Madrid es una ciudad inmensa, con una oferta cultural muy amplia y con una historia que muchos desconocen. Pablo y Let, de Aprendizaje Viajero, estamos hoy a las teclas de este artículo para indagar un poco sobre la toponimia de la capital española. Sin ser ninguno de Madrid hemos pasado muchos años en capital, y la hemos visto evolucionar. Hemos visto cómo avanzaba tanto artísticamente como políticamente, y hemos podido sentir en las carnes de la ciudad cada cambio que iba ocurriendo.

Ambos somos enamorados de la capital, y ahora que vivimos a 10.000 kms de ella sentimos la nostalgia, y la seleccionamos protagonista en la mayoría de nuestros recuerdos. Porque cuando nos fuimos ya no sabíamos qué cosas hacer en Madrid porque ya lo habíamos hecho TODO, y sentíamos que necesitábamos meter el bisturí en los libros de historia para aprender algo más.

Hoy queremos traer un artículo sobre el origen etimológico del nombre de ésta ciudad. Una ciudad que ha visto pasar a unos y a otros, y según quién la pisaba le variaba el nombre. Vamos a ver cómo Magerit llegó a ser Madrid.

Muralla árabe de Madrid / foto Luis García en Flickr

Los orígenes de Madrid

Podemos hablar de Madrid y que salgan varias religiones durante la conversación. Podemos remontarnos a la era visigoda, o incluso al periodo prerromano.

Durante el soterramiento de la M-30 surgieron distintos hallazgos del Madrid Romano en la zona del Manzanares, cerca de la calle Segovia, y hasta la Virgen del Puerto. No fue hasta que llegaron los visigodos a la ciudad que decidieron montar sus cimientos en altura, donde el valle del Manzanares. Allí, existe una colina formada por el Palacio Real y la Catedral desde donde verás unas vistas magníficas del sur de Madrid.

Un enclave estratégico. Allí mismo, en esa colina, se asentaron los musulmanes en el siglo IX construyendo un fortín que llamaron Maǧrīţ, fundado sobre un asentamiento visigodo del siglo VII que tenía por nombre Matrice, o arroyo.

En Aprendizaje Viajero hicimos un tour gratuito muy recomendable en donde vimos el paso de las distintas civilizaciones y los asentamientos de cada una. Lo repasaremos más adelante en este mismo artículo.

Restos de la muralla árabe de Madrid / foto Esetena en Wikimedia Commons

El primer nombre de Madrid

Como referencia se toma el primer nombre documentado de la ciudad, que en la época andalusí fue مجريط Maǧrīţ, que traducido al castellano de la época se convertía en Magerit.

Un arabista llamado Jaime Oliver Asín afirmó en 1959 que la ǧ y la ŷ representaban el mismo sonido pese a tener distintos símbolos. Por lo tanto, Maǧrīţ y Maŷriţ, derivaba de las palabras “cauce” y “abundancia”, es decir maǧra y el sufijo romance -it. Cabe decir que en la época, y debido a la mezcla, era común encontrar híbridos del árabe y de lenguas romances, sobre todo en el sur de lo que ahora es España.

De todas formas, el mismo arabista afirmó que el nombre de Madrid provenía del mozárabe Matrice, que significa fuente. Ambos tenían un significado común, y traían el concepto del agua al recuerdo. El mítico “Fui sobre agua edificada…” que puede leerse en la Plaza de la Puerta Cerrada del barrio madrileño de La Latina.

Tanto la población musulmana como la cristiana vivía en colinas. Los primeros estaban cerca del Palacio de la Almudena y los segundos algo más hacia el este, cruzando el río que transcurría por la calle Segovia. El origen del nombre, por un lado y por otro, rescata esa abundancia de agua.

Época musulmana y Reconquista

Para empezar a situar a Madrid en el mapa histórico recordemos que tenemos que remontarnos a la época del Ermirato Omeya de al-Ándalus, en el siglo IX. Allí, el emir de Córdoba Muhammad I se asienta cerca del Manzanares, en la colina que está cerca de la Almudena.

Como hemos comentado anteriormente, tanto musulmanes como cristianos se asentaban en colinas, principalmente para poder vigilar la antigua capital visigoda de Toledo. Así, poco a poco, fue creándose Madrid, ya que se construían muros en el cerro de agua abundante que los árables llamaron Magerit/Mayrit.

Esta fortificación fue atacada varias veces, sobre todo a finales del siglo X por Ramiro II de León, siendo parte de la Reconquista cristiana. Un siglo después, se rendiría Toledo a Alfonso VI y la ciudad pasaría a ser, sin conflicto bélico alguno, parte del reino castellano.

Restos de la muralla árabe de Madrid / foto Esetena en Wikimedia Commons

Época cristiana y establecimiento de Madrid

Tras el traslado político de la ciudad, ahora a manos cristianas, comienzan a surgir los patrones que hoy conocemos de la capital española. La Virgen de la Almudena se convirtió en símbolo madrileño emblemático tras el presunto avistamiento de su imagen en la muralla, a finales del siglo XI.

Por otro lado, San Isidro, labrador mozárabe y santo patrón de la Villa, vivió durante el siglo XII y se le atribuyeron cinco milagros. Desde su muerte en 1172 fue canonizado y se le rinde culto cada 15 de mayo, día en el cual se dice que su cuerpo incorrupto fue trasladado hasta la Iglesia de San Andrés.

Madrid hoy en día

La iglesia más antigua que se conserva hoy en día en Madrid es la de San Nicolás de los Servitas, cuya torre-campanario, de estilo mudéjar (siglo XII), conserva la estructura original.

Actualmente, haciendo el Free Walking Tour de la ciudad de Madrid puedes ver aquellos muros musulmanes en el enclave estratégico dirección Toledo. Ese cerro está justo al final de la Calle Mayor, detrás de la Almudena.

Recomendamos encarecidamente hacer un fin de semana en Madrid el tour gratis. Comienzan todos los días a las 11am desde la Plaza Mayor y te llevarán por toda la zona antigua de la capital, pudiendo ver hasta las antiguas murallas de ese Magerit perdido. Como perdido se quedó ese río en abundancia, que ahora es asfalto.

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