El colosal y controvertido monumento a Caballo Loco que se construye desde 1948 en las Colinas Negras

El cine ha sido posiblemente el medio por el que se ha popularizado en todo el mundo el famoso Memorial Nacional del Monte Rushmore, baste recordar por ejemplo la película Con la muerte en los talones dirigida por Alfred Hitchcock en 1959. Las cabezas esculpidas en la roca de cuatro presidentes estadounidenses forman parte de la iconografía ya clásica del país norteamericano.

Lo que quizá es menos conocido es que, desde 1948, se construye a tan solo 27 kilómetros de allí otro monumento similar en cuanto a tipología, pero muy diferente en significado. Es el Monumento a Caballo Loco, el famoso guerrero Lakota Sioux que derrotó a George Armstrong Custer en la batalla de Little Big Horn.

Foto Nick Amoscato en Flickr

Curiosamente se levanta en el condado de Custer en las Colinas Negras de Dakota del Sur, en la montaña Thunderhead considerada sagrada por los Oglala Lakota, una de las tribus que conforman la Gran Nación Sioux, y aun permanece inacabado. El plan original es representar a Caballo Loco montado a caballo y señalando al horizonte.

La idea de crear el monumento partió del jefe Oglala Lakota Henry Oso Erguido a comienzos de la década de 1930. Aunque en realidad lo que pretendía era que la imagen de Caballo Loco apareciese en el Monte Rushmore junto a Washington y Lincoln, petición que fue completamente ignorada.

Reproducción a escala del aspecto de la escultura terminada / foto Nick Amoscato en Flickr

Como alternativa solicitó al Departamento de Interior estadounidense permiso para utilizar la montaña Thunderhead para tal fin, algo que le fue concedido. En noviembre de 1939 se puso en contacto con el escultor Korczak Ziolkowski, que había trabajado en el Monte Rushmore, para encargarle el diseño y realización del monumento. Tras ocho años de estudio y planificación, las obras comenzaron en 1948.

Para recabar fondos para el proyecto, que no recibe ninguna clase de financiación pública, se constituyó la Crazy Horse Memorial Foundation, una organización no lucrativa que se nutre de las ventas de entradas y las tiendas de souvenirs de los cercanos Museo Indio de Norteamérica y Centro Cultural Nativo Americano.

Foto DennyGai en Wikimedia Commons

Ziolkowski murió en 1982 pero su viuda y familia continuaron los trabajos, llegando a completar en 1998 la escultura del rostro de Caballo Loco. Una de sus hijas, Monique, también escultora, es quien se hace cargo en la actualidad del proyecto, gracias a los dos millones y medio de dólares donados por Denny Sanford, CEO de United National Corporation.

Cuando se termine, y ya van 70 años de trabajos, la estatua de Caballo Loco tendrá una anchura de 195 metros, una altura de 172, y su cabeza tendrá 9 metros más de alto que las del Monte Rushmore, llegando a los 27 metros. Si se terminase ahora sería la estatua más grande del mundo, así como la primera de carácter no religioso en ostentar ese récord desde 1967.

Otra vista del Monumento a Caballo Loco / foto Shutterstock

No obstante el colosal proyecto ha suscitado críticas desde los propios Sioux y, especialmente, los descendientes de Caballo Loco, quienes argumentan que Oso Erguido no les consultó al respecto y que la decisión de esculpir las Colinas Negras debió ser tomada por la tribu Lakota. Otros miembros destacados de la Nación Sioux opinan que excavar allí es un sacrilegio contrario al espíritu de Caballo Loco.

Fuentes: Crazy Horse Memorial (Sitio Oficial) / CNN / Carving Crazy Horse / CBS News / Wikipedia.