Arqueología

Encuentran las primeras evidencias de la invasión de Britania por Julio César

Encuentran las primeras evidencias de la invasión de Britania por Julio César 29 noviembre, 2017

Licenciado en Historia del Arte, ex-bibliotecario, en la blogosfera desde 2005 con La Brújula Verde. Escribo sobre historia, arte, cultura, viajes, geografía…Trabajando en tylium.es, contenidos y publicidad para blogs.

Vista de las excavaciones en Ebbsfleet, con la bahía de Pegwell al fondo y los acantilados de Ramsgate / foto Universidad de Leicester

Arqueólogos de la Universidad de Leicester descubrieron las primeras evidencias materiales de la invasión de Britania (nombre con que los romanos conocían a la isla de Gran Bretaña) por Julio César en el año 54 a.C.

Basándose en esas evidencias sugieren que el desembarco inicial de las tropas romanas se produjo en la bahía de Pegwell en la isla de Thanet, al noreste del actual Kent.

Esta localización coincide con el propio testimonio de César en el que menciona tres elementos topográficos: la visibilidad desde el mar, la existencia de una amplia bahía y la presencia cercana de terreno elevado.

El proyecto impulsado por la Universidad de Leicester consistió en estudios de las colinas cercanas que pudieron ser atacadas, el análisis de objetos que pudieron ser hechos o enterrados en el momento de la invasión y que hoy se guardan en museos, como por ejemplo monedas, y en excavaciones in situ en Kent.

La invasión de César en 54 a.C. / foto Universidad de Leicester

La investigación partió del descubrimiento de una zanja defensiva en Ebbsfleet, cerca de Thanet, muy similar a algunas construcciones defensivas romanas de Alesia, donde se produjo la decisiva batalla de 52 a.C. en la Galia.

Ebbsfleet se encuentra hoy en día 900 metros tierra adentro, pero en el siglo I a.C. estaba mucho más cerca de la costa. En la zanja, que tiene una anchura de entre 4 y 5 metros y otros 2 de profundidad, se encontraron restos de cerámica del siglo I a.C., armas de hierro y un pilum o jabalina romana. Los arqueólogos opinan que formaba parte de una fortificación destinada a proteger los barcos de la flota de César.

La zanja defensiva encontrada en Ebbsfleet / foto Universidad de Leicester

La bahía de Pegwell es lo suficientemente grande como para que todo el ejército romano pudiera desembarcar en un solo día, tal y como afirma César. Solo aquí los 800 barcos podrían haber contado con un frente de entre 1 y 2 kilómetros de ancho para realizar el desembarco al unísono.

César también afirma que los britanos, reunidos para oponerse al desembarco, se habrían ocultado en las tierras altas, sorprendidos ante el tamaño de la flota. Esto coincidiría con la presencia de terrenos altos en la isla, alrededor de Ramsgate.

Detalle de las excavaciones / foto Universidad de Leicester

Según Colin Haselgrove, investigador principal del proyecto, los tratados que César estableció constituyeron la base de las alianzas entre Roma y las familias dirigentes britanas. Por ello, 100 años después, cuando Claudio invadió la isla, la conquista fue rápida, gracias a estos aliados.

Anteriormente no se había considerado la bahía de Pegwell porque hasta la Edad Media Thanet fue una isla, hoy unida al resto de Gran Bretaña.

Fuentes: Universidad de Leicester / The Independent.

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