Los dos monumentos históricos canadienses que no están en Canadá

Vista posterior del monumento de Vimy / foto Shutterstock

El equivalente en Canadá a lo que en España se denomina Monumento Histórico Nacional allí lleva el nombre de National Historic Site (lugar histórico nacional). Se trata de monumentos o lugares que han sido designados oficialmente por el gobierno con ese título, debido a su importancia y significado en la historia del país.

Curiosamente existen dos lugares históricos así designados por el gobierno Canadiense que no se encuentran en su propio territorio. O para ser más exactos, sí que son territorio canadiense pero no están en Norteamérica sino en Francia.

Se trata de dos monumentos conmemorativos a los caídos canadienses en la Primera Guerra Mundial, situados en territorio cedido a perpetuidad por el gobierno de Francia. Por ello son considerados ceremonialmente como territorio canadiense, aunque no gozan de extraterritorialidad, esto es, que están sujetos a las leyes del estado francés.

El primero es el Memorial Beaumont-Hamel, situado a unos 9 kilómetros al norte de la localidad de Albert y cerca de la villa del mismo nombre, en un área donde también hay muchos otros monumentos conmemorativos y cementerios de guerra, todos ellos relacionados con la Batalla del Somme, que tuvo lugar en las cercanías en 1916.

Inauguración del Memorial Beaumont-Hamel / foto Ch.Biard en Wikimedia Commons

El terreno en cuestión fue adquirido por los ciudadanos del Dominio de Terranova en 1921, a cuyos soldados está dedicado, que existió como país independiente desde el 26 de septiembre de 1907 hasta el año 1949 en que se unió a Canadá (por el medio, en 1934 habían renunciado al autogobierno para volver a depender del Reino Unido).

El monumento es un caribú (reno americano) de bronce con el emblema del Real Regimiento de Terranova, que se alza sobre un pedestal de granito traído del dominio, con la cabeza erguida en señal de desafío. Está a unos 15 metros de altura sobre el nivel del mar y rodeado por plantas nativas de Terranova. En la base del monumento tres tablillas de bronce llevan inscritos los nombres de 820 soldados, cuyo último lugar de reposo se desconoce. Se inauguró el 7 de junio de 1925.

Memorial Beaumont-Hamel en la actualidad / foto Adrian Farwell en Wikimedia Commons

El lugar cuenta con un centro de visitantes que expone la historia del Real Regimiento, y ofrece guías para visitar el campo de batalla.

El otro es el Memorial Nacional Canadiense de Vimy, ubicado en las cercanías de la localidad del mismo nombre en la zona del Paso de Calais, y en el centro del actual parque del campo de la Batalla de la Colina de Vimy. En ella se enfrentaron, entre el 9 y el 12 de abril de 1917, las cuatro divisiones de la Fuerza Expedicionaria Canadiense contra tres divisiones del Sexto Ejército Alemán, quienes finalmente, ante el empuje canadiense tuvieron que retirarse entregando la colina.

Las 100 hectáreas del memorial de Vimy fueron cedidas por el estado Francés a Canadá a perpetuidad en 1922. El lugar todavía está plagado de túneles, trincheras, cráteres y munición sin explotar, por lo que la mayor parte está cerrada al público, aunque se pueden visitar algunas de las trincheras.

Parte frontal del Memorial de Vimy / foto Carcharoth en Wikimedia Commons

El monumento fue diseñado por el escultor canadiense Walter Seymour Allward, quien lo describió como un sermón contra la inutilidad de las guerras. Se tardó 11 años en completar, inaugurándose el 26 de julio de 1936.

Consiste en un gran muro de más de 7 metros de altura que representa una impenetrable muralla defensiva, a cuyos laterales se disponen dos grupos de figuras humanas. Sobre él dos grandes pilares de 30 metros de altura representan a Canadá y a Francia. En el monumento están inscritos los nombres de los 11.285 soldados canadienses que murieron en la Primera Guerra Mundial y no tienen tumba conocida.

Hitler visitando el Memorial de Vimy / foto Dominio público en Wikimedia Commons

El 2 de junio de 1940 Hitler visitó el monumento y recorrió las trincheras, asignando unidades especiales de las Waffen SS para su protección de la posible destrucción y vandalismo de las tropas regulares de la Wehrmacht, a quienes no se impedía arrasar otros monumentos de guerra franceses. Según el historiador Serge Durflinger, Hitler admiraba el monumento porque no mostraba ningún mensaje de triunfo sobre Alemania, y por ello los alemanes lo respetaron durante toda la Segunda Guerra Mundial.

Fuentes: Veterans Affairs Canada / Commonwealth War Graves Commission / Wikipedia.