Hellebranders, las primeras armas de destrucción masiva

La explosión del Hoop (Hugo de Groot) / foto Dominio público en Wikimedia Commons

Hellebranders es un término holandés cuya traducción sería algo así como incendiarios del infierno. Tal nombre alude a un tipo de barcos utilizados por los defensores de Amberes durante la Guerra de los Ochenta Años, la cual finalizaría con el reconocimiento por parte de España de la independencia de las siete Provincias Unidas, lo que hoy conocemos como Países Bajos.

Aunque el asedio de Amberes culminó con victoria española el 17 de agosto de 1585, no fue fácil para los Tercios. Al contrario, durante casi un año de sitio debieron emplearse a fondo y aplicar el ingenio para ir conquistando territorio y baluartes, a costa de ingentes bajas en ambos bandos. El principal escollo lo constituía el río Escalda, que además de proteger la ciudad le servía para recibir ayuda de Gante, Malinas o Bruselas, desde la cual un cauce artificial navegable desembocaba en el río.

Para solventar ese problema al comandante de los Tercios, Alejandro Farnesio, se le ocurrió construir un puente de madera que conectaba sobre el río las provincias de Brabante y Flandes. Este puente, que constituyó todo un hito de ingeniería militar, tenía 800 metros de largo por 4 de ancho. Su armazón se realizó colocando postes de madera verticales sobre el lecho del río, unidos después con vigas de madera, para crear una estructura sobre la que luego se colocaron tablones. Pero sólo en los 200 primeros metros. En los 600 metros restantes los tablones eran sostenidos por barcas atadas con cuerdas y maderos con clavos. Algo muy similar a lo que Jerjes había hecho cuando invadió Grecia.

Una vez terminado el puente después de siete meses de trabajo se procedió a instalar en él hasta 97 piezas de artillería para protegerlo, así como baluartes a ambos extremos. Todo estaba listo para que los Tercios pudieran cruzar y atacar la ciudad.

Esquema del puente (Frans Hogenberg) / foto Dominio público en Wikimedia Commons
Esquema del puente (Frans Hogenberg) / foto Dominio público en Wikimedia Commons

Pero entonces apareció en escena un ingeniero italiano llamado Federigo Giambelli, quien parece ser tenía cierto resentimiento con la corona española por no haber sido bien apreciado su servicio. En el invierno de 1585, gracias al patrocinio de Inglaterra, fue enviado a Amberes para buscar una solución al asedio de la ciudad por los españoles. Inmediatamente se percató de que era necesario destruir el puente de madera, y se puso manos a la obra.

Encargó a un relojero de la ciudad que construyese un mecanismo para retardar explosiones. Luego modificó dos pequeños barcos, el Fortuyn y el Hoop, construyendo en cada uno una cámara de combustión de unos 5 metros de anchura y 12 de longitud, con paredes de ladrillo de metro y medio de grosor. Estaban coronadas y selladas con lápidas apiladas verticalmente y selladas con plomo. Cada cámara albergaba rocas, fragmentos de hierro y otros objetos metálicos, mezclados con 3 toneladas de pólvora. Finalmente una cubierta de madera ocultaba las mortíferas invenciones. Habían nacido los hellebranders, posiblemente el primer arma de destrucción masiva de la historia.

Foto Dominio Público
Foto Dominio Público

En la noche del 4 al 5 de abril de 1585 entraron en acción. Primero fueron enviados 32 brulotes, un tipo de barco utilizado desde la Antigüedad, cargado de explosivos y combustible, cuya misión era incendiar los buques enemigos, con el fin de engañar a los españoles. Los hellebranders iban detrás.

Mientras los Tercios se afanaban en apagar los fuegos producidos por los brulotes, y creyendo que el ataque era de barcos incendiarios convencionales, llegaron el Fortuyn y el Hoop. El primeró falló, con una pequeña explosión en la orilla del río que no causo grandes destrozos. Pero el Hoop consiguió llegar al puente, justo en la zona donde se unía la estructura con las barcas. No estalló inmediatamente, lo que hizo que algunos soldados de los tercios subiesen a bordo para inspeccionarlo. Entonces se activó el mecanismo de relojería, y todo saltó por los aires. 800 soldados españoles e italianos murieron en una explosión que arrojó sus cuerpos, junto con rocas y fragmentos metálicos, a varios kilómetros de distancia.

La explosión del Hoop / foto Dominio público en Wikimedia Commons
La explosión del Hoop / foto Dominio público en Wikimedia Commons

La violencia del estallido provocó un tsunami en el río, la tierra tembló en varios kilómetros a la redonda, y una gran nube negra cubrió la zona. La explosión se sintió en Gante, a 35 kilómetros de distancia, donde las ventanas vibraron en todas las casas.

Con todo, los españoles consiguieron reparar el puente, construyeron un contradique para detener a los hellebranders antes de que pudieran volver a alcanzarlo, y funcionó. La ciudad se rindió finalmente el 17 de agosto de 1585. La explosión del Hoop está hoy considerada como una de las primeras grandes explosiones artificiales por capacidad destructiva de la historia.

Fuentes: The age of the hell burners: fireships and terror weapons / Hellburners Were the Renaissance’s Tactical Nukes / Wikipedia / Sitio De Amberes, 1584-1585 (Francisco Barado)