Julianus, el dominico viajero que encontró la Hungría Magna y advirtió a Europa de la invasión tártara

Monumento erigido en Budapest en recuerdo de Julianus y su compañero Gerhardus / Foto: Gyurika en Wikimedia Commons

En el año 1695, un jesuita que investigaba la historia de Hungría en los archivos vaticanos, se topó con una serie de valiosos documentos sobre el tema.

Narraban los viajes realizados por un monje llamado Julianus a esa confusa zona en la que se funde la parte oriental de Europa con la occidental de Asia durante la Edad Media, reportando un encuentro con un pueblo de habla húngara y una inminente invasión tártara.

El Archivum Secretum Apostolicum Vaticanum, nombre oficial de lo que normalmente conocemos como Archivos del Vaticano, es tan vasto en tamaño que, dicen, si se alinearan sus estanterías cubrirían una longitud de ochenta y cinco kilómetros.

Es posible que el dato no sea exacto pero no cabe duda de que sus fondos bibliográficos sí resultan contundentes, fruto de la producción, recopilación y conservación de documentos desde su fundación oficial en 1610, aunque en realidad ya funcionaban secciones desde el siglo IV.

Constituye, pues, un lugar especialmente apropiado para la investigación -aunque sólo una parte esté abierta al público- y no es de extrañar que de vez en cuando se encuentren documentos excepcionalmente curiosos.

Martín Cseles, que tal era el nombre del jesuita historiador, había nacido en 1641 en Rosindol (Rózsavölgy), un pueblo que hoy forma parte de Eslovaquia. Ingresó en la Compañía de Jesús en 1657, estudiando filosofía, teología y Derecho Canónico para ser destinado a Roma unos años después, al servicio del cardenal Kollonich Lipót Esztergom.

Archivos vaticanos/Foto: Vatican Tabloid

Paralelamente, Cseles había sido nombrado rector de la Universidad de Nagyszombat y en 1695 se encontraba nadando entre legajos para documentarse sobre la historia de Hungría Magna cuando apareció aquella inédita obra del hermano Julianus, de gran utilidad para entender mejor los aspectos geográfico y etnográfico del trabajo.

Julianus fue un dominico, probablemente de origen húngaro, que viajó en dos ocasiones a Asia Central en misión diplomática, de investigación y seguramente también de espionaje por encargo del rey Béla IV.

La primera la hizo entre 1235 y 1236, partiendo en primavera desde la aldea de Újfalu en compañía de otros tres religiosos cuyos nombres (excepto uno, Gerhardus) no han trascendido al morir durante el trayecto (otra versión habla de que dieron la vuelta por desacuerdo).

Con la intención de encontrar lo que se conocía como Ungaria maior o Ungaria magna, el territorio original de los magiares, Julianus y Gerhardus pasaron por Constantinopla, por el llamado Reino Cristiano de Sichia (quizá Escitia, cuyo rey, relató, tenía un centenar de esposas) y el Mar Negro, descansando unos meses en Torginkán.

Luego se pusieron en marcha otra vez y algo más de un mes después llegaron a una ciudad musulmana denominada Bunda, donde Julianus se quedó sólo por el fallecimiento de su compañero.

El rey Béla IV de Hungría/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

Ello no le disuadió de su misión y continuó adelante. Así alcanzó Bashkiria, la conocida como Bulgaria del Volga, una región situada entre las actuales repúblicas de Tartaristán y Chuvasia (que forman parte de la Federación Rusa).

En la parte este de ese lugar una mujer húngara le indicó que a dos jornadas más habitaba un pueblo de esa lengua. Por supuesto, Julianus continuó en la dirección indicada y, en efecto, descubrió un pueblo cuyas gentes hablaban húngaro; presumiblemente, se quedaron atrás durante las migraciones hacia Europa cinco siglos antes, cuando por la región se fueron cruzando sucesivamente los magiares, los búlgaros del Volga y los túrquicos.

Hoy se cree que los primeros se escindieron en dos grupos entre la segunda mitad del siglo VIII y mediados del IX, siguiendo uno la emigración hacia el sur mientras el otro quedaba asentado en la Ungaria magna; la que Julianus acababa de hallar por fin.

Emigraciones magiares/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

El dominico retornó a su país para informar al rey, quien le encargó un nuevo viaje para profundizar en el estudio de los húngaros del Este y establecer relaciones diplomáticas con ellos. El periplo se desarrolló entre 1237 y 1238 pero no se pudo cumplir la misión porque en ese tiempo la situación había cambiado completamente en Bulgaria del Volga al haber caído en poder de los tártaros.

Para ser exactos los mongoles (en esa época se los designaba tártaros genéricamente), que estaban liderados por un nieto de Gengis Khan llamado Batú Khan, gobernante de la llamada Horda Azul (uno de los dos kanatos en que se dividió el Imperio Mongol; el otro era la Horda Blanca, dirigido por su hermano mayor Orda Khan).

Batú habían empezado una campaña con el objetivo de conquistar Europa dirigida por el prestigioso general Subotai, cuyas tropas avanzaron apoderándose de todo cuanto encontraban a su paso: parte de Rusia, Polonia, la zona del Danubio y Transilvania, tras lo cual incluso derrotaron a Béla y continuaron arrasando Bohemia, Dalmacia y Austria, originando así un nuevo e ingente kanato denominado la Horda de Oro. Sólo la muerte en 1242 de su tío Ogodei, el Gran Khan, interrumpió aquella oleada imparable porque Batú intentó sucederle y su atención se desvió hacia Asia.

Béla IV huyendo de los tártaros/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

Durante esos acontecimientos, Julianus no pudo encontrar esta vez a los húngaros orientales, quizá exterminados por los mongoles. De hecho, Batú le encargó trasladar a la corte de Béla el ultimátum de rendición que, como vimos, fue rechazado y terminó con una derrota en la batalla de Mohi (1241) tan estrepitosa que la familia real tuvo que huir y refugiarse en Austria.

Julianus escribió el relato de su primer viaje con la ayuda de un amanuense llamado Riccardus; al parecer se envió una copia a Roma, para el papa Gregorio IX, que fue la que encontró Martín Cseles.

La narración del segundo viaje ya la hizo Julianus en solitario titulándola Levél a tatárok életéről (Carta sobre la vida de los tártaros) porque a falta de nueva información sobre la Hungría Magna se centró en describir a los invasores mongoles.

Se desconoce que fue de la vida de Julianus a partir de ahí, pero su odisea personal contribuyó de forma decisiva al posterior éxito del estudio de Cseles y de guía para un viaje que otro monje, Guillermo de Rubruk, realizaría por esos lares unos años después. Pero ésa es ya otra historia.

Los viajes de Julianus/Imagen: Fz22 en Wikimedia Commons

Fuentes: A Divided Hungary in Europe. Exchanges, Networks and Representations, 1541-1699 (Gábor Almási, ed) / Papal Envoys to the Great Khans (Igor de Rachewiltz) / The Medieval Hungarian Historians. A Critical and Analytical Guide (Carlile Aylmer Macartney) / Storm from the East. From Ghengis Khan to Khubilai Khan (Robert Marshall) / Wikipedia.

Libro recomendado: Historia de Hungría (Miguel de Ferdinandy)