La Feldherrnhalle de Múnich, el altar sagrado de los nazis

Quien haya viajado por las principales ciudades europeas y contemple la Feldherrnhalle de Múnich pensará inmediatamente en otro icono arquitectónico, la Loggia della Signoria de Florencia. Y es que, efectivamente, la alemana es una copia de aquella, aunque cuando se construyó en el siglo XIX lo llamaban inspiración.

La Feldherrnhalle (o Logia de los Mariscales) tiene una historia algo más truculenta que la Loggia florentina, aunque el propósito de ambas fuera bastante similar en origen. Fue construida entre 1841 y 1844 por el arquitecto Friedrich von Gärtner por encargo del rey Luis I de Baviera, en el estilo neorrománico que tanto gustaba a éste.

Gärtner había pasado cuatro años viajando por Italia y estudiando sus monumentos, de modo que nadie mejor que él para reproducir la logia, que se convertiría en un homenaje al ejército bávaro.

Está situada al final del extremo sur de la Ludwigstrasse, una de las cuatro avenidas principales del centro muniqués, en la Odeonsplatz (Plaza Odeón), en el lugar donde anteriormente se alzaba una de las puertas góticas de la ciudad.

Loggia della Signoria en Florencia / foto Arnaud 25 en Wikimedia Commons

Consta de tres grandes arcos frontales y dos laterales, igual que la de Florencia, y alberga las esculturas de Johann Tserclaes (comandante en jefe de las fuerzas de Sacro Imperio Romano Germánico en la Guerra de los Treinta Años), y de Karl Philipp von Wrede (el mariscal que dirigió la guerra contra Napoleón).

En 1882 se añadió en el centro un grupo escultórico que representa la unificación de Alemania, y en 1906 los leones, a imitación de la logia florentina.

Otra vista de la Feldherrnhalle / foto Thomas Wolf en Wikimedia Commons

El lugar nunca fue tomado demasiado en serio por los muniqueses, pero en la mañana del 9 de noviembre de 1923 fue el escenario del enfrentamiento entre la policía y miembros del partido nazi, en el marco del Putsch de Múnich iniciado el día anterior. El golpe de estado que Hitler y los suyos pretendían dar fue desbaratado allí mismo, con el resultado de 16 militantes nazis y cuatro policías muertos. Y con Hitler y Göring, entre otros, heridos.

Cuando el partido nazi ascendió al poder en 1933 la Feldherrnhalle se convirtió en un memorial de los muertos durante el Putsch, colocándose un monumento con los nombres de los 16 considerados mártires. Las SS hacían guardia permanente frente a él, y era el lugar donde los nuevos reclutas pronunciaban su juramento de lealtad a Hitler.

Fotomontaje que recrea la llegada de Hitler y los suyos durante el Putsch / foto Traces of Evil

Muchos muniqueses evitaban pasar por delante, no solo por lo que significaba sino porque se esperaba de ellos que hicieran el saludo nazi en señal de respeto. En la misma plaza, además, se construyó el Panteón de los Héroes para albergar sus restos, lo que confería al lugar un ambiente, desde la perspectiva actual, ciertamente siniestro.

Tras la Segunda Guerra Mundial la Feldherrnhalle fue restaurada a su apariencia original. El monumento a los caídos nazis ya había sido destrozado por ciudadanos anónimos el 3 de junio de 1945, y su antiguo simbolismo nazi parecía haber desaparecido.

El memorial nazi destruido / foto Traces of Evil

Una placa conmemorando la muerte de los cuatro policías fue colocada en el suelo frente a la logia, pero parece que hoy en día ha desaparecido, misteriosamente.

Por desgracia el 25 de abril de 1995 un neonazi se autoinmoló en el lugar, volviendo a prender la chispa y, desde entonces, cada año grupos neofascistas de toda Europa intentan congregarse en la Feldherrnhalle en días señalados.

Fuentes: Muniqueando / Third Reich in Ruins / Traces of Evil / Wikipedia.