Olimpias, el único trirreme en activo en una marina moderna

Si hablamos de un barco de guerra llamado Olimpias que es un trirreme y que fue construido en El Pireo, el puerto de Atenas, es inevitable pensar en la flota de Temístocles, por ejemplo.

El stratego naval ateniense se cubrió de gloria en la batalla de Salamina ante la escuadra persa de Jerjes con protagonismo absoluto de los trirremes. Sin embargo, el Olimpias se botó en 1987 y forma parte de la Marina Helénica, la fuerza naval de Grecia. Por supuesto, no es que la crisis haya llevado a los militares griegos a tener que recuperar diseños de la Antigüedad, aunque de hecho es algo único en el mundo: se trata de una reconstrucción a tamaño real de un antiguo trirreme ateniense, una forma de rendir homenaje a aquel arma que garantizó la independencia de la ciudad-estado y de todo el territorio continental heládico, además de proporcionarle riqueza y poder y de servir de modelo a la ingeniería naval durante varios siglos.

Como indica la palabra, un trirreme era una ambarcación que navegaba impulsada por tres filas de remos en cada banda. Evolución del birreme anterior -a su vez basado en la pentecóntera de cincuenta remeros- y antecedente de los colosales cuatrirremes y quinquerremes posteriores, había hecho acto de presencia en los mares a finales del siglo VII a.C, si hacemos caso a Heródoto cuando cuenta que el canal excavado por el faraón Necao para comunicar el Nilo con el Mar Rojo tenía un ancho de dos trirremes. Es difícil establecer quiénes fueron sus inventores; unos apuntan a Corinto, otros a Samos. De todas formas, el Egeo pronto se llenó de ellos y no sólo por parte de los griegos, pues los persas también los usaban.

olimpias-4

Pese a su tamaño y a moverse por fuerza humana, el trirreme era bastante rápido, algo fundamental porque su técnica de combate se basaba en embestir al buque enemigo con el espolón de proa. Por esa razón debía ser también muy sólido, lo que se consiguió mediante la llamada hypozoma: una gruesa soga, pre-tensada mediante un molinete, que recorría la eslora desde la roda hasta la popa, manteniendo bien apretadas las cuadernas y proporcionando solidez al casco; después de cada viaje era habitual varar la nave para tensar de nuevo las cuerdas.

El trirreme podía alcanzar una velocidad de 16 nudos, llevando una tripulación de dos centenares de hombres: el trierarca (responsable financiero del trirreme, podía ser también el capitán), el kiberneta (timonel), el proreus (oficial de proa), el keleuste (contramaestre), el pentekontarchos (intendente), un aulete (músico flautista que marcaba el ritmo de boga), una decena de marineros gavieros, 14 epíbatas (soldados, de los que 10 eran hoplitas y 4 arqueros) y 170 eretai (remeros). Estos últimos, que al principio eran ciudadanos libres que cobraban por su trabajo, se distribuían en tres filas de bancos de abajo a arriba: 54 talamitas, 54 zigitas y 62 tranitas. La fila más baja estaba medio metro por encima de la línea de flotación, la intermedia sobre las baos y la más alta quedaba fuera del casco, en una estructura exterior, para evitar tener que elevar demasiado la borda.

En cuanto al Olimpias, fue diseñado por el ingeniero naval británico (ya fallecido) John Francis Coates, especializado en barcos antiguos, con el asesoramiento del historiador John Sinclair Morrison, experto en la Grecia Clásica, y de Charles Willink, otro especialista en ese período griego. Para afrontar el trabajo se basaron en textos de la época, imágenes artísticas y, sobre todo, restos arqueológicos. Así, con el apoyo económico de la Marina Helénica y la colaboración del banquero y escritor Frank Walsh, entusiasta de la idea, fundaron la Trireme Trust para empezar la construcción, que se desarrolló a lo largo de algo más de dos años, entre 1985 y 1987.

olimpias-3

Se usó madera de pino de Oregón y de roble de Virginia, además de la de iroko empleada para la quilla. Para el espolón, hecho de bronce (200 kilos pesa), se tomó como modelo uno conservado en el Museo Arqueólogico del Pireo. No todas las piezas pudieron hacerse con la técnica de antaño; para la hipozoma, por ejemplo, no se encontraron fibras adecuadas que garantizasen la seguridad del barco, así que en su lugar se optó por cables de acero. Eso, junto con el curioso detalle de que la estatura media de los remeros es 20 centímetros mayor que antaño, aumentó el peso del Olimpias, por lo que en las sucesivas pruebas de navegación no pudo alcanzar los 16 nudos y se quedó en 9, aunque sí resultó tan maniobrable como para virar 180 grados en un minuto, por ejemplo.

El buque mide 40 metros de eslora por 5,5 de manga y 1,25 de calado, estando provisto además de un par de mástiles para navegar a vela. Teniendo en cuenta que los voluntarios que formaron su tripulación para esas mencionadas singladuras experimentales no estaban tan entrenados como los de la Antigüedad, los resultados fueron satisfactorios e indicaron que las descripciones sobre la extraordinaria capacidad de los trirremes dejadas por los autores antiguos, caso de Tucídides, no eran en absoluto exageradas.

El Olimpias participó en varios actos oficiales, entre ellos el transporte de la antorcha olímpica desde Keratsini a El Pireo para los Juegos Olímpicos de 2004. Evidentemente, nunca hubo ni habrá ocasión de verlo en combate, pero se puede entrecerrar un poco los ojos e imaginarlo en la bahía de Salamina como parte de aquella metafórica muralla de madera que la pitonisa aconsejó construir a Temístocles, rodeado de naves persas en llamas incapaces de aprovechar su superioridad numérica al estorbarse entre sí. Luego al abrir los párpados, veremos al útlimo trirreme en un dique seco del Parque de Navegación Tradicional del barrio costero de Palaio Faliro (Atenas), donde se expone al público. Aunque ya no navega el buque sigue comisionado, esto es, se le considera en activo dentro de la marina griega.

El Olimpias, en la actualidad. Foto: Wikimedia
El Olimpias, en la actualidad. Foto: Wikimedia

Más información: The Trireme Trust