Encontrados los restos del antiguo puerto griego de Nápoles

Foto Reppublica

Restos sumergidos hallados recientemente por los arqueólogos en Nápoles, hacen pensar que estamos ante el descubrimiento de Palépolis, el puerto griego levantado por los colonos hace 25 siglos.

Las investigaciones submarinas encontraron cuatro túneles sumergidos, una calle de tres metros de anchura en la que todavía hay surcos de ruedas de carro, y una zanja probablemente con fines militares. El hallazgo se realizó a unos seis metros del castillo de Castel dell’Ovo, una fortaleza ubicada en el islote de Megaride, junto al paseo marítimo de Nápoles.

Según Tito Livio, Palépolis (literalmente Ciudad Vieja) estaba situada cerca del lugar donde en su época se alzaba la ciudad de Neápolis, antecedente de la actual Nápoles, y fue conquistada por las legiones romanas de Quinto Publilio Filón en el año 326 a.C. Por ello se la identifica con la ciudad de Parténope y se la considera la primera fundación de Nápoles en el siglo VII a.C. por colonos procedentes de Cumas.

Foto Mischa004 en Wikimedia Commons

Parténope se extendía sobre la zona de la isla de Megaride y el actual monte Echia. Los restos submarinos hallados ahora habrían sido el primer núcleo habitado, un pequeño puerto que gracias al comercio se habría expandido para convertirse en una ciudad. Los conflictos entre griegos y etruscos terminaron por afectar a la urbe, que cayó en decadencia, siendo repoblada alrededor del año 474 a.C. de nuevo por griegos. Sería en este momento cuando, tras la reconstrucción, se la denominó Palépolis.

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Pero al mismo tiempo, más al interior, comenzó a levantarse otra urbe, mejor protegida y más grande, a la que se dió el nombre de Ciudad Nueva (Neápolis), por oposición a la Ciudad Vieja (Palépolis). Ésta última pasó a convertirse en la periferia de la gran urbe, en una suerte de localidad semirural en la que posteriormente los patricios romanos construirían sus villas campestres, alejadas del bullicio y la plebe.

Cartel dell’Ovo / foto Martin Belam en Flickr

Con el tiempo Nápoles absorbió a la vieja ciudad, de la que apenas quedan restos visibles en la plaza del Municipio. El islote de Megaride fue fortificado por los romanos, y en su castillo habría estado cautivo, según Gibbon, el último emperador romano de Occidente, Rómulo Augústulo. La fortaleza actual es una reconstrucción normanda de 1128.

Fuentes: The Local / ANSA / Reppublica.