Aunque también se las conoce popularmente como Puertas de Alejandro, debido a la literatura medieval (como el Romance de Alexandre del Seudo-Calístenes) que atribuía a éste su construcción siguiendo a Josefo, lo más probable es que las Puertas Caspias se levantasen durante el siglo VI, por la dinastía sasánida.

Su objetivo era obstaculizar el paso hacia el sur a través del Cáucaso, manteniendo Anatolia y el Medio Oriente a salvo de los bárbaros del norte. No obstante, no se conoce exactamente la ubicación de las Puertas, por lo que existen dos lugares que tradicionalmente se cree pudieron albergarlas.

Desfiladero de Darial, cuadro de
Rufin Sudkovsky (1884) / foto Dominio público en Wikimedia Commons

El primero es el Desfiladero de Darial, una garganta fluvial en la frontera entre Rusia y Georgia por la que discurre el río Terek entre Vladikavkaz y Tbilisi. Aquí existieron fortificaciones romanas y persas por lo menos desde 150 a.C. conocidas como Puertas de Iberia (por la región homónima), a las que Estrabón llamaba Porta Caucasica y Ptolomeo Fortes Sarmatica.

Se las identifica con las Puertas Caspias porque la tradición legendaria (también presente en el Corán y la Biblia con algunas variaciones) cuenta que Alejandro Magno construyó aquí unas puertas de hierro para contener al mítico pueblo de Gog y Magog, que Flavio Josefo identificó con los escitas. Ruinas de estas antiguas fortificaciones son aun visibles.

Situación de Darial y Derbent / foto Historical en Wikimedia Commons

Este pueblo [los alanos] decidió en este tiempo invadir Media y territorios más lejanos para saquearlos; y con esta intención trataron con el rey de Hircania, porque él era el dueño de aquel paso que Alejandro [el Grande] cerró con puertas de hierro (Flavio Josefo, Las guerras de los judíos VII, 7–4)

El otro lugar es Derbent, una ciudad al sur de la República rusa de Daguestán y en la frontera con Azerbaiyán. Se la considera tradicionalmente como la ciudad más antigua de la Federación Rusa, con más de 5.000 años de historia.

Derbent / foto Shutterstock

Precisamente la ciudad cuenta con un sistema de murallas dobles con 30 torres, que van de las montañas hasta el mar, y una ciudadela fortificada que datan de época sasánida. Es más, Derbent significa literalmente puerta cerrada en persa. Los árabes la conocían como Bāb al Abwab (Puerta de las puertas), y para los turcos era Demirkapı (Puerta de hierro).

La fortaleza se empezó a construir a principios del siglo V d.C. por el emperador sasánida Cosroes I, y fue luego ampliada y mejorada por los sucesivos pueblos que la gobernaron, como árabes, mongoles, y rusos. Se trata de la fortaleza en uso continuo más antigua de la historia, con más de 1.000 años de utilización ininterrumpida. Sus murallas tienen 20 metros de altura y 3 de grosor.

La doble muralla de Derbent en una ilustración de Jacob Peeters (finales del siglo XVII) / foto dominio público

Además, su nombre persa comenzó a ser usado entre finales del siglo V y comienzos del VI, en época del reinado del sasánida Kavad I. El motivo de tal denominación es que se halla situada en una estrecha franja de tres kilómetros entre el Cáucaso y el mar Caspio, lo que la convertía en una posición estratégica que controlaba el paso entre las estepas euroasiáticas y el Medio Oriente. Y por tanto también en la candidata más adecuada para ser la localización de las legendarias puertas.

Las Puertas Caspias aparecen mencionadas también en El libro de las maravillas de Marco Polo, citando también al pueblo de Gog y Magog pero ubicándolos al norte de Catay (China). Esto lleva a pensar a algunos expertos que la leyenda de las puertas de Alejandro serían el intento de explicar, por occidentales, las historias que llegaban de China acerca de un gran rey construyendo una gran muralla.

En primer plano los restos de la doble muralla, y al fondo la fortaleza de Derbent / foto Шамиль Магомедов en Flickr

Como decíamos antes, el Corán también recoge la leyenda. En la sura 18 hace referencia a Dhul Qarnein, un personaje inspirado en Alejandro Magno, quien habría construido una muralla para detener a Gog y Magog, pueblo al que identifica como enemigo arquetípico del pueblo elegido. Y en la sura 21 dice que el día del Juicio Final ese muro será reducido a polvo, y entonces Gog y Magog reaparecerá para la última y apocalíptica batalla. Por suerte, el muro de Derbent sigue todavía ahí.

Muchas otras leyendas medievales tienen su origen en las puertas de Alejandro, como la de los judíos rojos. En este sentido incluso en Los Viajes de Juan de Mandeville, el singular best-seller del medievo que mezclaba y copiaba obras ajenas como las de Marco Polo, Odorico y Haitón de Coricos, se identifica a Gog y Magog con las Diez Tribus Perdidas de Israel. Pero eso ya es otra historia.

Fuentes: Alejandro Magno y el encierro de Gog y Magog (Gerardo Altamirano) / Tipología y caracterización del pensamiento apocalíptico en la literatura medieval inglesa (Juan Manuel Castro Carracedo) / Gog and Magog in Early Eastern Christian and Islamic Sources (Emeri J.van Donzei, ed.) / Las puertas caspias y los Judíos Rojos (Pedro Huergo Caso) / Wikipedia.

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