Cómo una receta originada por el bloqueo continental de Napoleón terminó convirtiéndose en la Nutella

Gianduja untada en pan/Foto: A. Savin en Wikimedia Commons

A la mayoría de los lectores el nombre de Pietro Ferrero no les dirá nada. Es más, la información complementaria sobre este personaje sólo revela que era el dueño de una panadería de Alba, en el distrito piamontés de Langhe (Italia), y que en 1946 tuvo la idea de comercializar un lote de trescientos kilogramos de gianduja (o gianduia), una pasta tradicional compuesta de chocolate y avellanas. Ahora bien, Ferrero es un apellido que nos sonará más si lo relacionamos con sus productos más famosos, los bombones Ferrero Rocher, los huevos Kinder o los bombones Mon Chéri, aunque en este artículo será otro el que centre la atención: la Nutella.

La iniciativa de Ferrero sobre la gianduja no llegó porque sí. Aquel primer año inmediatamente posterior al fin de la Segunda Guerra Mundial el cacao era tan escaso en Italia debido al racionamiento que había que echarle imaginación para satisfacer las demandas de los clientes y se daba la circunstancia de que en el noroeste de Italia abundan las avellanas. Sólo era cuestión de recuperar la receta de la gianduja, cuyo origen, curiosamente también estaba estrechamente relacionado con un conflicto bélico.

Remontémonos a finales del siglo XVIII-principios del XIX. Europa entera estaba embarcada en una contienda masiva debido al surgimiento de uno de esos personajes excepcionales que la Historia proporciona de vez en cuando: Napoleón Bonaparte. El célebre militar y estadista corso, en su campaña contra Reino Unido, estableció lo que se llamó el Sistema Continental, un bloqueo económico que impedía a cualquier país mantener relaciones comerciales con su gran enemigo. Aunque el emperador había paliado parcialmente el desastre de Trafalgar con sus brillantes victorias en Austerlitz y Jena, lo cierto es que Nelson, Collingwood y compañía eran los dueños de los mares y habían puesto fin al plan de invasión de Inglaterra; por tanto, si no se podía derrotar a ésta se la aislaría.

La Batalla de Trafalgar (William Clarkson Stanfield)/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

La idea era buena porque los ingleses, con su Primera Revolución Industrial a pleno rendimiento, eran los principales exportadores mundiales de manufacturas y, por contra, dependían en buena medida de la importación de materias primas, por lo que el embargo, formulado en noviembre de 1806 por el Decreto de Berlín, les podía poner al borde del precipicio. Al año siguiente otro decreto, el de Milán, endureció las condiciones.

Pero a la larga las medidas adoptadas por Napoleón fueron un fracaso por dos causas: la primera, que para hacerlas efectivas hubiera necesitado precisamente aquello que no tenía y que le había impulsado a esa situación, una marina capaz de rivalizar con la Royal Navy (además, el inicio de la campaña rusa desvió la atención estratégica de Bonaparte); no obstante, algo de daño sí que hizo, calculándose en una cuarta parte la bajada del comercio de Reino Unido. La otra razón fue que los británicos respondieron con la misma moneda y sus barcos bloquearon los puertos europeos que controlaba Francia.

Mapa del Sistema Continental napoleónico/Imagen: Montgomery County Public Schools

Esto repercutió en terceros países, obviamente. El suministro de cacao desde América se redujo notoriamente y fue entonces cuando se hizo necesario buscar alternativas. A un chocolatero de Turín llamado Michele Prochet se le ocurrió mezclar el poco chocolate de que disponía con avellanas, que como decíamos antes abundaban en las colinas de esa parte del país, de forma que podía ofrecer una delicia con menos cantidad de chocolate.

El nombre que se le dio al producto procedía de Gianduja, un personaje de la Commedia dell’Arte del siglo XVII, que representaba al arquetipo del piamontés, risueño, amante del vino y las mujeres, y causante de los celos de su amante Giacometta. Su popularidad se disparó a raíz de reproducirse posteriormente esa iconografía (sombrero de tres picos, casaca, pinta caricaturesca) en marionetas y máscaras hasta el punto de que es hoy el rey del Carnaval turinés.

Gianduja y Giandujotto (Walther Jervolino)/Imagen: Walther Jervolino en Wikimedia Commons

La gianduja primigenia era un bloque sólido de chocolate con el relleno del citado fruto seco que luego fue evolucionando en diversas variantes, como el gianduiotto creado en 1852 por otro chocolatero clásico, Caffarel, y que consistía básicamente en bombones de gianduja (o sea, rellenos de crema de chocolate) individuales y envueltos. El producto elaborado por Ferrero en 1946 se llamaba pasta gianduja y al principio presentaba las mismas características que la original, con cincuenta por ciento chocolate y cincuenta por ciento avellanas, reduciendo mucho el coste normal del chocolate: un kilo de gianduja salía seis veces más barato que uno de chocolate.

Los gianduiotti de Caffarel/Foto: dominio público en Wikimedia Commons

Pero la forma original dio lugar a un insospechado problema: lo normal era que las madres se la dieran a sus hijos entre dos rebanadas de pan… que los pequeños tiraban quedándose sólo con la pasta gianduja. Por esa razón en 1951 experimentó una evolución bautizada como Supercrema: al ser más cremosa podía untarse en el pan, pasando a comercializarse en un tarro. El hijo del artesano, Michele, la perfeccionó en 1963 para su distribución por toda Europa con un nombre más comercial: Nutella.

Su fórmula (la actual está compuesta de azúcar, aceite vegetal, leche desnatada en polvo, suero lácteo en polvo, soja y aromatizantes, con un trece por ciento de avellanas y menos de un ocho por ciento de cacao), fue y sigue siendo un éxito total, tanto que se la ha dedicado una tirada de sellos postales e incluso celebra su propio día oficial, que es el 5 de febrero. No tiene el alcance y la importancia de la Grande Armeé o el Código Napoleónico pero, en cierta forma, se la puede considerar una serendipia que le debemos en parte a Napoleón.

Fuentes: Napoleón. Una vida (Andrew Roberts)/Nutella USA/Caffarel/Wikipedia