MV Lyubov Orlova, el crucero a la deriva del que se decía que estaba lleno de ratas caníbales

El MV Lyubov Orlova navegando por la Antártida/Foto: Lilpop,Rau&Loewenstein en Wikimedia Commons

En enero de 2014 The Sun publicó un impactante titular del que pronto se hicieron eco medios de todo el mundo: «Remains of russian ghost vessel wash up after it was invaded by hordes of cannibal RATS». Se refería a unos presuntos restos del barco ruso MV Lyubov Orlova, perdido en alta mar desde el año anterior, que se acababan de descubrir en una playa de California; el diario reseñaba las declaraciones de un experto que advertía de que la nave estaría infestada de «ratas caníbales» tras pasar todo ese tiempo devorándose unas a otras por la ausencia de otra comida.

The Sun es un periódico sensacionalista pero otros medios británicos, como The Independent, se hicieron eco de la noticia. Más tarde otros como la BBC o la web del Smithsonian también atendieron el tema pero para desmentirlo, poniendo un poco de cordura. Ahora bien, la refutación era respecto a los roedores y a la identificación del pecio, porque el MV Lyubov Orlova existía realmente y, en efecto, se desconocía qué destino había tenido desde hacía un año.

Imagen: Squeaks & Nibbles

Días atrás vimos aquí dos historias de ambientación marítima cuyos elementos más destacados, curiosamente, se funden en ésta. Una es la del oceanógrafo soviético Stanislav Kurilov, que aprovechó un crucero para huir a occidente; sí, en la URSS también se hacían viajes de placer. La otra es la leyenda del misterioso Ourang Medan, un carguero a la deriva después de que su tripulación apareciese muerta. Hoy vamos a ver cómo un buque dedicado a realizar cruceros polares por una compañía rusa terminó abandonado en el Atlántico Norte sin que se volviera a saber de él.

El MV Lyubov Orlova fue construido en Rijeka, la antigua Yugoslavia (actual Croacia), en 1976. Era un navío comercial de la clase Maria Yermolova, de la que se botaron ocho unidades en cuatro años, entre 1974 y 1978, encargadas por el gobierno de Leónidas Brehznev a petición de Tito para salvar los astilleros yugoslavos, entonces en decadencia. Tres de los barcos se entregaron a la naviera MMP (Murmansk Shipping Company), cuatro a FESCO (Far East Shipping Company) y uno a SASCO (Sakhalin Shipping Company), todas ellas rusas y dedicadas a hacer cruceros.

Otra vista del buque en la Antártida/Foto: BluesyPete en Wikimedia Commons

En la primera tanda figuraba el MV Lyubov Orlova, que pasó a integrar la flota de FESCO, la empresa más grande de las tres hasta el punto de que tiene divisiones en el transporte de carga, en operaciones portuarias y hasta en ferrocarriles. Como los demás de su clase, el buque tenía 92 metros de eslora por 16 de manga, desplazaba 4.500 toneladas, alcanzaba una velocidad de 17 nudos y disponía de camarotes con aire acondicionado y baño, sumando 206 camas más una decena de camas auxiliares infantiles, 28 plazas para sillas de ruedas, restaurante, varias cafeterías, cine, discoteca, etc.

No era muy grande, como se ve, y el máximo de pasajeros rondaba las 327 personas incluyendo los 50-70 de la tripulación, aunque la capacidad normal era para 110. Por eso y por sus características de diseño, especialmente un grueso casco adaptado para navegar entre hielo, sus rutas solían circunscribirse a los dos polos y su entorno. El nombre, por cierto, era un homenaje a la famosa actriz y cantante rusa Liubov Petrovna Orlova, una de las favoritas de Stalin, protagonista de varias películas clásicas de la cinematografía soviética y la primera artista en recibir la condecoración Artista del Pueblo de la URSS en 1950.

El Orlova fondeado en Ushuaia junto al gigantesco Star Princess/Foto: Lilpop,Rau&Loewenstein en Wikimedia Commons

FASCO tenía su base en el puerto de Vladivostok y de allí partían tanto los itinerarios del MV Lyubov Orlova como los de su gemelo MV Clipper Adventurer (que alcanzó cierta fama en 2010 al encallar ante la costa de Ontario, Canadá, y provocar un derrame de combustible). Pero en 1999 lo reformaron y vendieron a otra compañía, Marine Expeditions, que lo destinó a hacer cruceros por el Polo Sur. Tres años más tarde fue remozado de nuevo y alquilado a las norteamericanas Cruise North Expeditions for the Arctic, que como indica su nombre lo usaba para viajar al Ártico, y Quark Expeditions, para ir a la Antártida.

En una de sus singladuras por esta última protagonizó uno de los episodios más interesantes para los lectores hispanos, ya que encalló en Decepción, la isla de las Shetland del Sur donde se ubican la Base Antártica Gabriel de Castilla y la Base Decepción, las dos estaciones científicas española y argentina respectivamente, y que pasó a ser un destino turístico por sus colonias de pinguinos y por la posibilidad de tomar baños termales excavando en la arena de la playa (la isla es, en realidad, un volcán).

Turistas en la playa de Isla Decepción/Foto: Murray Foubister en Wikimedia Commons

El navío fue liberado por el buque de investigación oceanográfica de la Marina Española Las Palmas (curiosamente unos meses después embarrancaría otro crucero, el noruego MS Nordkapp) y continuó su actividad hasta 2010, en que las denuncias de sus marineros, que llevaban cinco meses sin cobrar, obligaron a cancelar el nuevo viaje que se disponía a realizar. Las deudas contraídas por Cruise North Expeditions for the Arctic llevaron a los tribunales a confiscarlo cuando estaba anclado en St. John, Newfoundland (Terranova, Canadá). Nunca más volvería a estar operativo.

El buque español Las Palmas/Foto: José Sempere en Wikimedia Commons

En febrero de 2012 lo adquirió la empresa de transportes navales Neptune International Shipping Agency Ltd. con el objetivo de desguazarlo. Como llevaba dos años retenido en St. John, no estaba en condiciones de navegar por sí mismo, así que se contrataron los servicios del remolcador Charlene Hunt para trasladarlo a la República Dominicana, donde se procedería al desmantelamiento. Pero, tras apenas una jornada de zarpar, fuertes vientos y olas de 3 metros rompieron el cable de enganche dejando al MV Lyubov Orlova a la deriva sin que la tripulación del Charlene Hunt pudiera recuperarlo.

El MV Lyubov Orlova anclado en St. John’s/Foto: Dan Conlin en Wikimedia Commons

Era un peligro, ya que en la zona había plataformas petrolíferas y de gas, por lo que Transport Canada (uno de los departamentos del Ministerio de Transporte, Infraestructuras y Comunidades canadiense) envió otro remolcador mayor en su busca, el Atlantic Hawk, que días después anunció que había conseguido hacerse con el control del MV Lyubov Orlova. Ahora bien, dada la adversa meterología, su misión no era devolverlo a puerto sino alejarlo simplemente, así que lo arrastró hasta aguas internacionales y allí, considerando que no sería un peligro, lo soltó.

Su última localización, el 4 de febrero de 2013, fue a unas 250 millas náuticas al este de St. John’s, es decir, aproximadamente 50 millas fuera de las aguas jurisdiccionales de Canadá, avanzando en dirección noroeste. Tres semanas más tarde lo avistó un satélite de la NGA (National Geospatial-Intelligence Agency, una agencia estadounidense dependiente del Departamento de Defensa) a 1.300 millas náuticas de Irlanda, lo que puso en alerta la navegación por ese sector.

Otro de los cruceros polares del barco/Foto: Lilpop,Rau&Loewenstein en Wikimedia Commons

El 1 de marzo se recibieron emisiones de radiobaliza EPIRB a unas 700 millas de la costa. Como ese tipo se señales automáticas sólo se producen con el dispositivo en contacto con el agua, la deducción lógica fue que el MV Lyubov Orlova se había hundido. Obviamente, la costa de California quedaba bastante lejos, al otro lado de América y en otro océano, así que los restos aparecidos en la playa de los que hablaba The Sun no podían ser los suyos. De hecho, correspondían al SS Monte Carlo, un casino flotante del que ya hablamos aquí. Y no, no había ratas caníbales. En cuanto al MV Lyubov Orlova, no se sabe si realmente se hundió o sigue a la deriva.

Fuentes: Remains of ‘Russian ghost vessel wash up after it was invaded by hordes of cannibal RATS (Paul Harper en The Sun)/Lyubov Orlova: Ghost ship carrying cannibal rats ‘could be heading for Britain’ (Adam Withnall en The Independent)/No, an abandoned ship full of diseased rats is not floating towards Britain (Rose Eveleth en Smithsonian)/Aceptación de Maria Ermolova en Yugoslavia 1974 (Leo Zakrutin)/Wikipedia