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El Parque Kruger, la reserva natural más grande de Sudáfrica


La experiencia de hacer un safari es inigualable. Ya sé que hay gustos para todo, pero eso de encontrarse en medio de la naturaleza más salvaje emulando a los antiguos exploradores decimonónicos con una cámara en vez de escopeta y un todo terreno que permite hacer el recorrido en menos tiempo que las antiguas caravanas es algo que no me cansaré de recomendar a todo el mundo.

Kenia y Tanzania son las referencias clásicas y fundamentales para ello, pero hay otros países que también ofrecen la posibilidad y uno de ellos es Sudáfrica, donde se ubica la reserva de caza más grande del continente: el Parque Nacional Kruger, con casi diecinueve mil kilómetros cuadrados, una superficie equivalente a la de Gales o Israel.

Por supuesto, se puede visitar el Kruger sin necesidad de cazar más que fotografías de su abundante fauna, que incluye treinta y tres especies de anfibios, once de reptiles, cincuenta de peces, quinientas de aves y ciento cincuenta de mamíferos; de estos últimos se pueden encontrar millar y medio de leones, ocho mil elefantes, veinticinco mil búfalos, catorce mil ñúes, cinco mil jirafas y muchos animales más, desde leopardos a cebras, pasando por hipopótamos, hienas, babuinos, buitres, etc.

Se trata de uno de los parques más antiguos de África, creado en 1926 para sustituir al antiguo coto cazador que había quedado prácticamente despoblado de depredadores por las matanzas para buscar oro. Finalmente se consiguió establecer cierto equilibrio faunístico en el que la excepción son los paquidermos, que superan la capacidad del lugar, por lo que no queda más remedio que eliminar el excedente para que haya comida para todos. Una parte del marfil resultante, en torno a treinta toneladas, se vende legalmente.

Pero al gran recurso del Kruger es el turismo. En el parque hay una veintena de campamentos y otros tantos alojamientos privados (hoteles y lodges ) que sirven de base de operaciones para los safaris. Adicionalmente podemos encontrar en buscadores como Expedia, hoteles en las ciudades más cercanas al parque. Los safaris se realizan en 4 x 4 por caminos asfaltados, que es lo que menos suele gustar de este sitio al darle una imagen de civilización pero que, al fin y al cabo, permite entrar con coche propio (hay gasolineras en los campamentos) e incrementar el número de visitantes.

De todas formas, hay una opción de recorrer a pie determinadas sendas,-acompañados de guía y rangers armados, claro- en trayectos de dos jornadas y pernoctaciones en sobrios refugios. Además, se pueden hacer otras actividades complementarias típicas, como sobrevolar el Blyde River Canyon en globo, helicóptero o ultraligero, interactuar con elefantes, piragüismo, bicicleta, etc.

Fotos: Wikipedia.