Geografía

El canal navegable que conecta el Atlántico con el Mediterráneo

El canal navegable que conecta el Atlántico con el Mediterráneo 12 septiembre, 2017

Licenciado en Historia del Arte, ex-bibliotecario, en la blogosfera desde 2005 con La Brújula Verde. Escribo sobre historia, arte, cultura, viajes, geografía...Trabajando en tylium.es, contenidos y publicidad para blogs.

Además del estrecho de Gibraltar, que conecta el océano Atlántico con el mar Mediterráneo, existe otra canalización que, atravesando Francia de costa a costa, los une mediante un curso fluvial.

Se trata del Canal de los dos Mares (Canal des Deux Mers), que en realidad está compuesto por dos unidades, el Canal del Mediodía (en francés Canal du Midi) y el Canal de Garona, aunque en ocasiones se denomina a todo el conjunto como Canal du Midi.

Constituye la canalización navegable de construcción humana más antigua de Europa y, en el momento de su construcción fue considerado como una de las mayores obras de ingeniería del siglo XVII.

El primero, el Canal del Mediodía, enlaza la ciudad portuaria de Sète en la costa mediterránea con la ciudad de Toulouse, a través de un recorrido de 240 kilómetros. El canal parte de la laguna Ètang de Thau, que está conectada con el mar y recibe agua a través de diferentes graos.

El canal de los dos Mares / foto David-waterways en Wikimedia Commons

En Toulouse enlaza con el Canal de Garona, que se construyó entre 1838 y 1856, y llega hasta la localidad de Castets-en-Dorthe cerca de Burdeos, donde desemboca en el río Garona que es navegable hasta el Atlántico.

La creación de una vía navegable que conectase ambas costas francesas es una idea que ya habían barajado algunos emperadores romanos como Augusto o Nerón, y posteriormente gobernantes galos de Carlomagno a Enrique IV. El motivo era evitar el peligro que suponía para barcos y mercancías bordear la Península Ibérica por el Estrecho de Gibraltar.

El comienzo del canal en el Ètang de Thau / foto Bruno Barral en Wikimedia Commons

Sería Luis XIV quien finalmente acometería la obra, cuyo primer tramo, el Canal del Mediodía, se realizó entre 1666 y 1681. El ingeniero encargado del proyecto fue Pierre-Paul Riquet, quien además contribuyó con un 20 por ciento de los 17 millones de libras que costó (el 80 por ciento restante corrió a cargo, a partes iguales, entre el rey y la provincia). De ese modo Riquet se convirtió en copropietario del canal, que se inauguró un año después de su muerte, dejando a sus descendientes la bonita herencia de continuar el pago durante 50 años. Con todo, la falta de financiación impidió desarrollarlo más allá de Toulouse. Como dijimos antes, para eso habría que esperar hasta mediado el siglo XIX.

Esclusa de l’Aiguille / foto Hugo Bouquard en Wikimedia Commons

El canal del Mediodía supuso un incentivo para la producción y exportaciones de la zona, siendo durante 200 años la principal vía de intercambio de productos entre la región de Languedoc, Toulouse, Marsella y otras zonas de Francia. Los descenientes de Riquet se enriquecieron considerablemente con este tráfico mercantil, aunque no empezaron a recuperar su inversión hasta pasados 100 años desde la inauguración.

Pero a mediados del siglo XIX la creciente competencia de los nuevos medios de transporte como el ferrocarril hicieron que la rentabilidad del canal fuera decayendo progresivamente. A lo largo de las décadas siguientes iría languideciendo lentamente, hasta que en los años 70 del siglo XX cesaría por completo su actividad de transporte de mercancías.

El canal desde el aire / foto Tourisme en Occitanie en Flickr

En total el canal atraviesa 63 esclusas, 126 puentes y 6 presas, con una altitud máxima sobre el nivel del mar de 189 metros. La mayoría de estas estructuras fueron construidas en estilo neoclásico como auténticos monumentos y con placas inscritas en latín, según la idea del soberano de Francia como la nueva Roma.

Hoy, ya gestionado por el estado francés, se dedica únicamente al turismo fluvial y a los deportes acuáticos de remo. A lo largo de su recorrido existen multitud de negocios de alquiler de embarcaciones, e incluso todavía se permite el flujo de barcos de recreo entre el Atlántico y el Mediterráneo.

El canal en Toulouse / foto David McKelvey en Flickr

No obstante, hay que tener en cuenta que su profundidad media es de apenas 2 metros, con un ancho medio de 20 metros. En 1996 fue declarado Patrimonio de la Humanidad.

Fuentes: French Waterways / Canal du Midi / Turismo Toulouse / Wikipedia.

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