Gaping Gill: la mayor cascada de Gran Bretaña está en una cueva

La ausencia de relieve significativo en las Islas Británicas hace que determinadas manifestaciones naturales dependientes de la existencia de montañas de altura no tengan apenas representación.

Es el caso de las cataratas, cuya fuerza es proporcional al desnivel que el curso fluvial va salvando en su avance o a encontrarse con un salto abrupto. Así, en Inglaterra sólo hay pequeñas cascadas; curiosamente, la más grande no está al aire libre sino en el interior de una gruta: es la de Gaping Gill.

Se encuentra en el norte de Yorkshire, una región donde abundan las galerías subterráneas debido al predominio de la roca caliza en la composición del terreno. Por allí, en una zona protegida (el Yorkshire Dales National Park), discurre un torrente llamado Fell Beck que baja por la ladera del monte Ingleborough, el segundo más alto del valle, y de repente se hunde bajo tierra desapareciendo de la vista y circulando por el subsuelo hasta brotar de nuevo en la cámara más grande de la Gruta de Ingleborough, un gran sistema de cuevas cercano al pueblo de Clapham.

Foto: Ingleborough Cave
Foto: Ingleborough Cave

Es decir, si alguien entra en las profundidades por alguna de las varias galerías de acceso y llega hasta dicha cámara tendrá ocasión de contemplar cómo la pared escupe el agua del Fell Beck formando una cascada de ciento diez metros. De hecho, el Bradford Pothole Club y el Craven Baches Club locales llevan décadas organizando excursiones guiadas dos veces al año (en mayo y agosto respectivamente) al interior de la caverna para ver ese espectáculo, tanto para espeleólogos como para visitantes comunes, ya que se ha instalado iluminación para ello. No es recomendable ir por cuenta propia, salvo que se tenga experiencia en espeleología, dado que no todas las entradas son de acceso fácil. Hay ocho: Jib Tunnel, Disappointment Pot, Stream Passage Pot, Bar Pot, Hensler’s Pot, Corky’s Pot, Rat Hole y Flood Entrance Pot.

Para concretar, oficialmente se entra por una galería de quinientos metros de longitud que es bastante amplia y a la que la Naturaleza ha decorado con formaciones rocosas típicas, como estalactitas y estalagmitas. Esas considerables dimensiones hicieron de Ingleborough la gruta más grande de Gran Bretaña hasta que en 1999 el descubrimiento de otra bautizada como Titán la relegó de lo alto del pódium. Pero sigue pudiendo presumir de tener la mayor cámara interior, Gaping Gill: mide ciento veintinueve metros de largo por veinticinco de ancho y treinta y uno de alto, y además tiene el atractivo extra de una abertura al exterior en su bóveda, como una gigantesca boca sonriente que proporciona luz natural.

Foto: Mirror
Foto: Mirror

De la existencia de Ingleborough Cave había conocimiento desde hace mucho. Eso sí, hubo que esperar hasta 1842 para que alguien intentara el primer descenso documentado: fue un vecino de Yorkshire, John Birbeck, que era aficionado al montañismo (de hecho en su currículum también figura la primera ascensión a uno de los picos de los Alpes peninos, el Monte Rosa). Con sus modestos medios, una simple soga, Birbeck inició el descenso desde una cornisa que hoy lleva su nombre, Birbeck’s Ledge, pero no consiguió penetrar más de cincuenta y cinco metros. No se logró el recorrido completo hasta mucho después, en 1895, mérito del espeleólogo francés Édouard-Alfred Martel, que en realidad tampoco es que usara material muy sofisticado: una escalera de cuerda y velas.

Estudios recientes y mediciones realizadas con láser han revelado que Gaping Gill tiene un volumen similar al de la Catedral de York y, lo que es más, salva una altura dos veces más grande que las Cataratas de Niágara. Y de vez en cuando sigue deparando sorpresas, pues en 2011 se encontró un rinoceronte prehistórico fosilizado.

Fuentes:
Ingleborough Cave
Yorkshire Dale National Park
Wikipedia