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La escultura griega del Apoxiomeno encontrada en el fondo del mar con semillas y frutas en su interior

La escultura griega del Apoxiomeno encontrada en el fondo del mar con semillas y frutas en su interior 22 julio, 2017

Licenciado en Historia del Arte, ex-bibliotecario, en la blogosfera desde 2005 con La Brújula Verde. Escribo sobre historia, arte, cultura, viajes, geografía…Trabajando en tylium.es, contenidos y publicidad para blogs.

Estado en que se encontró la escultura / foto Croatian Conservation Institute

En el año 1996 un turista belga que disfrutaba de sus vacaciones en la costa de Croacia hizo un descubrimiento sorprendente. Se llamaba René Wouters (falleció en 2012) y estaba practicando submarinismo cerca del islote de Vele Orjule, al sureste de la isla de Lussino (Lošinj) y al norte de la costa adriática.

A una profundidad de unos 45 metros algo llamó su atención sobre el suelo arenoso entre dos rocas. Cuando se acercó comprobó que era una estatua, probablemente muy antigua. Sin embargo, no comunicó su hallazgo inmediatamente.

O por lo menos es lo que se deduce del hecho de que el gobierno croata no iniciase los trabajos de recuperación hasta dos años más tarde, en 1998. En cualquier caso, en el momento de iniciarse las labores Wouters acompañó en persona al equipo de buceadores del Ministerio de Cultura y del Museo Arqueológico de Zadar que sacaron la estatua a la superficie el 27 de abril de 1999.

Hoy se la conoce como el Apoxiomenos Croata, y es el que en mejor estado está de los ocho que se han conservado de la antigüedad. Un apoxiomeno (en griego antiguo raspador) es una escultura que representa a un atleta limpiándose el polvo y el sudor del cuerpo con un instrumento denominado estrigil, un raspador metálico curvo, largo y fino.

Detalle del Apoxiomeno Croata en la actualidad / foto Dominio público en Wikimedia Commons

Durante siete años la estatua fue sometida a un proceso de restauración, sin emplear productos químicos, para retirar los organismos marinos adheridos al bronce, que se había mantenido en buen estado a pesar de llevar más de dos milenios bajo el agua.

En el interior del bronce hueco de la estatua se encontraron fragmentos de madera, ramas, semillas de frutas, aceitunas y cerezas sin hueso, e incluso el nido de un roedor que debió anidar allí en algún momento antes de caer al mar. Y es que, aunque no suele ser habitual, ya hemos visto en otras ocasiones como los objetos de bronce deparan sorpresas insospechadas de vez en cuando.

Trabajos de recuperación / foto Croatian Conservation Institute

La datación por radiocarbono de esa materia orgánica permitió a los investigadores concluir que la estatua había caído al fondo marino en algún momento entre el año 20 a.C. y el 110 d.C. Sería así una copia helenística de un modelo antiguo del siglo IV a.C.

En el área del hallazgo se encontró también la base sobre la que se disponía originalmente la escultura, completa y sin roturas, así como restos de ánforas. Pero nada que pudiera indicar un naufragio, por lo que se piensa que el Apoxiomenos fue arrojado intencionadamente, quizá desde un barco mercante romano, sin que se sepan las razones.

La estatua tiene 1,92 metros de altura y hoy se expone colocada sobre su base original de 10 centímetros de alto, que presenta la típica decoración clásica de esvásticas y otros motivos geométricos. Se desconoce el nombre de su autor, pero los historiadores creen que tanto su belleza como la estilización técnica indican que el creador del modelo original era un artista experto.

El Apoxiomeno Croata expuesto en su museo / foto Dominio público en Wikimedia Commons

Dado que el estrigil no se ha conservado algunos autores cuestionan que se trate de un apoxiomeno y, basándose en el desarrollo muscular del hombro izquierdo, sugieren que en realidad sería un luchador limpiando el objeto raspador y no su cuerpo.

En 2009 se inició en la isla de Lošinj la construcción del Museo del Apoxiomenos, donde hoy se exhibe la escultura tras haber sido expuesta en numerosos museos internacionales como el Palazzo Medici Ricardi de Florencia, el British Museum, el Louvre o el J.Paul Getty de Los Ángeles.

Fuentes: Croatian Conservation Institute / National Geographic / Wikipedia.

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