Wadi Al-Hitan o Valle de las Ballenas es una joya de la paleontología. Un lugar repleto de restos fósiles de arqueocetos, los animales terrestres de los cuales evolucionaron los cetáceos modernos, como las ballenas. Curiosamente no está en un lugar abundante en agua sino en El Fayún, en pleno desierto egipcio, a unos 150 kilómetros al suroeste de El Cairo.

Se trata de uno de los pocos lugares del mundo donde existen evidencias que pueden demostrar el proceso evolutivo de los animales. No solo por la abundancia y calidad de los restos fósiles, la mayor concentración del mundo (379 ballenas fósiles y 40 vertebrados), sino también porque éstos nos muestran cómo los arqueocetos fueron perdiendo sus extremidades y convirtiéndose en los modernos cetáceos, constituyendo un completo registro de su transformación en seres acuáticos.

Wadi Al-Hitan / foto Medomadrex en Wikimedia Commons

Existen además numerosos fósiles de otros animales primitivos, como tiburones o tortugas, y algunos se encuentran tan bien conservados que incluso el contenido de sus estómagos permanece intacto.

Los primeros esqueletos de arqueocetos fueron descubiertos en 1902, sin que durante décadas los científicos prestasen atención al yacimiento, algo en parte debido a la dificultad de viajar a la zona. Habría que esperar unos 80 años para que comenzasen las primeras investigaciones y la protección de los restos, vandalizados durante años por coleccionistas sin escrúpulos.

Foto Kelleye & Leonard Vinci en Wikimedia Commons

Tienen la forma típica de las ballenas modernas, pero muchos mantienen aspectos primitivos, como el mayor de los encontrados, de 21 metros de longitud y que tenía aletas de cinco dedos en las extremidades delanteras, así como patas traseras, pies y dedos.

Los restos más comunes son de Basilosaurus y Dorudon. El Basilosaurus vivió hace entre 30 y 45 millones de años, podía medir entre 15 y 18 metros de longitud siendo uno de los animales más grandes que han existido, y tenía una mandíbula con 44 afilados dientes (similar a las de mamíferos terrestres carnívoros) además de patas traseras de 60 centímetros con 3 dedos. El Dorudon coexistió con el Basilosaurus hace 40 millones de años, pero su tamaño era menor, unos 5 metros de longitud y más parecido al delfín. También tenía patas traseras, mientras que las delanteras habían evolucionado en aletas con articulación flexible en el codo.

Representación artística de un Basilosaurus / foto Nobu Tamura en Wikimedia Commons

Muchos pertenecen a crías, posiblemente por la poca profundidad que tuvo el área y su riqueza en nutrientes, que la convertían en zona ideal para el parto de los animales.

También hay restos de Sirenias o vacas marinas primitivas, con dientes que sugieren que se alimentaban de pastos marinos y otras plantas. De ellas existen hoy en día 4 especies cuyos parientes más cercanos son, curiosamente, los elefantes. Entre los antepasados de éstos últimos se encuentran en Wadi Al-Hitan fósiles de Moeritherium, una especie que vivió hace unos 37 millones de años y cuyo tamaño era aproximadamente el de un cerdo de 3 metros de largo.

Representación artística de un Dorudon / foto Nabu Tamara en Wikimedia Commons

Las rocas del valle, que contienen la mayoría de los fósiles, están formadas principalmente de areniscas marinas de color amarillento originadas en el Eoceno (hace 56–34 millones de años). En ellas se descubrieron madrigueras de animales bien conservadas, aunque inicialmente se pensó que correspondían a raíces de manglares.

Toda la zona se encuentra hoy protegida y las visitas se restringen a un itinerario preestablecido y siempre con guías. El parque cuenta con varios refugios e incluso con un camping, y recibe unos mil visitantes al año, que se aventuran a atravesar la pista sin señalizar ni pavimentar que atraviesa las arenas del desierto. Desde 1997 existe un centro de visitantes con museo y es Patrimonio de la Humanidad desde 2005.

Foto Hatem Moushir en Wikimedia Commons

Para quien no quiera aventurarse hasta el valle, 56 de los especímenes de Wadi Al-Hitan se conservan en el Museo Geológico de El Cairo, y existen ejemplares en museos de Londres, Berlín, Stuttgart y la Universidad de Michigan (incluyendo un esqueleto completo de Dorudon).

Fuentes: UNESCO / The Encyclopedia of Earth / International Union for conservation of Nature / Wikipedia.

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