Arqueología

Encuentran un templo etrusco donde los sacerdotes estudiaban los rayos para predecir el futuro

Encuentran un templo etrusco donde los sacerdotes estudiaban los rayos para predecir el futuro 13 noviembre, 2017

Licenciado en Historia del Arte, ex-bibliotecario, en la blogosfera desde 2005 con La Brújula Verde. Escribo sobre historia, arte, cultura, viajes, geografía…Trabajando en tylium.es, contenidos y publicidad para blogs.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Florencia descubrió un templo etrusco en la cima del Monte Giovi (la montaña de Júpiter), a unos 992 metros de altitud, en la Toscana cerca de la localidad de Fiesole.

Los trabajos, que comenzaron en 2010 y se alargaron durante seis años, sacaron a la luz una de las pocas áreas sagradas de los etruscos que han sobrevivido. Allí los sacerdotes etruscos estudiaban los rayos con el fin de interpretar la voluntad de los dioses y poder así predecir el futuro.

El templo se ubica en un terraplén rectangular en la cumbre de la montaña, donde ya en la década de 1970 se habían encontrado tres pequeños bronces y varias puntas de flecha y jabalinas de hierro. Las nuevas excavaciones sacaron a la luz tres niveles de asentamiento de diferentes épocas. El más antiguo consistía en apenas una cabaña con una zona empedrada a su alrededor.

Vista desde la cima del Monte Giove / foto La Stampa

Entre los hallazgos materiales destaca un lituo, un bastón ritual augural de hierro utilizado por los sacerdotes para delimitar una zona sagrada en el cielo, acotando un campo de observación. El augur dividía el cielo en regiones y observaba el vuelo de las aves y los fenómenos meteorológicos, buscando el favor o la desgracia para un determinado acontecimiento.

El lituo encontrado es uno de los más antiguos del mundo, y uno de los pocos hallados en un templo, ya que la mayoría proceden de las tumbas de los sacerdotes, con quienes se solían enterrar. Apareció roto y encajado en el suelo en medio del area empedrada, que los investigadores creen era el auguraculum, un templo sin cubierta orientado según los puntos cardinales. Desde aquella posición el sacerdote realizaba sus observaciones del cielo.

El lituo encontrado / foto La Stampa

Los etruscos dividían el cielo en 16 partes, correspondientes cada una a una divinidad diferente. Por eso, según Cappuccini, era tan importante para ellos observar fenómenos naturales como los rayos.

En cuanto al templo, se cree que estuvo dedicado a Tinia, el equivalente etrusco de Júpiter y Zeus, asociado igualmente con los rayos, las lanzas y los cetros, y que también habría dado nombre a la montaña, que luego los romanos dedicaron a Júpiter. Tinia también era el dios que gobernaba el paso del tiempo y poseía otros nombres, como Tin Cilens y Tin Θuf.

Restos del muro perimetral del santuario / foto La Stampa

Los resultados de la investigación, liderada por el arqueólogo Luca Cappuccini, se han recogido y publicado ahora en un libro titulado Monte Giovi. “Fulmini e saette”: da luogo di culto a fortezza d’altura nel territorio di Fiesole etrusca.

Fuentes: La Stampa.

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