Hugh de Lincoln, el santo que arrancó a mordiscos dos trozos del supuesto brazo de María Magdalena

Hugh de Lincoln, escultura de Giovanni della Robbia / foto Sailko en Wikimedia Commons

Durante la Edad Media la posesión de reliquias suponía para las iglesias, catedrales y monasterios, la afluencia de numerosos peregrinos y, por tanto, de ingresos.

No era raro que los obispos, abades y otras autoridades religiosas se afanasen en conseguir la mayor cantidad posible de ellas, principalmente cuando la necesidad de dinero acuciaba para realizar obras de remodelación, o amenazaba la subsistencia de la comunidad. Algunos llegaron incluso a sustraer piezas de otros lugares, utilizando métodos ciertamente poco ortodoxos o chocantes. Uno de ellos fue Hugh de Lincoln.

Hugh había nacido en Avalon, una pequeña aldea del sureste de Francia, de noble cuna, hacia 1135-1140. Su padre Guillermo, el señor de Avalon, se retiró a un monasterio benedictino tras la muerte de su esposa, llevándose a Hugh con él cuando tan solo contaba ocho años. Al llegar a la mayoría de edad es ordenado sacerdote, pero abandona el monasterio para ingresar en la Orden de los Cartujos, cuya rigidez y austeridad la habían convertido en la más reputada de las órdenes de la época.

Pronto asciende en el escalafón de la orden hasta llegar a ser procurador y, en 1179 es enviado a Inglaterra como prior del primer monasterio cartujo del país, el de Witham Friary en Somerset. En 1186 es elegido obispo de la catedral de Lincoln, cuyo edificio había sido fuertemente dañado por un terremoto el año anterior, derruyendo buena parte de la construcción.

De modo que su primer objetivo consistía en la reparación de los daños y la reconstrucción de la catedral, que Hugh deseaba levantar en el nuevo estilo gótico que se estaba extendiendo por toda Europa. El problema era como conseguir el dinero necesario para llevarlo a cabo. Así que Hugh se dedicó a viajar en busca de reliquias que convirtiesen a su diócesis en un lugar de peregrinación apetecible y atractivo. De esa manera se hizo con una interesante colección, que todavía hoy se guarda en la catedral de Lincoln. Los métodos que empleó para conseguirlo eran, cuando menos, discutibles.

Hugh de Lincoln realizando un exorcismo, cuadro de Gerardo Sternina / foto Dominio público en Wikimedia Commons
Hugh de Lincoln realizando un exorcismo, cuadro de Gerardo Sternina / foto Dominio público en Wikimedia Commons

Quizá el episodio más conocido es el que protagonizó durante su viaje, alrededor de 1190 a Fécamp, en Normandía, para visitar la abadía benedictina del mismo nombre fundada en el año 658 por un conde merovingio. La razón es que allí se custodiaba un hueso del brazo que supuestamente pertenecía a María Magdalena.

Cuando los monjes sacaron el hueso de su relicario, envuelto en finos paños que nunca se habían atrevido a retirar, para mostrárselo, Hugh sacó un cuchillo. Ante el asombro de todos cortó la tela y rápidamente se llevó el hueso a la boca. Primero intentó arrancar un pedazo con los incisivos y, al no conseguirlo, lo hizo con los molares. Consiguió desprender dos trozos, que inmediatamente se guardó para añadir a su colección.

Ante la protesta de los monjes por un acto tan irreverente, Hugh les replicó que todos los días tocaba con sus dedos y sus dientes el cuerpo de Cristo en la comunión, y que no veía razón para no tratar de igual forma los huesos de los santos.

Interior de la catedral de Lincoln en la actualidad / foto Diliff en Wikimedia Commons
Interior de la catedral de Lincoln en la actualidad / foto Diliff en Wikimedia Commons

Volvió a Inglaterra con el botín de sus viajes por Europa e inició la reconstrucción de su catedral, de la cual no vería terminado más que el coro, ya que moriría el 16 de noviembre del año 1200, tras otro viaje a Francia que arruinó su salud, esta vez como embajador del rey Juan.

Aparte de sus logros en devolver a Lincoln su esplendor, se le recuerda por haber sido uno de los principales protectores de los judíos durante las persecuciones que sufrieron bajo el reinado de Ricardo I. Fue canonizado en 1220 y hoy las iglesias católica y anglicana lo consideran el patrón de los enfermos.

La difusión de la historia de su apropiación en la abadía de Fécamp fue posiblemente una de causas de que en 1215 el Cuarto Concilio de Letrán estableciera órdenes expresas de que las reliquias no fueran expuestas nunca fuera de su relicario, bajo ninguna circunstancia.

Fuentes: Pilgrimage (Jonathan Sumption) / St. Hugh and Mary Magdalene / The Life of Saint Hugh of Lincoln (Herbert Thurston) / Saint Hugh of Lincoln / Wikipedia