Om Banna, el templo indio del dios de las motocicletas

La motocicleta-dios / foto Sentiments777 en Wikimedia Commons

En el distrito de Pali en India, a unos 20 kilómetros de ésta y a unos 50 de Jodhpur en la carretera que las une, se alza un curioso y sorprendente templo frente al que diariamente se detienen miles de motociclistas.

La motocicleta es uno de los medios de transporte más populares y extendidos en India, por su economicidad frente al automóvil y por la facilidad de movimientos en un entorno ciertamente atestado de vehículos.

Por ello son también frecuentes los accidentes. Eso, unido a la profunda religiosidad de los naturales del país, ha dado lugar al surgimiento de nuevas deidades, como la que protagoniza esta historia.

Todo comenzó el 2 de diciembre de 1991, cuando un individuo llamado Om Singh Rathore viajaba con su motocicleta Royal Enfield Bullet de 350 centímetros cúbicos .

En un momento dado, a la altura de la localidad de Chotila, perdió el control de la moto e impactó contra un árbol, perdiendo la vida instantáneamente.

Según la leyenda (porque todas las deidades deben tener una) la policia retiró la motocicleta del lugar, llevándose a una comisaría cercana.

Pero a la mañana siguiente el vehículo había desaparecido, volviendo a aparecer misteriosamente en el lugar del siniestro. Una vez más se la llevaron, pero esta vez se aseguraron de vaciar el depósito de combustible y amarrarla con cadenas.

El malogrado Om Singh Rathore / foto JaiRajputana

No sirvió de nada porque al día siguiente otra vez apareció en el lugar del accidente. Parece que el hecho se repitió varias veces, lo que llevó a los vecinos de la zona a creer que se trataba de algo milagroso y enseguida construyeron un pequeño templo con un altar y una urna en la que se colocó la moto, a la que adoran como representante del malogrado Om Singh Rathore, ahora renombrado Om Banna, el dios de las motocicletas, también familiarmente conocido como Bullet Baba.

El altar del templo / foto Sentiments777 en Wikimedia Commons

Por ello cada día todo conductor, no solo motociclistas, que pasa por el lugar se detiene un instante a presentar sus respetos, a dejar ofrendas o a rezar para que ese día no se vean envueltos en un accidente similar. Por supuesto, muchos creen que aquellos que no lo hacen se arriesgan a lo peor, aunque evidentemente nada puede ser más efectivo que la precaución al volante y contar con un buen seguro de moto.

Brazaletes, lazos rojos y pañuelos decoran el árbol del fatídico incidente, cerca del templo, que siempre está lleno de barras de incienso, flores, botellas de licor, cascos, y otra parafernalia. Incluso cuenta con su propio sacerdote, que oficia un ritual al amanecer y al anochecer. Y recibe peregrinos de todas partes del país.

La motocicleta en su urna / foto Daniel Villafruela en Wikimedia Commons

Fuentes: The Indian Express / Drive Spark / JaiRajputana / Wikipedia.