La Torre de Caída Libre de Bremen, un laboratorio de microgravedad único en Europa

Foto: Dirk Duckhorn en Flickr

La Torre de Caída Libre (en alemán Fallturm) situada en la ciudad de Bremen, Alemania, es la única de su tipo existente en Europa, destinada a estudiar y experimentar los efectos de la ingravidez (en realidad microgravedad, ya que las fuerzas G no son absolutamente cero, aunque se use como sinónimo). El uso de torres con este fin se remonta, según la historia no confirmada, a Galileo, quien habría utilizado la Torre de Pisa para demostrar que dos cuerpos que caen aceleran a la misma velocidad constante, independientemente de su masa.

En el mundo existen otras instalaciones similares, algunas subterráneas como la Instalación para la Investigación de la Gravedad Cero de la NASA en Cleveland, que alcanza 160 metros de altura bajo tierra. Más antigua es la pagoda de los Reales Jardines Botánicos de Kew, en Reino Unido, construida en 1762 y cuyos 50 metros de altura fueron utilizados en la Segunda Guerra Mundial para perfeccionar el diseño de las bombas aéreas, arrojándolas por huecos abiertos en cada piso del edificio.

Foto Bin im Garten en Wikimedia Commons

La torre de Bremen forma parte del Centro de Astronáutica Aplicada y Microgravitación (ZARM) de la Universidad local. Su silueta destaca por encima del skyline urbano desde su construcción en 1990 con sus 146 metros de altura y su estructura cilíndrica de hormigón y acero, rematada por una punta cónica, lo que le da un aspecto futurista. Allí se realizan hasta tres experimentos de ingravidez diarios (más de 400 al año en diferentes campos: astrofísica, biología, química, dinámica de fluidos, física, etc.). Y se realizan tests de materiales y equipamiento para las misiones espaciales.

El tubo interior tiene 122 metros de altura. A través de él se lanza una cápsula conteniendo el objeto o producto de estudio que, en un principio, cae alcanzando un estado de ingravidez durante 4.74 segundos. Pero posteriormente a su construcción se instaló una catapulta de aire comprimido a unos 12 metros por debajo del nivel de la torre. Utilizando esta catapulta se consigue que la ingravidez se extienda hasta los 9 segundos.

Foto Peter Gorges en Flickr

Al caer, la cápsula impacta en un contenedor de 8 metros de altura lleno de bolas de poliestireno expandido del tamaño de una cabeza de alfiler. Para cada experimento debe hacerse el vacío dentro del tubo interior hasta alcanzar 10–4 bar.

En torno a la torre se encuentra el edificio de control, que permite visitas e incluso organiza recorridos guiados y experimentos para explicar la microgravedad. También acepta experimentos externos, y al parecer es uno de los laboratorios más baratos para tal fin.

Fuentes: ZARM-Universidad de Bremen / Wikipedia.