Historia Secreta de los Mongoles, la única obra sobre el surgimiento de su imperio que procede de los propios mongoles

Copia del libro custodiada en la sede del gobierno de Mongolia / foto Xylan2016 en Wikimedia Commons

Visitar un parlamento o una sede gubernamental puede parecer un plan poco sugestivo a priori, salvo que el edificio tenga interés artístico, o bien el lugar rezume historia. En ese sentido, ni la del gobierno de Mongolia ni su Gran Khural cumplen esos requisitos porque se construyeron a mediados del siglo XX y, de hecho, la propia Ulan Bator, donde se ubican, perdió la mayor parte de su arquitectura tradicional (nació a partir de un conjunto monástico en el siglo XVI) en favor del gris estilo soviético. Pero sí que hay una cosa reseñable, curiosa, en la sede del ejecutivo: desde 2004 exhibe en su parte posterior, protegida entre planchas de oro, la obra literaria nacional por excelencia: Historia secreta de los mongoles.

Se podría decir que ese libro es a Mongolia lo que la Canción de Roldán a Francia o La Ilíada y La Odisea a Grecia, en palabras del propio gobierno mongol. En España podríamos añadir el Cantar de mío Cid, ya que se parecen en muchos aspectos: primero, la cronología, pues ambos fueron escritos en el siglo XIII; segundo, en tener de protagonistas a personajes históricos (Rodrigo Díaz de Vivar en uno, Gengis Khan en otro); tercero, la concepción del relato a caballo entre la realidad y la fantasía; cuarto, el carácter anónimo del autor; y quinto, el ser las primeras obras glosadas en sus respectivos idiomas nacionales.

Páginas del libro conservadas en el Museo Nacional de Taipei / foto ChinaHeritage

Efectivamente, si el Cantar es el punto de salida del castellano en la literatura, la Historia secreta de los mongoles o Mongγol-un niγuča tobčiyan constituye otro tanto en lengua mongólica. Algo especialmente curioso si se tiene en cuenta que en realidad no se conserva el documento original sino una copia compuesta un siglo más tarde y hecha en caracteres chinos a partir de traducciones realizadas por la dinastía Ming.

En ese país la titularon Historia secreta de la dinastía Yuan, la predecesora, aunque también se la conoció como Tobchiyan cuando pasó a integrar-como un capítulo más- la Yuanshi o Historia de Yuan, una recopilación de crónicas que forma parte de las llamadas Veinticuatro historias de China reunidas por el ministro cultural Song Lian en 1370. Conviene aclarar que la dinastía Yuan fue fundada por los mongoles, ya que Ogodei, el tercer hijo de Gengis Khan, había rematado en 1234 la conquista del norte de China iniciada por su padre. Su primogénito Kuyuk le siguió como Gran Khan pero murió al cabo de sólo dos años, por lo que su hermanastro Möngke le sustituyó.

La expansión mongola con Gengis Kan / foto Bkkbrad en Wikimedia Commons

Möngke cedió el gobierno de los territorios mongoles en China a su hermano Kublai, quien fundó una nueva capital, Kaiping (luego rebautizada Shangdu), y desarrolló una provechosa política agraria y comercial que enriqueció a su nuevo país económica y culturalmente. Möngke, que entretanto lanzó una campaña para conquistar el sur chino, falleció en 1259 sin heredero, por lo que un kurultai (consejo de ancianos y kanes) celebrado en Kaiping eligió Gran Khan a Ariq Böke, un tercer hermano. Sin embargo, la cosa terminó en una guerra civil que finalmente ganó Kublai. Éste se instaló en Pekín y China pasó a formar parte del Imperio Mongol definitivamente hasta que los Ming tomaron el poder.

Por tanto, los Yuan formaban parte de la historia china y no resulta extraño que la copia de la Historia secreta de los mongoles se hiciera con esos caracteres, transcritos fonéticamente del idioma mongol, aunque acompañados de un vocabulario para facilitar su comprensión y de una traducción al chino. De hecho, durante los trescientos años que gobernaron los Ming se usó para enseñar a leer y escribir esa lengua, ya que se editó en el siglo XIV.

Retrato de Kublai Kan por Anige de Nepal (1294) / foto Dominio público en Wikimedia Commons

La responsabilidad fue del primer Ming, Hongwu, que cuando se hizo con el trono mandó inventariar la biblioteca imperial y hacer una historia de los Yuang. Para ello se recopilaron documentos de todos los rincones del país y así pudo quedar completado el trabajo en seis meses. Pero el texto de los mongoles fue excluido porque los bibliotecarios se negaron a dejarlo salir, de ahí que se le añadiera el adjetivo secreta al título.

Como decía antes, se desconoce su autor pero sí se sabe que lo compuso probablemente entre 1227 y 1228, poco después de la muerte de Gengis Khan, de quien debía ser alguien próximo. Esa cronología se deduce porque, según indica el texto, quedó terminado el año de la Rata, siguiendo el calendario chino.

La historia secreta es la fuente historiográfica primaria de mayor importancia para conocer aquella etapa (las otras proceden de los pueblos conquistados) y la más creíble, pues el protagonista no es presentado monolíticamente sino con sus virtudes y defectos (por ejemplo su cinofobia, algún que otro asesinato familiar…). Está contada como si de una novela se tratase, con partes en prosa y partes en verso e incluso con diálogos entre los personajes, combina realidad con elementos fantásticos, como el situar el origen de Gengis en un lobo y una hembra de gamo.

Retrato de Gengis Kan, siglo XIV / foto Dominio público en Wikimedia Commons

Estructurada en doce capítulos, narra fundamentalmente la vida de Temuyin (su verdadero nombre, ya que no adoptó el de Gengis -algo así como el Universal- hasta 1206, cuando consiguió ser Gran Khan): primero, una genealogía de su familia; después, su difícil infancia y juventud, la consecución del título, las constantes guerras, la creación del imperio, la conquista de China y su óbito; concluye con el inicio del reinado de Ogodai, si bien se cree que esto podría ser un añadido posterior.

¿Hasta qué punto es creíble la narración? Bastante más de lo que cabría esperar, dentro de la dificultad que tiene separar historia y ficción; así parecen corroborarlo la historiografía china, algunas de cuyas obras están basadas en otra obra mongola titulada Altyn debter (Libro de oro), hoy perdida.

El valor de la Historia secreta es doble porque no se conserva ninguna otra obra mongola escrita anteriormente, quizá porque la tradición de ese pueblo era oral, debido a su nomadismo, y hasta el período de Gengis no se adoptó un alfabeto (copiado del uigur, por cierto). Es casi paradójico que hoy haya sido traducida a más de una treintena de idiomas y tenga hasta versiones en cómic.

Fuentes: Breve historia de Gengis Kan y el pueblo mongol (Borja Pelegero Alcaide)/El Imperio Chino (Herbert Franke y Rolf Trauzettel)/The Mongols and the West: 1221-1410 (Peter Jackson)/The Secret History of the Mongols: The Life and Times of Chinggis Khan (traducida al inglés y editada por Urgunge Ono)/Wikipedia