Arqueología

Las casas de dragones de la isla de Eubea en Grecia, construcciones megalíticas de función y edad desconocida

Las casas de dragones de la isla de Eubea en Grecia, construcciones megalíticas de función y edad desconocida 12 mayo, 2017

Licenciado en Historia del Arte, ex-bibliotecario, en la blogosfera desde 2005 con La Brújula Verde. Escribo sobre historia, arte, cultura, viajes, geografía...Trabajando en tylium.es, contenidos y publicidad para blogs.

Casa de dragones del Monte Oque / foto Klaus Norbert en Wikimedia Commons

A estas alturas parece imposible que edificios antiguos tan grandes como las casas de dragones de la isla griega de Eubea no hayan podido ser datados, y que no se sepa prácticamente nada sobre ellas.

Las casas de dragones (en griego Drakospita) son 20 grandes edificios repartidos por el sur de la isla de Eubea, la sexta más grande del Mediterráneo, situada frente a la costa oriental de la Grecia continental.

Son construcciones rectangulares a base de enormes piedras, del tipo conocido en la antigüedad como ciclópeo, colocadas unas sobre otras sin ningún tipo de mortero o argamasa. Los espacios entre ellas se rellenan con otras piedras de menor tamaño, y el techo se cubre con placas de piedra igualmente grandes dejando un hueco para la entrada de luz (o para la salida de humo del hogar o la vista de estatuas de deidades en el interior, según las interpretaciones).

Las mejor conservadas son la del Monte Oque, en el extremo sureste de la isla y a unos seis kilómetros al norte de la localidad costera de Caristo; y las tres de Palli-Lakka, en la zona de las antiguas canteras de mármol en el Monte Kliosi.

Se las denomina casas de dragones no porque su construcción se atribuya a estos animales mitológicos, sino porque la tradición local atribuía a sus desconocidos creadores poderes sobrehumanos, dado el tamaño de los bloques de piedra.

Vista de la casa de dragones del Monte Oque / foto Shutterstock

Aunque fueron descritas por primera vez a finales del siglo XVIII todavía hoy se carece de una datación exacta de los edificios. Algunos especialistas opinan que pueden remontarse al siglo VII a.C., siendo los precursores de los posteriores templos griegos. Otros los consideran construcciones defensivas de época helenística, del siglo III-IV a.C.

Su descubridor fue el geólogo británico John Hawkins, que ascenció al monte Oque (1.398 metros de altitud) el 21 de octubre de 1797. Allí encontró una construcción que inspeccionó y de la que realizó dibujos y esbozos, llegando a la conclusión de que debía ser más antigua que los templos clásicos.

Interior de una de las construcciones de Palli-Lakka / foto Klaus Norbert en Wikimedia Commons

En los años siguientes numerosos arqueólogos visitaron el lugar, como Heinrich Ulrichs, quien publicó una monografía al respecto en 1842. El francés Jules Girard llegó diez años después, recogiendo ya descripciones de las construcciones de Palli-Lakka. Todos ellos apuntaron las similitudes con las construcciones micénicas de Tirinto y Micenas, especialmente en la configuración del techo. Así se las consideró hasta que Theodor Wiegand estableció en 1896 que no tenían ninguna relación.

Y ya en tiempos más recientes las principales investigciones son las de los norteamericanos Jean Carpenter y Dan Boyd.

Vista de la puerta desde el interior en el Monte Oque / foto Klaus Norbert en Wikimedia Commons

El edificio del monte Oque está situado a 1.386 metros de altitud y tiene unas dimensiones de 12,7 por 7,7 metros, con una puerta en el centro del muro sur, de 2 metros de altura por uno de ancho y coronada por un enorme dintel de 10 toneladas de peso que sobresale por encima de ella, y pequeñas ventanas a los lados.

Los muros tienen un espesor medio de 1,4 metros, adecuado para soportar el pesado techo de piedras, y el interior se eleva hasta los 2,4 metros. La superficie de la construcción es de 48 metros cuadrados y todo el piso estaba igualmente recubierto con paneles de piedra.

Las tres construcciones de Palli-Lakka son muy similares en dimensiones a la del monte Oque, pero los muros son menos gruesos, de tan solo 1,1 metros de media. Los bloques de piedra utilizados son de menor tamaño y, en general, el estilo es más rústico, menos elaborado y posiblemente más antiguo.

Vista superior de la casa de dragones del monte Oque / foto Klaus Norbert en Wikimedia Commons

No existe en las fuentes antiguas absolutamente ninguna referencia a estos edificios, por lo que toda la información disponible al respecto procede de las leyendas y el folklore de las zonas donde se encuentran.

Las excavaciones llevadas a cabo en 1959 en el edificio del monte Oque sacaron a la luz fragmentos de cerámica de época helenística y algunas cerchas, en una de las cuales hay un pequeño texto en una escritura desconocida, que hoy se guardan en el museo arqueológico de Caristo.

Entre 2002 y 2004 investigadores del departamento de astrofísica de la Universidad de Atenas estudiaron la orientación de la casa del monte Oque, llegando a la conclusión de que coincidía con la aparición en el firmamento de Sirio hacia el año 1100 a.C. y apuntando una posible función como observatorio astronómico.

A falta de una investigación más exhaustiva, las casas de dragones continúan siendo un pequeño misterio para los arqueólogos. Bien podrían ser la clave para entender la evolución de la arquitectura griega posterior, o por el contrario simples refugios de pastores anteriores a la conquista romana.

Fuentes: Study and orientation of the Mt. Oche ‘dragon house’ in Euboea, Greece (E. Theodossiou et al.) / Dragon-Houses: Euboia, Attika, Karia (Jean Carpenter y Dan Boyd) / The mysterious Dragonhouses of Evia / Dragon-houses of Styra / Wikipedia.

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