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Gruinard, la isla escocesa bombardeada con ántrax durante la Segunda Guerra Mundial


Cinco usuarios de un foro sobre cómics acuerdan conocerse porque uno de ellos tiene el original de una extraña novela gráfica de culto cuya posesión también quiere a toda costa una misteriosa organización denominada La Red. Los cinco personajes se ven obligados a huir y mantenerse ocultos ante ese enemigo que parece estar por todas partes. Es la trama básica de la serie televisiva Utopía y parte de su tercer episodio transcurre en una isla que está en cuarentena por ser donde se localizó el primer brote de un mortífero virus; pues bien, esas escenas están inspiradas en hechos reales ocurridos en una remota isla escocesa llamada Gruinard.

Es un pequeño pedazo ovalado de tierra de aproximadamente dos kilómetros de largo por uno de ancho y situado en la bahía homónima, entre las localidades de Gairloch y Ullapool; se encuentra a un kilómetro de la costa noroeste de Escocia, aunque no forma parte del archipiélago de las Hébridas. Un sitio que, según el clérigo Donald Munro, que en el siglo XVI publicó una obra titulada Description of the western isles of Scotland contando su viaje por la zona, era posesión de los MacKenzie, un clan que en el Medievo apoyó a Robert the Bruce contra Inglaterra y trescientos años después hizo otro tanto con la causa jacobita.

Localización de la isla Gruinard en la costa oeste escocesa/Imagen: Contains Ordnance Survey Data en Wikimedia Commons

Gruinard no era un sitio propicio para vivir y tan sólo hay registro de media docena de vecinos en 1881, quedando vacía a partir de la década de los veinte del siglo pasado, de forma paralela a su deforestación. Pero si esas condiciones resultan malas desde un punto de vista, desde otro no lo son tanto: una isla deshabitada y de limitada extensión es un buen sitio para hacer pruebas bacteriológicas y por eso en 1942, en plena Segunda Guerra Mundial, fue el lugar elegido para ensayar la Operation Vegetarian (Operación Vegetariana).

Se trataba de un plan para diseminar por los campos de Alemania una especie de pasteles para el ganado infectados con esporas de ántrax, una bacteria (Bacillus anthracis) que provoca la enfermedad denominada carbunco, que si sólo afecta a la piel es leve pero si lo hace al sistema respiratorio resulta mortal. Como se transmite sobre todo por ingestión, la carne contaminada pasaría a los humanos provocando numerosas bajas o, en su defecto, mataría a las reses y dejaría al país condenado al hambre.

Esquema de la acción del ántrax en el medio ambiente/Imagen: VCU

Por tanto, el nombre Operación Vegetariana suponía un macabro sarcasmo. Era un recurso extremo que se habría de aplicar como respuesta en caso de que el régimen nazi hiciera lo mismo sobre Reino Unido, que es lo que se temía a raíz de informes acerca de armamento de ese tipo que el enemigo estaba experimentando; así fue cómo, por ejemplo, se oyó hablar por primera vez del gas sarín, hasta entonces desconocido en Gran Bretaña.

Como sabemos, al final la Operación Vegetariana fue innecesaria y los cinco millones de esos letales pasteles que se habían fabricado desde 1944 tuvieron que ser destruidos en una incineradora al terminar la contienda. Pero sí se llevaron a cabo los ensayos en la isla, al igual que otros en la Península de Gower (Gales) al año siguiente. Se ocupó de ello el Departamento de Biología de Porton Down, situado en los laboratorios del Ministerio de Defensa Británico de Salisbury (Inglaterra) y especializado en armas químicas y biológicas (el citado ántrax, toxina botulínica…) bajo la dirección del científico Paul Fildes.

La isla Gruinard/Foto: Kevin Walsh en Wikimedia Commons

Un equipo de cincuenta personas a cargo de Sir Oliver Graham Sutton lo puso en marcha tras solicitar el permiso al propietario de la isla. Se llevaron a ésta ochenta ovejas, distribuyéndose en grupos por varias áreas, en cada una de las cuales se explosionó una bomba llena de esporas de una cepa extraordinariamente virulenta llamada Vollum 14578 (en honor al biólogo de la Universidad de Oxford que la suministró, R. L. Vollum). Los animales fueron muriendo uno tras otro (se grabó una película de 16 mm en color de todo el proceso), demostrando que la Operación Vegetariana era factible.

Lamentablemente, también quedó patente que un sitio contaminado así permanecería inhabitable mucho tiempo, ya que, pese a quemar los cadáveres de las ovejas y proceder a labores de descontaminación, éstas no dieron el resultado esperado. Así, no se pudo restituir la isla a su dueño y fue adquirida por el Gobierno con la promesa de devolvérsela por un precio simbólico (quinientas libras) cuando los expertos la considerasen segura. Como tras la guerra no había fondos para eso, Gruinard quedó en cuarentena durante cuatro décadas; los análisis de tierra que se practicaban anualmente demostraban que el ántrax seguía presente.

Esporas de Bacillus anthracis fotografiadas con microscopio electrónico/Foto: dominio público en Wikimedia Commons

No obstante, lo más sorprendente de esta historia fue su extraño epílogo, que llegó en el año 1981 con el peculiar nombre de Dark Harvest Commando of the Scottish Citizen Army (Comando del Ejército Ciudadano Escocés Cosecha Oscura). Así firmaba ese grupo bioterrorista los mensajes que envió simultáneamente a las redacciones de los periódicos exigiendo al gobierno descontaminar la isla de una vez e informando de que un grupo de microbiólogos de dos universidades, ayudados por gentes locales, habían recogido ciento cuarenta kilos de tierra de la que se dejarían muestras en distintos puntos si no se atendían sus reclamaciones.

No era una broma; ese mismo día apareció en la entrada de Porton Down un paquete con una muestra de tierra en la que, tras el análisis correspondiente, se encontraron bacterias de ántrax. La siniestra amenaza se repitió días después en Blackpool, donde estaba celebrabdo su congreso anual el Partido Conservador, por entonces en el ejecutivo. En este segundo caso no se hallaron bacilos pero la tierra tenía el mismo aspecto que la anterior, un indicativo de su misma procedencia.

Entrada a las instalaciones de Porton Down, en Salisbury/Foto: Sebastian Ballard en Wikimedia Commons

En cualquier caso, el Gobierno no cedió o, al menos, no de forma inmediata. Hubo que esperar hasta 1986 para que se iniciara una descontaminación de Gruinard, rociándola con doscientas ochenta toneladas de formalheído (un compuesto derivado del alcohol metílico) diluido en agua marina. Se cubrieron unas ciento noventa y seis hectáreas, y además se retiró la capa superior de tierra en las zonas más contaminadas. La supervivencia, sin efectos sobre su salud, de un nuevo rebaño de ovejas llevado ad hoc demostró que la isla, por fin, estaba limpia.

Consecuentemente, el 24 de abril se levantó la cuarentena y cuatro días más tarde, tal como estaba prometido, los herederos del dueño, ya fallecido, pudieron hacer efectivas las quinientas libras para recuperar su propiedad. Al final, las únicas mal paradas fueron aquellas ovejas que sirvieron de conejillos de Indias en 1942.

Fuentes: Anthrax. A history (Richard M. Swiderski)/Bioterrorism and biocrimes. The illicit use of biological agents since 1900 (W. Seth Carus)/Death in a small package. A short history of anthrax (Susan D. Jones)/Clouds of secrecy. The Army’s germ warfare tests over populated areas (Leonard A. Cole)/Curious Scotland. Tales from a hidden history (George Rosie)/Wikipedia