Las más de 4.500 pinturas rupestres del desierto de Kalahari, algunas más antiguas que las de Lascaux y Altamira

Pinturas en Tsodilo / foto Joachim Huber en Wikimedia Commons

Las pinturas rupestres de las cuevas europeas de Lascaux y Altamira se encuentran entre las más impresionantes del mundo. Pero no son las más antiguas, ni tampoco las más prolíficas.

Si nos atenemos a la antigüedad hay que considerar las descubiertas hace tres años en la isla de Sulawesi, Indonesia, que se remontarían a hace unos 40.000 años. Los arqueólogos destacaron entonces la sorprendente similitud estilística de estas pinturas con las de las grutas del norte de España y sur de Francia.

Y si nos fijamos en la cantidad la palma se la llevaría la montaña Brandberg en Namibia, que alberga unas 45.000 pinturas rupestres aunque de una época bastante posterior, con unos 2.000 años de antigüedad.

Un lugar que combina ambos aspectos está también en África, en una zona insospechada por su aridez, en la parte del desierto del Kalahari que pertenece a Botsuana.

Se trata de Tsodilo, cuatro colinas aisladas, la mayor de las cuales se eleva 1.400 metros sobre el nivel del mar (400 metros sobre el entorno), que en sus 10 kilómetros cuadrados de superficie albergan unas 4.500 pinturas rupestres, las más antiguas datadas hace casi 24.000 años (las de Lascaux y Altamira se han datado hace 17.000 años).

Las colinas de Tsodilo en Google Maps

En las colinas, que reciben los nombres de Macho, Hembra (la más alta), y Niño (el cuarto montículo carece de nombre), hay numerosas cuevas en las que se han encontrado artefactos prehistóricos de hasta 70.000 años atrás, así como al menos 20 minas prehistóricas. Eso, junto a las pinturas, le ha valido al lugar la inclusión en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, quien en su web oficial lo considera una de las mayores concentraciones de arte parietal del mundo, y lo denomina el Louvre del desierto, añadiendo que:

La autenticidad del arte rupestre en términos de materiales, técnicas, escenografía y mano de obra es impecable y, aparte de algún impacto causado por el deterioro natural y los visitantes, sigue siendo tan original como en el tiempo de su creación.

El panel Laurens van der Post / foto W. Goodlet en Wikimedia Commons

La mayoría de las pinturas se encuentran en la colina Hembra, siendo el panel Laurens van der Post el conjunto más famoso de todos, llamado así por el escritor sudafricano del mismo nombre que fue el primero en describirlas en su libro The Lost World of the Kalahari, publicado en 1958.

Aunque fueron redescubiertas para el mundo occidental en 1898, las pinturas no recibieron protección legal hasta finales de la década de 1930. Y el estudio de las mismas no comenzaría hasta 1978, cuando el Museo Nacional de Botsuana inició la catalogación de las mismas, junto con excavaciones de las numerosas cuevas y minas.

Foto Joachim Huber en Flickr

Hoy existe un pequeño museo y una zona de acampada con duchas y servicios para los visitantes que se acercan al lugar, con la posibilidad de contratar guías para hacer un recorrido por las pinturas más destacadas (la mayoría de las 500 zonas con pinturas están en lugares de dificil acceso).

¿Qué hacía tan especial estas colinas? Es una pregunta que los investigadores se han hecho durante décadas, sobre todo teniendo en cuenta que ninguna otra colina de la zona presenta pinturas ni rastros de ocupación. La respuesta probablemente está en su consideración como lugar sagrado, lugar de nacimiento y muerte de los primeros dioses de los pueblos locales.

Los expertos estiman que las colinas fueron utilizadas con caracter ritual por pueblos cazadores-recolectores durante miles de años. Algunas pinturas , las más de 3.800 de color rojo, habrían sido creadas por los antepasados de los pueblos San (bosquimanos), hoy reducidos a apenas 95.000 individuos repartidos por Botsuana, Namibia, Angola, República Sudafricana, Zambia y Zimbabue.

Pinturas en Tsodilo / foto Shutterstock

Otras, las aproximadamente 200 de color blanco, se atribuyen a los Bantúes, un grupo de pueblos que se extendió desde el área centro-occidental de África hacia el este y el sur hace unos 1.500 años, ocupando el territorio de los bosquimanos.

La mayoría se encuentran en lugares abiertos, rocas y barrancos, expuestas a las inclemencias del tiempo y a la luz del sol, mientras que unas pocas aparecen al abrigo de cornisas o dentro de las propias cuevas. Los motivos representados son principalmente animales y diseños geométricos, con algunas pocas representaciones humanas e impresiones de manos.

Predominan las jirafas, antílopes, rinocerontes, cebras, elefantes y vacas representados como siluetas, mientras que las figuras humanas son más esquemáticas, sin indicios de ropas o utensilios y armas, aunque si diferenciados sexualmente.

Pinturas en Tsodilo / foto Shutterstock

Las pinturas blancas se concentran en su mayoría en el apropiadamente conocido como Abrigo de las Pinturas Blancas, en el que aparecen al menos 7 representaciones de jinetes y un carro con ruedas. Estos jinetes a caballo no pueden ser anteriores a 1852, año de la introducción de este animal en la zona.

Curiosamente, y a pesar de ser más antiguas, las pinturas rojas son más elaboradas que las blancas. Estas en ocasiones están realizadas encima de las rojas, superimpuestas.

La tradición de los nativos San actuales dice que Tsodilo es el lugar donde surgió la vida, y las representaciones de sus antepasados, las pinturas rojas, reflejan las huellas de los primeros animales, y su búsqueda de las primeras aguas.

La roca de la serpiente / foto Sheila Coulson

En el año 2006 la arqueóloga Sheila Coulson descubrió, mientras investigaba en una de las cuevas de Tsodilo, una roca que parece tener la forma de una gran serpiente que según incide sobre ella la luz del día o la del fuego de una hoguera parece tener escamas o moverse. Podría ser una coincidencia, pero al excavar cerca de la cabeza de la supuesta serpiente halló unos 13.000 artefactos líticos, la mayoría puntas de lanza, de hasta 70.000 años de antigüedad, lo que podría indicar que allí se llevó a cabo algún tipo de ritual.

Fuentes: Excavations at the Tsodilo Hills Rhino Cave (Lawrence H. Robbins et al.) / UNESCO / Tsodilo Hill, Botswana (Alec Campbell y Lawrence Robbins) / The Kalahari Environment (David Thomas y Paul A. Shaw) / World’s oldest ritual discovered. Worshipped the python 70,000 years ago /Wikipedia.