Arquitectura

La Pirámide de Austerlitz, levantada por los soldados de Napoleón en 27 días

La Pirámide de Austerlitz, levantada por los soldados de Napoleón en 27 días 19 octubre, 2016

Licenciado en Historia y diplomado en Archivística y Biblioteconomía. Fundador y director de la revista Apuntes (2002-2005). Creador del blog El Viajero Incidental. Bloguer de viajes y turismo desde 2009 en Viajeros. Editor de La Brújula Verde. Forma parte del equipo de editores de Tylium.

Foto: Wikimedia

Nada es lo que parece en este peculiar monumento. A primera vista muchos dirían que se trata del famoso montículo tapizado de verde de Waterloo, pero se equivocarían.

No tiene nada que ver con esa batalla pero sí con otra disputada por Napoleón, la de Austerlitz, sólo que esa relación sería indirecta porque en realidad no fue levantada por la que fue la victoria más brillante del emperador sino por un motivo más prosaico y encima un año antes de que se disputara. De hecho se la renombró más tarde en alusión a Austerlitz. Claro que, además, se trata de una reconstrucción porque la pirámide original estaba medio en ruinas. Vaya lio ¿no? Vamos a poner un poco de orden en todo esto.

En primer lugar, hay que decir que la llamada Pirámide de Austerlitz no está en Austerlitz (República Checa) sino en los Países Bajos, cerca de la localidad de Woudenberg, provincia de Utrecht, donde tiene la consideración de Monumento Nacional y es una de las principales atracciones turísticas. A pesar de lo que pudiera deducirse de todos los desmentidos anteriores, el caso es que la Grande Armée, el formidable ejército de Bonaparte, fue la causa primera y última de su construcción. Hay que remontarse a 1804, cuando el país había sido convertido por el Emperador en la República de Batavia desde que lo invadiera en 1795 y lo convirtiera en un estado satélite de Francia.

En ese contexto, las tropas francesas de ocupación se hallaban al mando del general Auguste Marmont, uno de los destacados en Marengo, que luego ascendería a mariscal y se estrellaría en España, en Los Arapiles, ganándose la bronca de Napoleón. Quizá por eso, resentido, en 1814 rindió París sin lucha, por lo que popularmente se usó su titulo de duque de Ragusa para hablar de su acción como ragusade (traición) y, de hecho, durante el Imperio de los Cien Días no se unió a su antiguo superior y se refugió en Aquisgrán. Pero todo esto fue después; para entender la génesis de la pirámide hay que retrotraerse aún más atrás, a cuando Marmont acompañó a Bonaparte en la campaña de Egipto.

Auguste Marmont
Auguste Marmont

Fue en el país norteafricano donde ambos establecieron una buena relación, hasta el punto de que Napoleón, por entonces sólo general, incluso hizo de casamentero para arreglar el matrimonio de Marmont con la hija de un importante banquero suizo. En 1804 el celestino ya se había puesto la corona imperial (esa misma primavera) cuando su protegido acampó a sus hombres en lo que denominó Le Camp d’Utrecht. Allí estuvieron acantonados durante varios meses, entrenando y esperando la orden de embarcarse, junto con otros contingentes concentrados en Boulogne, para la invasión de Gran Bretaña.

El caso es que tener a la tropa ociosa tanto tiempo puede convertirse en un peligro para la disciplina por el aburrimiento, así que, al llegar el otoño, Marmont ideó una original forma de mantenerla ocupada: recordando su paso por Egipto, ordenó a los soldados levantar una pirámide parecida a las que había visto en Giza y a cuyos pies había combatido contra los mamelucos en 1798. Dicho y hecho, los soldados empezaron a acarrear y amontonar tierra, colocándola escalonadamente hasta formar una colina de treinta y seis metros de altura, a la que recubrieron de césped y remataron en la cúspide con un obelisco de madera de trece metros. Los trabajos duraron veintisiete días y a su término se denomino aquella obra como Mont Marmont (en francés) o Marmontberg (en holandés).

La pirámide en 1805, cuando se llamaba Mont Marmont.
La pirámide en 1805, cuando se llamaba Mont Marmont.

La derrota de la armada en Trafalgar dio al traste con el plan de invasión, así que en 1805 Napoleón movilizó a sus ejércitos trasladándolos rápidamente a Europa central para hacer frente a la Tercera Coalición, que unía a Gran Bretaña, Rusia, Austria, Suecia y Nápoles. Ese verano, Marmont marchó de Utrecht para entrar en territorio alemán y unirse al grueso de la Grande Armée, que el 2 de diciembre aplastaba a rusos y austríacos en Austerlitz.

En 1806 la República de Batavia era sustituída por el Reino de Holanda y Luis Bonaparte, el hermano del emperador, asumía la corona. Una de sus primeras medidas fue rebautizar Mont Marmont, que no sólo seguía en pie sino que tenía tres militares dedicados expresamente a su mantenimiento, con el nombre de Pirámide de Austerlitz, sin que las quejas de su constructor sirvieran de nada. El monumento se mantuvo en pie incluso tras la caída definitiva del bonapartismo, aunque sin el obelisco porque al ser de un material tan endeble se deterioró rápidamente y ya en 1808 hubo que suprimirlo. Así que en 1816, con los Países Bajos liberados, los terrenos donde se asentaba la colina pasaron a ser propiedad municipal.

Antes de la restauración. Foto: Wikimedia
Antes de la restauración. Foto: Wikimedia

La pirámide fue estropeándose poco a poco al resultar incómodo para todos ya que, al fin y al cabo, había sido erigido por un invasor a su mayor gloria. Por eso hubo que esperar a una fecha tan tardía como 1894, cuando Napoleón ya sólo era un personaje histórico, para recolocar un obelisco en lo alto, esta vez de piedra. Por lo demás, la pirámide siguió medio olvidada y derrumbándose progresivamente hasta que en 2001 se acometió una primera restauración a cargo de los gobiernos provincial y municipal, que para ello crearon la Fundación Pirámide de Austerlitz. Las labores se prolongaron varios años y, por fin, en 2008 se dieron por concluidas, abriéndose el monumento al público junto a un centro de visitantes, si bien todavía habría que realizar alguna obra más de consolidación de la estructura.

Y ahora sí, ya se pueden volver a establecer conexiones: la Pirámide de Austerlitz sirvió de modelo al montículo de Waterloo, aunque éste es bastante más pequeño que aquella.

Más información: Visit Utrecht

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