Categorías
Historia

La historia del Red Rover, el primer barco-hospital del mundo


Viendo la imagen de esa nave, lo primero que se nos viene a la cabeza es una singladura por río Missisipi, con los salones llenos de tahúres, cortinones de terciopelo rojo, elegantes pistoleros y bailarinas de can-can moviéndose al ritmo que marca un pianista mientras en cubierta los esclavos negros se ocupan de estibar balas de algodón.

Esos vapores de ruedas son un auténtico icono del que es el curso fluvial más importante de Estados Unidos, pero cuando estalló la Guerra de Secesión algunos tuvieron que reconvertirse y adaptarse para servir en el conflicto de una u otra manera. El USS Red Rover se transformó en el primer barco-hospital.

Es cierto que el uso de embarcaciones con fines sanitarios no era nuevo. La lógica dice que desde la Antigüedad se usarían algunas para ello en el contexto bélico, aunque las primeras referencias se encuentran en las escuadras españolas del siglo XVI.

En la centuria siguiente, la Royal Navy ya incorpora un servicio de enfermería a bordo de sus navíos y sabemos que al acabar una batalla naval era normal acondicionar uno de los buques para ubicar en él la enorme cantidad de heridos que solían producir aquellos choques. Por ejemplo, el famoso HMS Victory, insignia del vicealmirante Nelson en Trafalgar, había realizado un servicio así en 1798 acogiendo heridos españoles y franceses.

No obstante, el primer barco usado como enfermería a priori, no sobre la marcha, fue el USS Intrepid. Era un queche de un único mástil construido en Francia que Napoleón vendió al gobernador de Trípoli, pero que fue capturado por los estadounidenses durante la llamada Primera Guerra Berberisca, también conocida como Guerra de Trípoli, la que el gobierno de Washington declaró contra los piratas norteafricanos que asolaban el Mediterráneo exigiendo tributos a los mercantes.

La armada norteamericana destinó al Intrepid al puerto de Siracusa, donde se atendió a los heridos y enfermos durante un par de meses hasta que luego se lo envió al frente y en 1804 se perdió al estallar la carga de dinamita que llevaba para una operación de sabotaje.

Explosión del USS Intrepid / Imagen: Dominio público en Wikimedia Commons

Sin embargo, el primer barco que se usó como hospital de forma oficial y continua, habilitado ad hoc para tal labor, fue el USS Red Rover, uno de esos preciosos vapores de ruedas de los que hablábamos al principio. Botado en 1859 en la ciudad fluvial de Cape Girardeau (Missouri), medía 78 metros de eslora por 2,5 de calado (se ignora la manga), desplazando unas 660 toneladas a una velocidad máxima de 8 nudos.

Estaba diseñado para uso mercantil y a ello se dedicaba con una tripulación de 80 personas cuando en 1861 estalló la Guerra de Secesión y el bando confederado lo adquirió para destinarlo a labores logísticas, como cuartel de la batería flotante de Nueva Orleans.

El 25 de marzo de 1862, pasando cerca de Nueva Madrid, fue alcanzado por varios cañonazos unionistas, obligando a abandonarlo precipitadamente ante el incendio que se declaró a bordo. Pero no resultó destruido y el 7 de abril los soldados del Norte se hicieron con él, reparándolo y adecuándolo entre San Luis y Cairo como buque-hospital, tanto para atender en él a heridos y enfermos como para transportar medicamentos al frente y evacuar personal.

Otros vapores se usaban para fines parecidos, pero el Red Rover se distinguía de los demás en que fue dotado de instalaciones médicas que permitían no sólo los primeros auxilios sino también el tratamiento de epidemias de forma más científica, superando el mero aislamiento que se practicaba hasta entonces: viruela, cólera, tifus, disentería y otras fiebres infecciosas típicas de los lugares en guerra que en realidad producían más muertes que los combates mismos.

Interior del USS Red Rover (Theodore R. Davis) / Imagen: Dominio público en Wikimedia Commons

En ese sentido el Red Rover contaba con un quirófano, cocinas, salas aireadas para las camas de los pacientes, lavandería, cuartos de baño, persianas en las ventanas, un ascensor, camarotes para cuarentenas… Todas esas dependencias presentaban la novedad de estar separadas por mamparos, lo que reducía el riesgo de propagación de enfermedades.

El personal estaba contituído por una treintena de médicos y enfermeras, entre ellas tres monjas de la congregación católica Hermanas de la Santa Cruz y otras dos de raza negra. Todos a las órdenes del capitán McDaniel y del cirujano jefe George H. Bixby.

En junio de 1862 recibieron a su primer paciente, un enfermo de cólera, y a partir de ahí el barco empezó a trabajar en serio porque cuatro días después ya superaban el medio centenar, que se multiplicaron al poco cuando la artillería confederada voló el acorazado nordista Mound City en St. Charles (Arkansas) provocando más de un centenar de bajas entre muertos y heridos, muchos de estos últimos con graves quemaduras. Se dio la curiosa circunstancia de que el Mound City había sido el buque que capturó al Red Rover cuando lo abandonaron los sudistas el año anterior.

El Red Rover atendió de emergencia a los heridos y luego los trasladó a hospitales de Illinois. Después se unió a la escuadra que avanzaba hacia Vicksburg, desarrollando su trabajo no sin incidencias (un fuego a bordo que pudo ser sofocado). En septiembre fue transferido a la Marina, que lo destinó a la Escuadra del Missisipi y mejoró su equipamiento.

A comienzos de 1863 fue alcanzado por dos proyectiles confederados durante el sitio de la fortaleza de Hindman, en Arkansas, pero no hubo víctimas. Así, continuó su misión sanitaria, a la que añadía la auxiliar de transportar hielo y provisiones al frente, y otra no menos importante como era enterrar a los caídos, llevando un registro de cada sepultura.

Foto del USS Red Rover en 1863 / Imagen: Civil War Talk

El barco estuvo en servicio hasta diciembre de 1864, en que quedó anclado en el puerto de Mound City como hospital flotante, sin volver a desplazarse. Un año después, finalizada ya la guerra, se le desmontó su armamento y, siendo ya innecesario, fue vendido en una subasta pública por 4.500 dólares, adquiriéndolo un empresario el 29 de noviembre de 1865.

A partir de ahí el Red Rover desapareció de la Historia, desconociéndose su destino final. Atrás quedaba su atención a más de 2.400 pacientes; por eso hoy en día los reclutas que llegan al Centro de Reclutamiento de Illinois pasan sus exámenes médicos y vacunaciones en una clínica que lleva su nombre.

Fuentes: Gangrene and Glory: Medical Care During the American Civil War (Frank R. Freemon) / The Union Navy (Arthur Wyllie) / Historical Dictionary of the Civil War (Terry L. Jones) / Wikipedia.