Un bloque de piedra con inscripciones jeroglíficas de época de Filipo III Arrideo y un curioso hacha sirio

El hacha de origen sirio / foto Swiss Institute Cairo

Los arqueólogos del Ministerio de Antigüedades que desarrollan trabajos de excavación en la parte nororiental del templo de Kom Ombo en Asuán, Egipto, descubrieron a finales de 2017 un bloque de piedra caliza de época helenística con inscripciones jeroglíficas.

Al mismo tiempo la misión arqueológica germano-suiza que trabaja en la cercana isla Elefantina bajo la dirección de Cornelious von Pilgrim encontró dos hachas de la época del Imperio Nuevo (1550–1069 a.C.).

El bloque de piedra tiene unas dimensiones de 83 centímetros de altura por 55 de ancho y 32 de grosor, y data de la época del rey macedonio Filipo III Arrideo (359–317 a.C.), el hermanastro de Alejandro Magno, que le sucedió en el trono.

La inscripción muestra el cartucho con el nombre del soberano y una oración al dios cocodrilo Sobek de Kom Ombo, al que se adoraba en un templo construido por Tutmosis III del que apenas queda un muro de adobe. Los dos templos que sobreviven en el lugar son de época ptolemaica.

El bloque de piedra encontrado en Asuán / foto Ministry of Antiquities

La parte superior incluye representaciones de la diosa Nejbet, protectora en los nacimientos y las guerras, y la parte inferior muestra una imagen de Filipo con la corona roja del bajo Egipto.

En la isla Elefantina los dos artefactos más interesantes encontrados son dos hachas de bronce o cobre, hallados en un pequeño foso, que datan del bajo reinado de Tutmosis III. Uno de ellos es de origen egipcio, simétrico y con los extremos alargados, del tipo que empezó a aparecer durante el Segundo Período Intermedio (1800–1550 a.C.), muy corroído y agrietado.

Isla Elefantina / foto Shutterstock

Pero el otro es de origen foráneo, probablemente sirio, y es interesante porque es el primero de su tipología que se encuentra en Egipto. Su cabeza presenta un agujero para montar un mango, algo que no era habitual entre los artesanos egipcios. Tiene cuatro puntas en el lado opuesto a la hoja, algo que sitúa su origen en el Levante septentrional y Siria, donde han aparecido dos ejemplares muy similares anteriormente (en Palestina y Ugarit). Posiblemente su llegada a Egipto se relaciona con los contactos, tanto comerciales como militares, con Mitanni (el antiguo reino localizado al norte de la actual Siria) en ese período.

Los arqueólogos opinan que ambas hachas se utilizaron como herramientas de construcción en la isla.

El hacha egipcio / foto Swiss Institute Cairo

Fuentes: Ministry of Antiquities (Facebook page) / Ahram Online / Newsweek.