Geografía

Un nuevo estudio sugiere que los antiguos griegos construian deliberadamente sus templos y ciudades sobre fallas sísmicas

Un nuevo estudio sugiere que los antiguos griegos construian deliberadamente sus templos y ciudades sobre fallas sísmicas 16 septiembre, 2017

Licenciado en Historia del Arte, ex-bibliotecario, en la blogosfera desde 2005 con La Brújula Verde. Escribo sobre historia, arte, cultura, viajes, geografía…Trabajando en tylium.es, contenidos y publicidad para blogs.

La famosa Puerta de los Leones de Micenas, construida sobre una falla / foto Shutterstock

Un nuevo estudio presentado por el profesor Iain Stewart, de la Universidad de Plymouth, sugiere que los antiguos griegos podrían haber elegido deliberadamente para construir, no solo sus templos, sino también santuarios y ciudades, lugares previamente afectados por terremotos.

Las fallas creadas por la actividad sísmica en todo el ámbito del mar Egeo habrían dotado a estos lugares de un estatus especial, dotándoles de un significado cultural destacado. Con el tiempo en muchos de estos lugares se desarrollarían grandes ciudades.

Desde hace décadas se sabe que el oráculo de Delfos debía su fama a los gases tóxicos que emanaban de la falla provocada por un terremoto. Bajo el templo existía un recinto subterráneo donde la Pitia bebia el agua de la fuente Castalia, y luego profetizaba entre las emanaciones gaseosas, tóxicas, que se filtraban de falla a través de las rocas.

El santuario bajo de Delfos, con la falla que lo atraviesa / foto Iain S. Stewart

Según el profesor Stewart:

Los terremotos son endémicos del mundo Egeo, y durante más de 30 años me ha fascinado el papel que jugaron los terremotos en la configuración de su paisaje. Pero siempre he pensado que es más que una coincidencia que muchos sitios importantes estén situados encima de fallas creadas por la actividad sísmica. Los antiguos griegos valoraban mucho las aguas termales que afloraban tras los terremotos, pero quizás la construcción de templos y ciudades cercanos a estos lugares fuera más sistemática de lo que habíamos pensado.

También agrega que la correlación entre fallas activas y ciudades en Grecia podría no parecernos tan sorprendente, dado que la región está plagada de fallas y de asentamientos en ruinas. Pero lo que si es curioso es que estas fallas no solo discurren bajo calles y edificios, sino que atraviesan directamente el centro de las estructuras sagradas. Es lo que ocurre en lugares como Micenas, Éfeso, Cnido o Hierápolis, entre otros.

Hierápolis (en la moderna Pamukkale), cuyas aguas termales fluyen de la falla / foto Iain S. Stewart

Esto no quiere decir que todos los lugares sagrados de la antigua Grecia se construyesen sobre fallas sísmicas. En palabras del profesor Stewart:

Mientras que nosotros asociamos los terremotos con algo negativo, a la larga dan más de lo que se llevan. Los antiguos griegos eran gente increíblemente inteligente y reconocieron esto, haciendo a sus ciudadanos beneficiarse de ello.

No es que desconociesen el peligro de asentarse en aquellos lugares, sino que posiblemente los beneficios compensaban el riesgo. De hecho las fallas activas puedieron crear y sostener condiciones atractivas para el desarrollo humano. Las fugas de agua subterránea y la acumulación de sedimentos en ellas ha llevado a algunos a conjeturar que fue en las zonas tectónicas activas donde surgieron los primeros centros de la agricultura neolítica.

El estudio Seismic faults and sacred sanctuaries in Aegean antiquity se publicó en Proceedings of the Geologist’s Association.

Fuentes: Seismic faults and sacred sanctuaries in Aegean antiquity (Iain S. Stewart) / Universidad de Plymouth

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