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Cuando el legendario sheriff Wyatt Earp asesoraba westerns en Hollywood e inspiró a John Wayne

Cuando el legendario sheriff Wyatt Earp asesoraba westerns en Hollywood e inspiró a John Wayne 20 abril, 2017

Licenciado en Historia y diplomado en Archivística y Biblioteconomía. Fundador y director de la revista Apuntes (2002-2005). Creador del blog El Viajero Incidental. Bloguer de viajes y turismo desde 2009 en Viajeros. Editor de La Brújula Verde. Forma parte del equipo de editores de Tylium.

Wyatt Earp en 1874/Foto: True West Magazine

La relativamente corta historia de EEUU y el poder difusor de sus medios de comunicación ha encumbrado a algunas figuras que quizá protagonizaron episodios menores pero que ya forman parte popular de unos anales casi legendarios, de ésos que suelen usar los países para forjar su identidad.

En ese sentido, no cabe duda de que la conquista del Oeste constituye un episodio épico y sus protagonistas se estudian con el mismo interés que en Europa se hace con Aquiles, Alejandro, el Cid o cualquier otro héroe.

Uno de ellos fue -pese a sus muchos clarosocuros- Wyatt Earp, el mítico sheriff que protagonizó el célebre duelo de OK Corral y cuya última etapa de su vida transcurrió plácidamente en el recién nacido Hollywood, asesorando a los actores que encarnaban cowboys; de ellos, parece ser que un alumno aventajado fue una joven estrella del football universitario al que todos llamaban Duke pero que era conocido por el público como John Wayne.

Wyatt Earp nació en Mommouth, Illinois, en 1848, cuarto de los siete hijos de un veterano militar casado en segundas nupcias. Se casó pronto, con veintiún años y tras una etapa como cazador y vaquero empezó a trabajar en la defensa del orden público en 1869 al sustituir a su padre como comisario de la localidad de Lamar, Missouri, cuando éste lo dejó para ser juez de paz.

Al año siguiente se quedó viudo y Earp se sumió en una depresión que le llevó a una peligrosa espiral de roces con la ley: deudas, falsificación de documentos, robo de caballos… Por esta última acusación fue arrestado pero huyó antes del juicio, aunque volvería a estar entre rejas un par de veces por regentar un burdel flotante.

Luego trabajó como vigilante de otro en Wichita, acompañado de su hermano James. Estaba mediada la década de los setenta y Wyatt Earp era un nombre marcado en rojo como delincuente habitual.

Retrato de juventud de Wyatt Earp, hacia 1860-70/Foto: dominio público en Wikimedia Commons

Irónicamente, fue en esa ciudad donde cambió a la trinchera de enfrente y volvió a colgarse una placa en el pecho. Wichita tenía una estación ferroviaria donde se embarcaba el ganado que traían los cowboys, quienes al terminar su trabajo y cobrar su salario solían emborracharse y armar graves altercados callejeros, así que hacían falta agentes para garantizar la calma.

Earp se apuntó a las órdenes del marshall Mike Meagher. Pero el 2 de abril de 1876, durante las elecciones a marshall, fue despedido tras golpear a un candidato que le acusó de nepotismo por contratar a sus hermanos; entonces abandonó el lugar para dirigirse a Dodge City, donde James había abierto otro burdel.

El marshall local, Larry Deger, le contrató, pasando dos años como agente de policía (aunque parece que no fueron continuos y hubo etapas de ausencia temporal para trabajar como cazador). En mayo de 1878 pasó a ser ayudante de Deger y como tal protagonizó la primera de sus hazañas al enfrentarse a un grupo de vaqueros que estaban armando lío y disparando.

El incidente tuvo como escenario el Long Branch Saloon, donde tuvo la ayuda de otro mítico personaje al que había conocido en uno de sus recientes viajes: Doc Holliday, médico reconvertido en jugador profesional que pasó a ser un buen amigo. No obstante, ese verano hubo un nuevo enfrentamiento armado con vaqueros borrachos, quedando clara la peligrosidad de la vida en esa ciudad.

Interior del Long Branch Saloon, donde Earp protagonizó una de sus acciones más recordadas con la ayuda de Doc Holliday /Foto: dominio público en Wikimedia Commons

En septiembre de 1879 Earp decidió trasladarse a Tombstone, Arizona, a instancias de su hermano Virgil, que era comisario de la vecina Prescott. Acaba de emparejarse con una prostituta llamada Celia Anne Mattie Blaylock y, lógicamente, se la llevó consigo; les acompañaron su hermano James, Doc Holiday y la esposa de éste.

Los Earp intentaron vivir de la minería pero fracasaron y Wyatt entró a trabajar para la compañía Wells & Fargo como escolta de diligencias. Sin embargo, la caza de un bandido llevó a Virgil, que ya era la máxima autoridad policial de la región, a contratar a sus hermanos para su persecución.

De esta manera, Wyatt se vinculó de nuevo con tareas policiales y en 1880 pasó a ser sheriff, protagonizando algunas acciones que le dieron fama de frío y arrojado ante el peligro, así como de una dureza implacable en sus intervenciones; esto le hizo ganarse profundas enemistades y las más destacadas llevaban los apellidos de dos clanes locales: los Clanton y los McLaury.

Los cinéfilos recordarán el célebre duelo que enfrentó en 1881 a dichos clanes con el de los Earp cuando éstos fueron a detenerlos por robo de caballos. Duelo de titanes, Pasión de los fuertes, Duelo a muerte en OK Corral… El séptimo arte ha inmortalizado muchas veces aquellos hechos que lanzaron a la fama a Wyatt, aunque muchos no saben que el incidente se prolongó cuando la justicia exoneró de responsabilidad a los Earp y los otros se vengaron matando a Morgan, el pequeño de la saga, y dejando inválido a Virgil, lo que llevó a Wyatt a acabar con todos.

Curiosamente, una discusión le había llevado a romper su amistad con Holliday porque éste menospreció a su nuevo amor, una bailarina llamada Josephine Sarah Marcus, por su origen judío (había abandonado a Celia Anne por alcohólica); sin embargo, Holliday estuvo a su lado en OK Corral.

OK Corral en 1882/Foto: dominio público en Wikimedia Commons

Entretanto y durante los años siguientes, Earp siguió trabajando en el mundo policial pero ampliando actividades a otros campos: tomó parte en la llamada Guerra de Dodge City poniendo orden, se involucró en el mundo del boxeo como árbitro y en las carreras de caballos comprando una cuadra, hizo inversiones inmobiliarias, probó la minería en Yukon al amparo de la Fiebre del oro (y se hizo amigo de Jack London, que también estaba en ello), abrió un salón de juego, etc.

Unas cosas salieron bien y otras no tanto, pero en general logró reunir un más que considerable capital y entrar en el siglo XX como un hombre acomodado. Pese a todo, en 1910 se instaló en Los Ángeles al servicio del Departamento de Policía como cazarecompensas; su nombre era toda una garantía y él mismo solía esgrimirlo en voz alta para disuadir a los criminales de cualquier intento de resistencia.

Cabaña usada por Wyatt y Jamie Earp en Alaska/Foto: dominio público en Wikimedia Commons

Una década después, ya mayor y enfermo, inició una nueva aventura profesional: si siempre había estado abierto a los avances y fue de los primeros en invertir en petróleo, ahora supo ver el potencial de la incipiente industria cinematográfica y aceptó la oferta de ser asesor en películas del oeste, conociendo a Charles Chaplin y Douglas Fairbanks, además de entablar amistad con Raoul Walsh (futuro director de Murieron con las botas puestas, El hidalgo de los mares, El mundo en sus manos y Tambores lejanos, entre otras grandes cintas), aunque con quien tuvo una relación especial fue con los dos actores de westerns más importantes que había en la época: William S. Hart y Tom Mix.

Respecto a este último, cabe recordar que fue interpretado por Bruce Willis en el film Asesinato en Beverly Hills (Sunset, Blake Edwards, 1988), donde James Garner asume el rol de un Wyatt Earp que le asesora durante el rodaje de una película sobre su vida.

Wyatt Earp en los años veinte/Foto: True West Magazine

De hecho, a partir de 1923 empezaron a hacerse películas sobre él (más de treinta hay) y otras grandes estrellas como por ejemplo Henry Fonda, James Stewart, Burt Lancaster o Kevin Costner, se encargarían de encarnarle.

Curiosamente, el vaquero cinematográfico por excelencia, John Wayne, confesó en una ocasión haber imitado en sus actuaciones -al igual que Hart antes que él- los ademanes y el habla de Earp desde que le conoció muy joven, cuando aún daba sus primeros pasos en el cine y salía sin acreditar, durante las visitas que el viejo sheriff hacía en los años veinte a los sets de rodaje de John Ford (que por entonces tenía como actor de cabecera a Harry Carey, antes de descubrir el carisma de Wayne).

Earp, el último que quedaba de su familia, falleció el 13 de enero de 1929.

Fuentes: True West Magazine/Breve historia del salvaje oeste. Pistoleros y forajidos (Gregorio Doval Huecas)/El rescate de la historia (Ed Rayner y Ron Stapley)/Wyatt Earp History Page/Wikipedia.

Libro recomendado: Wyatt Earp: Sheriff Del Oeste Americano (Magdalena Alagna).

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