Águila Negra, la logia mexicana que conspiró para independizar Cuba

Sello menor de la Gran Legión del Águila Negra

El Águila Negra fue una de aquellas típicas sociedades secretas decimonónicas que intervinieron de forma más o menos importante en el devenir político.

Aunque en España el nombre Águila Negra tiene connotaciones cerveceras, lo cierto es que también puede ligarse a un curioso episodio histórico que acaeció en el primer tercio del siglo XIX pero en suelo americano, con México recién independizado y amenazando extender el movimiento a la vecina Cuba, que seguía siendo española.

También llamada Gran Legión del Águila Negra, había sido fundada por Guadalupe Victoria, cuyo verdadero nombre era José Miguel Ramón Adaucto Fernández y Félix; fue uno de los protagonistas de la definitiva emancipación mexicana, constituyéndose además como su primer presidente tras la proclamación del fallido Plan de Iguala, la proclamación de la independencia en los Tratados de Córdoba en 1821 y el autonombramiento como emperador -fracasado a la postre- de Agustín de Iturbide.

Una vez consumada la abdicación de éste y proclamada la república, el nuevo país empezó a dar sus primeros pasos. Momentos de efervescencia y cierta confusión donde jugaron un papel considerable las diversas tendencias de la masonería mexicana a las que pertenecían la mayoría de los políticos.

Aparte de sociedades de otra naturaleza, como la Compañía Lancasteriana, centrada exclusivamente en fomentar la educación, dos eran las logias masónicas que se disputaban el poder: la Yorkiana y la Escocesa, siendo la primera proclive al liberalismo estadounidense republicano mientras que la segunda lo era al monarquismo constitucional español. En 1825 se crearía una tercera vía nacionalista, el Rito Nacional Mexicano, pero antes, en mayo de 1823, Guadalupe Victoria creó el Partido (o Legión) del Águila Negra, que él mismo lideró.

O esa es la versión oficial, pues algún investigador opina que fue cosa exclusiva del co-fundador Simón de Chávez, un fraile de la Orden de los Hermanos de Nuestra Señora de Bethlehem que era cubano (algo que resultaba significativo por la orientación que se dio a la organización) y habría incluido a Victoria para darse fuste.

Guadalupe Victoria/Imagen: Thelmadatter en Wikimedia Commons

El caso es que la nueva logia no tenía como objetivo luchar por el liberalismo político ni por el librecambio económico sino ayudar a los territorios que aún pertenecían a España a independizarse y, con ello, a poner coto al poder de la Iglesia en la sociedad civil, cada vez más creciente desde que el mes anterior los Cien Mil Hijos de San Luis intervinieran en la metrópoli para restablecer el absolutismo de Fernando VII.

Al menos ésa era la intención inicial, ya que parece evidente que a Victoria le convenía tener una entidad detrás que le apoyase en favor de una república, contrarrestando la influencia de la logia Escocesa; de ahí el antiespañolismo que destilaba y el progresivo endurecimiento de su anticlericalismo.

No obstante, el Águila Negra no se adscribía a la masonería: así lo declaraba en sus estatutos, no formando parte de su familia ni exigiendo los rituales típicos de iniciación (tampoco admitían a europeos, mujeres, menores de veinte años ni gente con antecedentes penales), aunque ideológicamente se situaba tan cercana al citado Rito de York que algunos autores consideran que llegaron a fusionarse de facto.

Su actividad se centró en promover la independencia de Cuba, para lo cual llegó a presentar ante el Congreso un plan de intervención militar que, de tener éxito, sentaría las bases para una anexión de la isla por México. Para el mando de la expedición, en la que colaboraba Colombia, fue designado el comandante Antonio López de Santa Anna, que en 1836 se haría famoso combatiendo a los texanos en El Álamo.

Antonio López de Santa Anna/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

Sin embargo y pese a estar todo ya dispuesto en el Yucatán para zarpar, la misión se canceló y nunca se reactivó. Fueron varios los factores que determinaron ese desenlace. En primer lugar, la presión de EEUU, que consideraba que las Antillas españolas, al estar en su ámbito de influencia, tendrían que pasar a sus manos tarde o temprano.

También el hecho de que la España fernandina tenía bastantes problemas internos combatiendo los continuos pronunciamientos liberales como para intentar una reconquista de México desde Cuba. Pero quizá la circunstancia decisiva fue que las autoridades españolas insulares descubrieran y desmantelaran la versión local del Águila Negra, establecida en 1826 a imagen y semejanza de la mexicana, y cuya misión era apoyar la operación desde dentro.

Dos días antes de la Navidad de 1829 llegó a La Habana un comunicado desde EEUU informando de que José Rubio, el hombre que había viajado desde el continente llevando los estatutos, pertenecía a una sociedad secreta. Inmediatamente se inició una investigación que encontró documentación comprometedora, lo que confirmó el posterior interrogatorio.

En febrero de 1830 cayó la mayor parte de la red de conspiradores, una veintena de personas -otras lograron escapar- que fueron procesadas por un tribunal militar acusadas de confabulación, subversión y masonería, siendo condenadas a diversas penas: seis de ellas de muerte, en la horca, aunque finalmente ésta fue conmutada por destierro y cadena perpetua.

Fuentes: La Gran Legión del Águila Negra: un águila de dos cabezas (México-Cuba 1823-1830) (Dominique Soucy) / La Gran Legión del Águila Negra. Documentos sobre su fundación, estatutos y objetivos (María Eugenia Vázquez Semadeni) / Wikipedia.