Operación Little Vittles, el lanzamiento de dulces sobre Berlín en 1948

Fotografía coloreada de un C-54 aterrizando en Berlín en 1948/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

Entrenó a pilotos de la RAF durante la Segunda Guerra Mundial, se licenció en Ingeniería Aeronáutica, colaboró en la carrera espacial, ganó la Medalla del Oro del Congreso de EEUU y la Gran Cruz de la Orden del Mérito de la República Federal de Alemania entre muchas distinciones y honores más… Pero la fama del coronel Gail Seymour Halvorsen no se debe a nada de esto sino a los vuelos que realizó sobre Berlín durante aquel Puente Aéreo organizado para salvar el bloqueo soviético, lanzando dulces y caramelos a los niños.

Halvorsen vive aún. Está jubilado, evidentemente, pues se retiró en 1974 y suma ya noventa y ocho años de edad. Su nombre se ha vuelto relativamente popular, dedicándosele cortometrajes y libros, protagonizando numerosos actos públicos de solidaridad o de homenaje a su persona y sobre todo porque aquella insólita acción que llevó a cabo entre 1948-1949 -en realidad no una sino una serie de ellas- sentó escuela y se ha repetido muchas veces en escenarios deprimidos por conflictos bélicos.

Gail Halvorsen preparando un pequeño paracaídas para lanzar los dulces/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

Por ejemplo, en 2004 propuso y consiguió que se repitiera en Bagdad y otras ciudades iraquíes; eso sí, sustituyendo los caramelos (poco recomendables para la salud dental infantil, aunque paradójicamente eso parece compatible con las bombas) por balones de fútbol y juguetes. Antes había hecho otro tanto en Kosovo (1999), Bosnia-Herzegovina (1994) y otros rincones del mundo (la Operación Christmas-Drop sobre Guam le puede llamar padre), incluso de su propio país. Todo ello en aras de promover la buena voluntad, levantar el ánimo y llevar un poco de esperanza a tantos que la necesitaban, especialmente los niños.

Este singular hombre nació en 1920 en la localidad norteamericana de Salt Lake City, estado de Utah. Pero su familia no era urbanita sino campesina, a pesar de lo cual el joven Gail siempre tuvo un sueño: volar. Por eso en cuanto tuvo edad suficiente alternó sus estudios universitarios con el Programa de Entrenamiento para Pilotos Civiles patrocinado por el gobierno en el año 1941, en el contexto de la guerra mundial, ingresando a continuación en la Civil Air Patrol (una entidad creada en la década de los treinta para complementar las labores de la Fuerza Aérea en territorio nacional, desde patrullas fronterizas o litorales a envío de mensajería, pasando por detección y lucha antisubmarina).

Cartel publicitario de la Civil Air Patrol durante la II Guerra Mundial/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

En 1942 se alistó en el USAAC (United States Army Air Corps), el antecedente de la USAAF (United States Army Air Forces), y fue destinado a Miami para entrenar a veinticinco pilotos británicos de la RAF. A continuación le trasladaron a lo que se llamaba South Atlantic Theater (Teatro de operaciones del Atlántico Sur), donde permaneció hasta 1948. Ese año fue decisivo porque su siguiente destino, el Berlín postbélico, sería el que determinase su futuro. Halvorsen llegó en julio, cuando ya se había producido el cierre de fronteras que compartían en la ciudad Reino Unido, Francia y EEUU con la URSS como potencias ocupantes.

La delimitación de las zonas de influencia en Alemania se había acordado en las conferencias de Yalta y Postdam a propuesta de Stalin, a cambio de que la zona ocupada por los soviéticos asumiera íntegramente los pagos de las indemnizaciones de guerra, ya que era la más industrializada antes de la contienda y los daños habían sido mayores en el Este. El problema estaba en que la capital quedaba en territorio soviético, lo que obligaba a autorizar corredores para acceder a ella. Cuando los otros prepararon una reforma monetaria que reactivaría la economía de la parte oeste pero interrumpiría el comercio entre ambos lados al crear una nueva moneda vigente sólo en uno de ellos, Stalin anunció que no lo aplicaría y cerraron los accesos a Berlín en junio.

Rutas del Puente Aéreo a Berlín/Imagen: Leerlaufprozess en Wikimedia Commons

Dos millones de ciudadanos quedaban así abocados al hambre, al no poder recibir víveres ni suministros, por lo que EEUU organizó el Berliner Luftbrücke, el Puente Aéreo que, apoyado por sus aliados, tenía como objetivo introducir en la capital germana un mínimo de cuatro mil toneladas diarias de suministros. Para ello era necesario un número ingente de vuelos, unos novecientos al día que llegaron a sumar doscientos mil en un solo año (no hicieron falta más porque el bloqueo se levantó once meses más tarde). Pese a que costó encontrar el ritmo y a que un tráfico tan intenso provocó varios accidentes, al final resultó un éxito doblando las previsiones para cada jornada.

Por tanto, el teniente Gail Halvorsen se convirtió en uno de aquellos pilotos que, a los mandos de un C-54, transportaban mercancía de todo tipo al Aeropuerto de Tempelhof. Un día se encontraba filmando despegues y aterrizajes -era muy aficionado a la fotografía- cuando vio a una treintena de niños famélicos al otro lado de la valla perimetral. El estadounidense les dio varios paquetes de chicles que llevaba en el bolsillo y ellos se los repartieron, aunque no hubo bastantes para todos. Fue entonces cuando tuvo la idea de llevarles cantidad suficiente otro día lanzándosela desde su avión, con el que alabearía para que lo reconocieran.

Niños alemanes con aviones de juguete estadounidenses/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

Se puso manos a la obra esa misma noche, reuniendo con sus hombres chicles, caramelos y chocolate entre todas las tripulaciones. Acumularon tanto que al día siguiente tuvieron que lanzar el cargamento mediante paracaídas improvisados con pañuelos para evitar que los productos lastimasen a alguien al caer. Y así, arrojando ese regalo una vez a la semana durante un mes, dio comienzo lo que se conocería como Operación Little Vittles: lo que hasta entonces era una iniciativa individual sin autorización se convirtió en una misión oficial ordenada por el teniente general William H. Turner el 22 de septiembre.

Ello fue posible gracias a la previa colaboración entusiasta de otros pilotos y a que los fabricantes de golosinas de EEUU contribuyeron desinteresadamente enviando sus productos a medida que se corrió la voz, al igual que escuelas y amas de casa elaboraban dulces para enviarlos a Alemania o cosían pañuelos para usarlos como paracaídas (se usaron en torno a un cuarto de millón). En noviembre los lanzamientos pasaron a ser cada dos días y la población los conocía con el nombre de Rosinenbomber, que significa «bombardeos de pasas». Entre otras cosas, eran muy bien recibidos porque ese tipo de artículos escaseaba.

Niños y jóvenes alemanes esperando un cargamento/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

Curiosamente, la Operación Little Vittles, que arrojó un total de veintitrés toneladas, no sólo contribuyó propagandísticamente a poner de relieve la eficiencia de las fuerzas aéreas occidentales y de su puente aéreo sino también a resaltar la abundancia de que disfrutaban los berlineses de la zona oeste frente a los de la este en un contexto de Guerra Fría ya abierto. También volvió muy popular a su impulsor, al que se dedicaron apodos como Berlin Candy Bomber (Bombardero de Caramelos de Berlín), Uncle Wiggly Wings (Tío Alas Wiggly) o The Chocolate Flier (El Aviador del Chocolate), entre otros, si bien sus amigos siempre le llamaron Hal.

La operación terminó el 13 de mayo con el capitán Lawrence Caskey al mando, ya que Halvorsen había vuelto a casa en enero. Allí aprovechó para hacer dos cosas que tenía pendientes. Una, casarse con su novia, Alta Jolley, con la que llevaba siete años de relación casi exclusivamente epistolar y que le daría cinco hijos. La otra, realizar una gira nacional para agradecer las colaboraciones. Asimismo decidió aceptar la oferta de las Fuerzas Aéreas de un puesto fijo. En 1952 obtuvo la licenciatura en Ingeniería Aeronáutica por la Universidad de Florida, lo que le abrió las puertas del Air Force Institute of Technology y del Aeronautical Systems Center de las bases aéreas Wright and Patterson y Hill.

Gail Halvorsen en 1983/Imagen: Noop1958 en Wikimedia Commons

En 1957 pasó a colaborar en programas espaciales, como el del Titan III (un cohete usado para poner en órbita satélites espía y de comunicaciones militares) pero también en otros proyectos que sirvieron para desarrollar naves reutilizables y laboratorios espaciales, entre ellos uno en la Foreign Technology Division que le permitió volver a Alemania por tres años, entre 1962 y 1965. Allí, además, fue comandante del 7350th Air Base Group de Templehof. También se le nombró representante de la USAAF en Europa, rematando su trayectoria profesional como inspector general del Ogden Air Material Center.

Se retiró el 31 de agosto de 1974 con más de ocho mil horas de vuelo en su expediente. Entonces se instaló con su esposa en Provo, Utah, ejerciendo como decano asistente en la Universidad Brigham Young. Como se puede deducir por esto y por su lugar de nacimiento, Halvorsen es mormón y junto a Alta Jolley se dedicó a predicar la palabra de Dios por Londres y San Petersburgo entre 1986 y 1987. Ella falleció en 1999 y él contrajo matrimonio en segundas nupcias con su novia del instituto, Lorraine Pace, acumulando premios, distinciones y honores en EEUU y Alemania, país que ha bautizado con su nombre varias escuelas.

Halvorsen en 2009 con uno de los pequeños paracaídas utilizados/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

Fuentes: The Berlin Candy Bomber (Gail S. Halvorsen)/Operation Vittles. Stories from the Berlin Airlift (Renita Menyher)/Candy Bomber. The story of the Berlin Airlift’s «Chocolate Pilot» (Michael O. Tunnell)/The Candy Bombers. The untold story of the Berlin Aircraft and America’s finest hour (Andrei Cherny)/To save a city. The Berlin Airlift, 1948-1949 (Roger G. Miller)/The Berlin Airlift. The relief operation that defined the Cold War (Barry Turner)/Mercedes and the Chocolate Pilot. A true story of the Berlin Airlift and the Candy that Dropped from the sky (Margot Theis Raven)/The Candy Bombers. The Berlin Airlift, 1948/49. The technical conditions and their successfull transformation (Wolfgang J. Huschke)/Wikipedia