El Guardián de la catedral de Lausana grita la hora todas las noches desde la torre, desde el año 1405

Foto Renato Häusler

Durante la Edad Media y hasta bien entrada la época moderna muchas ciudades europeas contaron con un guardián nocturno que, desde la más alta torre de la localidad, vigilaba y alertaba de incendios y amenazas.

Poco a poco fueron desapareciendo, y con la automatización de las campanas y la creación de los servicios de bomberos su labor quedó completamente obsoleta.

Tanto que en la actualidad solo quedan siete en el continente cuya actividad se mantenga ininterrumpidamente desde la Edad Media. Otras ciudades instauraron un guardian en tiempos recientes, por lo que ahora mismo hasta 60 localidades cuentan con uno, y están agrupados en una hermandad de carácter europeo que celebra reuniones todos los años en distintas ciudades.

De todos ellos el único que anuncia la hora es el guardián de la catedral de Lausana, en Suiza, que mantiene así una tradición de más de 600 años iniciada en 1405, y que se ha mantenido ininterrumpidamente hasta la actualidad, sobreviviendo incluso a la instalación de las sirenas de alarma en 1907.

El guardián en 1920 / foto Musee de l’Elysée, Lausana

Además se ha convertido en uno de los atractivos turísticos y culturales de la ciudad, tanto que cuando en la década de los 60 se barajó su supresión la avalancha de cartas en su defensa enviadas a los periódicos obligó a cambiar los planes y mantenerlo.

El guardián comienza su labor a las 22 horas de cada noche, todos los días del año, desde lo alto de la torre catedralicia de 75 metros, y hasta las 2 de la madrugada. Cada hora en punto y desde cada uno de los cuatro puntos cardinales grita la misma frase que sus predecesores durante seis siglos: “Soy el guardián, han sonado las diez, han sonado las diez”.

Renato Häusler / foto MySwitzerland

El espectáculo suele congregar curiosos al pie de la catedral, para contemplar un ritual que dura entre 15 y 20 minutos, y se escucha en varios cientos de metros a la redonda. Por supuesto, la torre está especialmente iluminada para permitir divisar el espectáculo.

Desde el año 2002 el guardián es Renato Häusler, del que se pueden encontrar numerosos videos y fotos en la red.

Pero el de Lausana no es el más antiguo. Ese honor lo tiene el de Ripon, una ciudad inglesa al norte de Leeds, y cuya antigüedad se remonta nada menos que al año 886.

Fuentes: Lausanne (Sitio Oficial) / MySwitzerland / Lebendige Traditionen / ProtestInfo / Wikipedia.