La base de entrenamiento para espías en Canadá, tan secreta que ni el gobierno canadiense sabía exactamente lo que hacían

El Memorial que hay actualmente/Foto: Ontario War Memorials

A muchos lectores les sonará el nombre del escritor Roal Dahl, autor de Charlie y la fábrica de chocolate, Matilda o James y el melocotón gigante, entre otros éxitos infantiles.

Lo que seguramente no sabrán es que Dahl se alistó en la RAF en 1939 y combatió en la Segunda Guerra Mundial (con algunas acciones heroicas) a los mandos de un Hurricane.

Y menos aún habrán oído uno de los episodios menos conocidos de esa etapa: su paso por un campo de entrenamiento para espías en Canadá que se llamaba Camp X y que era tan secreto que ni siquiera el gobierno canadiense tenía claro qué se hacía allí.

Resulta sugestivo el hecho de que Camp X también recibiera otras dos curiosas visitas relacionadas con la literatura y el cine. Una, la de Paul Dehn, guionista británico que firmó los libretos de películas como Asesinato en el Orient Express, El planeta de los simios y, atención, tres filmes muy significativos: dos de la saga 007, Goldfinger y La espía que me amó, y El espía que surgió del frío.

La otra visita fue del mismísimo Ian Fleming, el creador de James Bond, que además es especialmente interesante porque se alojaba en un hotel cercano a la St. James-Bond United Church, lo que hace poner en duda la historia clásica -contada por él mismo- de que tomó el nombre de su personaje del autor de un libro de ornitología.

Ian Fleming/Foto: BBC

No se sabe con exactitud si Dahl y Fleming se entrenaron en Camp X o sólo estuvieron allí como visitantes, aunque cabe recordar que el segundo fue reclutado por el British Department of Naval Intelligence de la Royal Navy, pero Paul Dehn sí que debió hacerlo, ya que formó parte de las fuerzas especiales británicas y protagonizó algunas misiones en Francia y Noruega.

El lugar, cuya denominación oficial era Special Training School Nº 103, se había creado el 6 de diciembre de 1941 por el jefe de coordinación de Seguridad Británica, el canadiense sir William Stephenson, un hombre muy cercano a Churchill y Roosevelt.

De hecho, la idea de situarlo en Canadá, a pocos kilómetros de la frontera con EEUU, buscaba estrechar las relaciones entre ambos países en el sentido de que, oficialmente, Reino Unido era beligerante en la guerra mientras que EEUU permanecía neutral. Parece significativo, eso sí, que justo al día siguiente se produjera el ataque japonés a Pearl Harbor dando a Roosevelt un ineludible casus belli.

Ataque a Pearl Harbor visto desde un avión japonés/Foto: dominio público en Wikimedia Commons

Ubicado entre Whitby y Oshawa, en la orilla noroccidental del lago Ontario, estaba bajo el mando de una Coordinadora de Seguridad Británica, encargada de ordenar los programas del MI-6 y los militares canadienses, además de gestionar la actividad de Hydra, una estación de comunicaciones que emitía desde allí.

Para ser exactos, Hydra se instaló un poco más tarde, en mayo de 1942, y se eligió ponerla precisamente allí porque la orografía era idónea para enviar y recibir transmisiones entre Gran Bretaña, EEUU y la Commonwealth en general, a salvo de las escuchas alemanas dada su lejanía de éstas.

Uno de los equipos de Hydra/Foto: dominio público en Wikimedia Commons

No obstante, la función principal de Camp X era el entrenamiento de agentes en todas las artes que caracterizan su profesión: sabotaje, manejo de explosivos, comunicaciones, codificación y decodificación de mensajes, aprendizaje del Morse, combate con y sin armas, técnicas de asesinato sigiloso, apertura de cerraduras, formas de incitar a la subversión y reclutar guerrilleros…

Tras la entrada de EEUU en la guerra, entre quinientas y dos mil personas pasaron por allí, luego destinadas a múltiples tareas, desde agentes sobre el terreno a personal de seguridad pasando por oficiales de inteligencia o especialistas en guerra psicológica. También miembros de la Oficina de Servicios Estratégicos (la futura CIA) y del FBI (que adoptó algunos programas para su academia de Quantico).

Vista aérea de Camp X en 1943/Foto: Lynn Hodgson en Wikimedia Commons

Probablemente el alumno más destacado fue Gustave Biéler, un canadiense que fue destinado a Francia, ayudando a la Resistencia a volar puentes, ferrocarriles, depósitos de combustible y similares, aparte de informar sobre movimientos de tropas y, en suma, obstaculizar cuanto pudo al enemigo.

Eso sí, su final fue trágico: le capturaron y ejecutaron en 1944. Otros nombres de referencia, pero por motivos distintos, fueron el de William E. Bairnairn, alias Dangerous Dan, y Eric A. Sykes, los instructores de combate; sus lemas eran ganar a toda costa, matar o morir jugando limpio o sucio, y William Wild Bill Donovan, jefe de la inteligencia estadounidense.

Aunque para nombres o motes, ninguno como el que tenía el mismo Stephenson: Intrépido, apodo perfecto para alguien que había sido un héroe de la Primera Guerra Mundial (en la que participó como aviador y obtuvo doce derribos, entre ellos el hermano del Barón Rojo) y que se convirtió en el auténtico cerebro de la inteligencia aliada, reclutando agentes, entrenándolos, organizando campañas mediáticas de propaganda y planeando acciones. Algunas de insólita audacia, como la que pretendía llevarse las reservas de oro de la Francia de Vichy custodiadas en la Martinica, que nunca se llevó a cabo pero que, según se cuenta, inspiró a Ian Fleming para la escena del robo de Fort Knox de Golfinger. En su honor, el sitio se llama hoy Intrepid Park.

Además de las instalaciones correspondientes a su actividad, Camp X tenía otras complementarias conocidas como Station M, en las que se fabricaban dispositivos y gadgets para los agentes, tal cual hace Q en las películas de Bond.

William donovan condecorando a sir William Stephenson/Foto: The Chronicle Herald

La localización de ese lugar es incierta y algunos la sitúan en Casa Loma, una vistosa mansión neogótica que hay en Toronto con aspecto de castillo escocés y que ha servido de escenario para unas cuantas películas como X-Men, Chicago o Harry Potter y las reliquias de la muerte, entre otras. Otros expertos, en cambio, opinan que allí sólo se desarrolló el sónar y que nadie sabe dónde estaba realmente Station M.

La existencia de Camp X (al que la Policía montada llamaba School S-25-1-1, los militares canadienses Project J y la CIA The Farm, en alusión a la granja original donde se asentaba) se mantuvo en riguroso secreto hasta el punto de que incluso el primer ministro canadiense William Lyon Mackenzie-King desconocía a qué se dedicaba exactamente.

Durante el transcurso de la guerra se sucederían dos comandantes más como directores hasta que a finales de 1944, viendo que el transcurso del conflicto ya era abiertamente favorable, se decidió su cierre; aunque aún rindió algún servicio en la posguerra: en otoño de 1945 acogió el interrogatorio de Igor Gouzenko, diplomático soviético que desertó a Canadá y que pasó allí dos años de «cuarentena».

Casa Loma/Foto: Hand Luggage Only

La Guerra Fría hizo que Hydra se mantuviera activa hasta 1969, en que los satélites de comunicaciones y espionaje le dieron el relevo, pero la estación fue desmantelada sólo parcialmente, pues aún se siguieron haciendo seguimientos de transmisiones unos años. Hoy en día, sin embargo, el lugar se ha convertido en el citado Intrepid Park (Boundary Road, Whitby, Ontario) con monumentos y placas recordando su historia y tours guiados.

De vez en cuando hasta se encuentran restos de aquellos turbulentos tiempos, como la granada de mortero que tuvieron que desmontar in situ los artificieros del ejército canadiense en 2016. También suele ser escenario del Remembrance Day (Día del Recuerdo o, popularmente, Poppy Day), en que la Commonwealth homenajea a los combatientes y civiles de sus guerras.

Fuentes: Camp X Official Site/How to Be a Spy. The World War II SOE Training Manual (Denis Rigden, int.)/Inside Canadian Intelligence. Exposing the New Realities of Espionage and International Terrorism (Dwight Hamilton)/In Spies We Trust. The Story of Western Intelligence (Rhodri Jeffreys-Jones)/Wikipedia

Libros recomendados: SOE Manual: How to be an Agent in Occupied Europe (SOE) / Camp X: SOE school for spies (David Stafford).