Pasaporte Nansen, la visa que salvó a medio millón de refugiados en los años 20

Modelo de Pasaporte Nansen / foto novossiltzeff.com

Fridtjof Wedel-Jarlsberg Nansen fue un oceanógrafo noruego que entró en la Historia con los viajes de exploración por el Ártico que llevó a cabo en la última década del siglo XIX.

Ahora que el tema de emigrantes y refugiados empieza a adquirir proporciones importantes, ahora que los países occidentales se encuentran con cerca de un millón y medio de personas desplazadas en su suelo y con un estatus jurídico indefinido, no faltan voces que aboguen por darle a eso al menos una solución parcial recuperando una herramienta documental que se usó hace casi un siglo y luego fue retirada por considerarse que ya había cumplido con su cometido sin imaginarse que un día volvería a plantearse una situación de emergencia parecida a aquella: el pasaporte Nansen.

Nansen es conocido por haber registrado un récord de latitud en el Polo Norte a bordo del famoso buque Fram, aunque también realizó importantes contribuciones en el campo de la zoología.

Resulta mucho menos conocida su faceta posterior como diplomático, en la que fue uno de los pilares de la independencia de su país y del establecimiento de una monarquía como forma de estado, así como un defensor de la unificación de Escandinavia.

En 1921, Nansen fue nombrado Alto Comisionado en la recién nacida Sociedad de Naciones, organismo internacional creado tras la Primera Guerra Mundial por el Tratado de Versalles con la misión de velar por la paz y arbitrar las relaciones entre países para evitar que volviera a producirse un conflicto tan catastrófico.

Nansen en su época de explorador/Foto: dominio público en Wikimedia Commons

En su nuevo puesto, el noruego se encargó de organizar el regreso de los prisioneros de guerra a sus hogares y prestar ayuda a las masas de refugiados rusos que huían de la revolución y la guerra civil de su país desde 1920. Para ello logró un acuerdo para autorizar la emisión de lo que se llamó pasaportes Nansen, unas cédulas de identificación personal que permitían a sus titulares viajar sin suscitar sospechas ni encontrar problemas de frontera en frontera.

La Conferencia Intergubernamental sobre Certificados de Identidad para Refugiados Rusos, que se celebró en Ginebra durante la primera semana de julio de 1922, dio su visto bueno y, así, se expidieron cientos de miles de pasaportes que facilitaron en un par de años el retorno a sus casas a alrededor de cuatrocientas cincuenta mil personas, fundamentalmente refugiados y apátridas, que de otra forma no hubieran podido conseguir un pasaporte normal.

Una junta de funcionarios y representantes de los solicitantes analizaba cada petición y, en caso positivo, concedía esa cédula por un plazo de dos años renovables. Aunque hubo beneficiarios de veintiséis nacionalidades, buena parte de ellos eran rusos, ya que cerca de ochocientos mil individuos se habían expatriado y en 1921 Lenin decretó la retirada de su ciudadanía, dejándolos en un limbo legal.

Víctimas de la hambruna rusa fotografiadas por el propio Nansen/Foto: dominio público en Wikimedia Commons

Más de medio centenar de estados reconocieron el documento, lo que constituyó un éxito notable para su impulsor. También fue Nansen el que, por esas mismas fechas y a instancias de la Cruz Roja, diseñó un programa para socorrer la terrible hambruna que sufría Rusia, que según algunos cálculos mataba a miles de personas cada día y estaba motivada por una fuerte sequía, el requisamiento de alimentos para priorizar el suministro a los soldados y el retraso en el envío de provisiones compradas en el extranjero.

De acuerdo con el ministro de exteriores ruso Georgy Chicherin y con la ayuda de Vidkun Quisling (que en 1940 daría un golpe de estado pro-nazi en Noruega), fundó el ICCR (Comité Internacional para el Alivio Ruso), que envió miles de toneladas de víveres paliando en parte la dura situación. Por toda esa extraordinaria labor logística y administrativa, Nansen fue premiado con el Nóbel de la Paz en 1922.

La concesión del pasaporte Nansen se extendió más tarde a otros pueblos en situación anómala. Fue el caso, en 1924, de los armenios que huían del genocidio desatado por los turcos contra ellos desde 1915 y que supuso la muerte de más de millón y medio de personas y un número no menos considerable de desplazados, como volvería a pasar en 1933 en el Imperio Otomano con otras minorías étnicas. Con razón se considera a aquel documento como el primer instrumento legal para la protección internacional de refugiados.

Su creador falleció en 1930 de una embolia cerebral pero el trabajo continuó a cargo de la Oficina Internacional que llevaba su nombre y ya no dependía de la Conferencia Intergubernamental sino directamente de la Sociedad de Naciones. Se cerró en 1938 -el mismo año en el que la organización también recibió el Nóbel de la Paz– y sus funciones fueron asumidas por la Oficina del Alto Comisionado para los Refugiados, con sede en Londres.

Nansen como Alto Comisionado en 1921/Foto: dominio público en Wikimedia Commons

El pasaporte dejó de expedirse en 1942; al fin y al cabo, la Sociedad de Naciones tampoco existía ya de facto, fracasada en su principal misión de garantizar la paz, y por eso fue disuelta oficialmente en 1946. El documento, en aquel contexto de una nueva guerra mundial que implicaba a casi todos los países, no tenía validez práctica.

No obstante, su espíritu pervivió adoptando nuevas formas y en 1951 volvió a emitirse un documento similar desde Ginebra en virtud de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados, que tres años más tarde se ratificó y amplió en Nueva York centrándose en los apátridas. Actualmente no hay un instrumento único y cada estado sigue su propia legislación, si bien la ONU tiene un organismo dedicado al tema, ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados).

Pero resulta interesante conocer algunos nombres de los que usaron uno de esos pasaportes en su día: el pintor Marc Chagall, el escritor Vladimir Nabokov, el periodista Robert Cappa, los músicos Igor Stravinsky y Sergei Rachmaninov, la bailarina Anna Pavlova, el militar Otto Skorzeny y el empresario Aristóteles Onassis entre otros.

Fuentes: Fridtjof Nansen (Hans Olav Thyvold) / East European diasporas, migration and cosmopolitanism ( Ulrike Ziemer y Sean P. Roberts) / Nansen. Explorer and humanitarian (Marit Foss y John Fox) / Wikipedia.