hollywood) son los variopintos elementos, unos esperpénticos y otros criminales, que definen el grotesco episodio protagonizado por el Nuwaubianismo en EEUU, país que parece un campo abonado para este tipo de sectas religiosas dignas de una película pero donde suele aflorar un componente siniestro.

Si se pregunta en qué lugares del mundo se pueden encontrar ejemplos de arquitectura y decoración que imitan las del Antiguo Egipto inevitablemente se nos vienen a la cabeza algunas estructuras hoteleras kistch de Las Vegas o sus versiones asiáticas. Pero en los propios EEUU hubo un rincón del condado de Putnam, en el estado de Georgia donde era posible contemplar varios edificios con esas insólitas características, incluyendo un par de pirámides de doce metros de altura -una negra y otra dorada-, obeliscos, estatuas faraónicas de dioses teriomorfos y una esfinge, accediéndose por una carretera cuyo tramo de entrada está flanqueado por cabezas de carnero como la avenida que enlaza los templos de Amón de Luxor y Karnak.

Una de las pirámides construidas en Tama-Re/Imagen: Galacticwyzedome

Ese inaudito sitio se llamaba Tama-Re, aunque también recibía nombres como Kodesh, Wahannee, Al Tamaha y Ciudad Dorada, y era la sede de una secta denominada United Nuwaubian Nation of Moors, que significa Nación Nuwaubiana Unida de Moros. Lo de Moros se debía a que, por un lado, aseguraba que los indios descendían de musulmanes emigrados a América. Por otro, era una evolución de los Musulmanes Negros, un grupo islámico creado en 1967 y no muy ortodoxo porque no limitaba sus preceptos al Corán sino que incorporaba también aspectos cristianos, judíos y, cómo no, esotéricos; era la moda, al fin y al cabo, la antesala de la famosa Era de Acuario y de los Black Panthers, los Weathermen, el hippismo y otros rasgos que iban a caracterizar los años siguientes.

El fundador de ese batiburrillo fue Dwight York, un músico negro que se cree que nació en Boston hacia 1935 aunque él aseguraba ser sudanés, de madre egipcia, y haber visitado el país de los faraones en su infancia para estudiar el Islam in situ junto a su padre, un religioso nubio, antes de instalarse en Nueva Jersey durante la adolescencia, en 1957. Por eso no utilizaba su nombre anglosajón y, en cambio, jugaba con otros como Malachi Z. York o Issa Al Haadi Al Mahdi, entre otros muchos.

La bandera de los nuwaubianos/Imagen: Fidibury

Fue en los sesenta cuando empezó a organizar grupos que mezclaban sin complejos aspectos del Moorish Science Temple of America, la Nation of Islam, la Nation of Gods and Earths y hasta la francmasonería, dando como resultado lo que él denominaba Ansaar Pure Sufi o Ansaaru Allah Community. Sus seguidores usaban ropa verde y negra, y estaban considerados parte de un curioso fenómeno típico de finales de los sesenta, el de los grupos judeo-islámicos. Tras un viaje a Sudán y Egipto, York contactó con Sadiq al-Mahdi (primer ministro sudanés), arreglándoselas para arrancarle financiación para su grupo americano, complementando así lo que sacaba con algunas librerías y una imprenta.

Informes posteriores de las autoridades desvelaron que se dedicaba a cometer una amplia gama de actividades delictivas, desde extorsión a atentados. Lo cierto es que, para entonces, York ya había pasado tres años por la cárcel porque en 1964 fue condenado doblemente: primero, por violar a una adolescente; segundo, por romper la libertad condicional y, al ser detenido, incautársele un arma ilegal y drogas. A la salida ingresó en los Black Panthers, el paso previo a renacer como Imaam Isa Abdullah.

Otro alucinante momento del ambiente nuwaubiano

En los años ochenta se instaló en Brooklyn, donde fundó el enésimo grupo con el nombre de Nuawaubianos, donde al Islam añadió el indigenismo americano y una iconografía egipcia. La comunidad musulmana rechazó cualquier vínculo con ellos, en plural, porque consiguió convencer a trescientos seguidores, todos negros evidentemente. De hecho, York predicaba que ésa era una raza superior porque, entre otras cosas, descendía de extraterrestres annunakis y había viajado a América para colonizarla “mucho antes de la deriva continental”.

En cambio, los blancos eran albinos que venían de Caín: “El caucásico no ha sido elegido para liderar el mundo. Carece de verdaderas emociones en su creación (…) Fueron criados para ser asesinos, con bajos niveles de reproducción y una corta vida”. Creados como guerreros esclavos de los negros a partir de mandriles y orangutanes (de los que salió el homo erectus, transformado en sapiens en Marte), también eran usados como carne por los reptilianos, siendo la venida de Cristo una recaudación de comida, pero se rebelaron y lograron hacerse con el poder mundial.

Portada de uno de los discos de Dwight York/Imagen: Nuwaupianism

El delirio de la doctrina nuwaubiana era inagotable. Continuaba con que los grandes dirigentes políticos blancos se reúnen una vez al año y sacrifican a un negro, símbolo de la antigua costumbre de alimentarse con su sangre para compensar la palidez de la piel. Hitler, por cierto, era un negro albino, las películas de ciencia ficción de Hollywood (especialmente Star Wars), se basan en hechos reales y las mujeres blancas se juntaron con chacales para dar origen al perro doméstico.

La música disco, continuaba York, había sido diseñada para contaminar el alma de la raza negra. El aspecto musical jugó un papel importante en la vida de York porque poseía su propio sello discográfico, Passion Products, que lanzó algunos discos con él mismo de solista en grupos bautizados como Jackie and the Starlights, Students y Passion; asimismo, colaboraba como vocalista en bandas ajenas. Algunos críticos ven en ellos las raíces más añejas del hip hop y todo. No le iba mal y aparte también poseía nueve edificios de apartamentos que, por cierto, no estaban al día en el pago de impuestos.

Otro disco de Dwight York/Imagen: Music Stack

El temor a que esto último le metiera en más problemas con la ley de los que ya tenía -en 1988 le volvieron a procesar por usar un pasaporte falso- fue lo que decidió a York a irse del mundo urbano e instalarse en el rural: primero en Liberty (Castkills, al sureste de Nueva York) en 1991; dos años después en Georgia, donde adquirió una finca de ciento noventa y dos hectáreas y se trasladó con la gente de sus múltiples grupos, Éstos eran Egiptian Church of Karast, Holy Seed Baptist Synagogue, Ancient Mystic Order of Melchizedek, Ancient Egiptian Order, All Eyez on Egypt, United Nuwaubian Nation of Moors, Yamassee Native American Tribe, Washitaw Tribe y Lodge 19 of the Ancient and Mystic Order of Malachizodok.

Una vez allí declaró que él y los suyos eran descendientes de los indios yamasi (una tribu exterminada por los británicos en el siglo XVIII cuyos supervivientes terminaron fundiéndose con los semínolas), quienes a su vez, como indicábamos antes, procedían de egipcios emigrados al nuevo mundo. Consecuentemente, empezó a construir Tama-Re. Sin licencia, por supuesto, como tampoco la tenía el club nocturno que abrió en un almacén del recinto. Las multas recibidas no le volvieron atrás y al poco estaba montando festivales en aquel estupefaciente escenario, donde los colores chillones, los jeroglíficos y el ankh aparecían por doquier.

Territorio yamasi/Imagen: Wikiwand

El tira y afloja entre los nuwaubianos y el ayuntamiento se recrudeció, empeñado el consistorio en que el uso de la propiedad era exclusivamente residencial o agrícola, mientras York lo acusaba de racista y presionaba a los abogados municipales con tácticas mafiosas. Eso hizo que perdiera el apoyo de la comunidad negra local y en 1999 el sheriff clausuró el club nocturno. Eso llevó a York a reconvertir el lugar en una academia de seguridad privada contratando para ello a un grupo paramilitar denominado Royal Guard of Amon-Ra que pertenecía a la productora homónima del mencionado Wesley Snipes. Por supuesto, afirmaron que el actor era un nuwaubiano, algo que él desmintió inmediatamente.

El caso es que Tama-Re quedó custodiado por guardias armados pero, tratando de apaciguar los ánimos, York hizo una solicitud legal para abrir de nuevo el club. Se le autorizó porque lo presentó como sala de confraternidad, signifique lo que signifique eso. Incluso presentó candidatos a las elecciones de 2001, asociados al Partido Republicano. Pero ya estaba en el punto de mira del FBI. En mayo de 2002, este cuerpo, junto con otros departamentos, entraron en Tama-Re. No hubo tiroteo, como se temió en principio, aunque se usaron gases lacrimógenos por si acaso. La causa de aquella intervención era una orden de detención contra York por extorsión, pederastia y explotación sexual infantil.

Vista aérea de Tama-Re/Imagen: AEOE Bookstore

Al parecer, denuncias anónimas informaron de que el líder de la secta no sólo se reservaba niñas y mujeres de su comunidad sino que también traficaba con ellas de estado en estado. Irónico, teniendo en cuenta el código de conducta que impuso entre los suyos, con segregación por sexos incluso dentro del matrimonio (los cónyuges sólo podían tener encuentros cada tres meses en una sala ad hoc). York habría ejercido más de un millar de abusos sexuales, si bien el fiscal “sólo” presentó cargos por dos centenares.

Los abogados del acusado acreditaron que padecía un trastorno paranoide con cuadros de ansiedad y alteración de personalidad coincidente con esquizofrenia. Él, además, solicitó ser tratado como un indígena y ser juzgado por su tribu, lo que el juez rechazó, obviamente. La sentencia llegó a principios de 2004: ciento treinta y cinco años de prisión, lo que significa que pasará el resto de su vida tras las rejas. La apelación fue denegada, como tampoco prosperaron las declaraciones de sus seguidores diciendo que Dwight York no era la misma persona que su líder, Malachi Z. York. Puestos a pedir, también aseguraban que York era cónsul de Liberia, a donde debía ser extraditado; tampoco coló.

La policía ante la singular entrada al recinto/Imagen: Nuwaubians Facts

Es curioso reseñar que este mesiánico individuo decía que el proceso estaba profetizado en un libro de Zecharia Sitchin (uno de esos escritores estrambóticos que hablan del origen extratrerrestre de la Humanidad, de los Annunakis y temas similares) titulado The wars of the Gods and the Men (La guerra de los dioses y los hombres), identificándose con un personaje llamado Mar-duq (el Marduk mesopotámico) que sufre un destino similar. Claro que también se atribuía la realización de al menos un milagro en 1985, la materialización de ceniza curativa al estilo oriental.

Muchos miembros de la secta la abandonaron tras la redada… igual que siete policías negros de Georgia dimitieron como protesta contra lo que consideraban un caso político. Cinco de ellos entraron a trabajar como guardias de la prisión del condado, donde cumplían su pena York y algunos devotos, hasta que fueron despedidos por introducir propaganda nuwaubianista incitando a un motín contra los blancos. Entonces se trasladó a York a un centro de alta seguridad. En cuanto a Tama-Re, fue confiscada en 2005 y sus instalaciones egipcias se demolieron para erigir en su lugar un lodge privado, así que hoy, por suerte o por desgracia, no queda ni rastro de aquel estrambótico montaje.

Fuentes: The Nuwaubian Nation. Black spirituality and state control (Susan Palmer)/Introduction to new and alternative religions in America (Eugene V. Gallagher y W. Michael Ashcraft)/The United Nubians Nation of Moors (Gabriel theodore en UFO Religions)/Nuwaubianfacts/The Official site of The United Nuwaupians Worldwide/Wikipedia

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