Los anillos romanos contra el mal de ojo

Niño llevando una bulla y niña con lúnula / foto Wikimedia Commons

Desde tiempos muy antiguos el hombre confirió a algunos objetos ciertas propiedades mágicas basadas en supersticiones y hechos naturales que no se comprendían del todo. Los dos tipos principales serían los amuletos y los talismanes.

Aunque en ocasiones se suele considerar que estas dos palabras son sinónimos, en realidad tienen algunas diferencias. Un amuleto es un objeto que protege contra un mal específico, mientras que a un talismán, además de proteger, se le supone algún tipo de poder mágico adicional.

Los amuletos fueron especialmente abundantes en el mundo romano, razón por la cual se han hallado muchos en los yacimientos arqueológicos y han entrado al mercado del coleccionismo gracias a plataformas como Catawiki, uno de los principales centros de compraventa online para los aficionados a las antigüedades.

Anillo romano contra el mal de ojo / foto GaCollectibles en Catawiki

Los amuletos romanos están ligados tanto a la religión romana como a la magia, por lo que normalmente eran empleados en contextos externos a la esfera religiosa. Se basaban en la asociación de algunos tipos de gemas y piedras preciosas con determinados dioses, pero también de objetos concretos, como pendientes, colgantes y anillos, de oro, plata o bronce.

Así, ya en tiempos de la república romana el uso de joyería estaba regulado por ley. Las leyes de las Doce Tablas, en 450 a.C., limitaban la cantidad de joyas que se podían enterrar con los fallecidos. Y en 215 a.C. la Lex Oppia prohibía a las mujeres romanas llevar encima más de media onza de ellas. La idea de que la modestia en el vestir era una virtud pervivió durante mucho tiempo en el mundo romano. Al mismo tiempo que consideraba a los hombres que portaban joyas como afeminados, como nos indican fuentes tales como Plinio el Viejo.

Sin embargo los amuletos quedaban excluidos de esa concepción, especialmente los anillos de protección contra el mal de ojo, que eran muy comunes tanto en niños como el adultos. El subastado hoy por Catawiki, del siglo I-II d.C., tiene las características esenciales de este tipo de objetos, hechos de bronce y con un diseño sencillo en forma de ojo.

Anillo romano contra el mal de ojo / foto Williamsons en Catawiki

Porque no estaban pensados para ser llevados en la mano como un anillo normal, sino para colgarse con una cadena al cuello y llevarlo generalmente oculto a la vista. Su misión era proteger a su portador de la mala influencia de personas envidiosas, malvadas o desagradables.

En ocasiones se usaban bullas para ocultar dentro y transportar el amuleto. Estas bullas eran colgantes o medallones que se ponían a los niños varones nueve días después de su nacimiento, y en cuyo interior se colocaba el amuleto. Normalmente seguían llevándolos hasta los 16 años, en que se convertían en ciudadanos romanos.

Las niñas no llevaban bullas sino lúnulas, un amuleto con forma de media luna que solo dejaban de utilizar la víspera de su matrimonio.