La tumba monumental del poeta astrónomo Arato, oculta bajo un campo de naranjos y jamás abierta

Columnas de la antigua ciudad de Solos / foto Nedim Ardoğa en Wikimedia Commons

Hacia el año 310 a.C. nacia en la ciudad de Solos Arato, uno de los poetas más renombrados de la Antigüedad. La antigua Soli griega, que los romanos renombraron Pompeyópolis, está situada hoy en la provincia turca de Mersin, al sur del país en la costa cilicia.

Había sido fundada en torno al año 700 a.C. por colonos procedentes de la isla de Rodas o de la ciudad de Argos en el Peloponeso, siendo capaz de mantener su autonomía cuando en el 449 a.C. fue incorporada al imperio persa.

En 333 a.C. la conquista por Alejandro Magno instauró una democracia y, a su muerte, entró a formar parte del Imperio Seléucida. Será en este contexto cuando nace Arato, de cuyos primeros años de vida apenas se conocen datos.

Se sabe que en algún momento se desplazó a Atenas para estudiar con el filósofo estoico Zenón de Citio, el cual le introdujo al entorno del rey macedonio Antígono Gónatas, quien quedó tan impresionado que le invitó a su corte de Pela para oficiar su boda en el año 276 a.C.

Durante su estancia en Pela, en la que ejerció su principal profesión como médico, compuso varias obras de gramática, filosofía y poesía, entre ellas un himno a Pan en el que glorificaba la figura de Antígono y su victoria sobre los celtas en el año 277 a.C. Pero sería más conocido por sus poemas didácticos sobre temas de anatomía, farmacología y astronomía. Por desgracia todas sus obras se han perdido, salvo una, los Fenómenos.

Arato de Solos / foto Dominio público en Wikimedia Commons

Redactado hacia el año 275 a.C. los Fenómenos son una obra maestra de la poesía helenística, tanto que se convirtieron en el poema más famoso de la Antigüedad después de la Iliada y la Odisea. La primera parte del poema, que deja claro el estoicismo de su autor, contiene un catálogo con las descripciones y posición de las constelaciones, junto con historias acerca de su origen mitológico, e incluso habla sobre los movimientos de la Luna y el Sol y su influencia sobre los hombres.

La segunda parte recoge consejos prácticos para predecir el tiempo meteorológico, basándose en la observación del cielo y los fenómenos naturales.

Durante toda la Antigüedad los Fenómenos serían objeto de comentarios, críticas, reediciones y traducciones, extendiéndose ampliamente por el mundo mediterráneo. Incluso Cicerón y Virgilio aportarían sus propias versiones latinas del poema, admirando la forma en que Arato había conseguido transformar algo a priori tan poco poético como la ciencia en poesía.

Edición en latín de los Fenómenos, año 1600 / foto Dominio público en Wikimedia Commons

Al mismo tiempo, y a pesar de los muchos errores que contiene, tuvo un gran impacto en la historia de la astronomía, ya que contribuyó a preservar para la posteridad las ideas de Eudoxo de Cnido, el considerado padre de la astronomía matemática, y la doctrina meteorológica de los peripatéticos. Durante la Edad Media el texto siguió circulando en griego, latín y árabe (siendo uno de los pocos poemas griegos que se tradujeron a esta lengua), perdiendo solo importancia tras la traducción del Almagesto de Claudio Ptolomeo por Gerardo de Cremona en el siglo XII.

Incluso en los Hechos de los Apóstoles, el quinto libro del Nuevo Testamento, se pone en boca de San Pablo la cita del quinto verso de los Fenómenos. Hoy en día el cráter lunar Aratus lleva su nombre.

Arato moriría en Pela hacia el año 240 a.C. y sus restos serían trasladados a su ciudad natal Solos, donde se le construyó una tumba monumental merecedora de tan gran e importante poeta.

Se encuentra situada muy cerca del antiguo puerto de la ciudad, enterrada bajo un campo de naranjos próximo a las columnas de la vieja ciudad. Hace pocos días el diario turco Hurriyet Daily News se hacía eco de las dificultades para excavarla, ya que se halla en un terreno privado de la actual ciudad de Mezitli, cuya expropiación parece que es altamente costosa.

Por ello permanece oculta al mundo guardando sus secretos sin que nunca se haya podido abrir, salvo por un cartel que, en turco y en inglés, informa a los turistas de su existencia.

Fuentes: Biographical Encyclopedia of Astronomers / Oxford Reference / Hurriyet Daily News / Revisión del texto, léxico, traducción y comentario de “Los Fenómenos de Arato” de Germánico (José María Bernardo Nicás Montoto) / Wikipedia.

Libro recomendado: Fenómenos (Arato de Solos).