Inventan una maleta que puede reconocer a su dueño y seguirle de manera autónoma

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¿Recuerdan los tiempos, no tan lejanos, en que había que cargar con el equipaje colgando de una sola mano con riesgo de dislocación del hombro por el peso? Hace ya tiempo que se les añadieron ruedas y mangos largos para facilitar su transporte pero ahora ya estamos lanzados en busca de la mayor comodidad y eso no basta. Por eso en los últimos años han ido apareciendo prototipos que parecen sacados del cine de ciencia ficción.

Maletas individualizadas, maletas con cierres especiales, maletas con GPS, maletas que indican el peso de su contenido, maletas con motor… Pero ¿y si se junta todo ello en una? La repera. Parecería un robot, sumándose a esa generación de artilugios inteligentes que casi sin que nos demos cuenta hemos incorporado a nuestra vida cotidiana y ya forman parte de ella, como si hubieran estado siempre ahí: smartphones, tablets, robots de cocina, coches que aparcan solos, ropa que regula la temperatura, etc.

Pues ya hay un modelo de maleta así: se llama Olive y tiene casi tantos gadgets como el famoso inspector de los dibujos animados. Diseñada por el equipo alemán IKAP Robotics, es multifuncional y móvil, realiza tareas de forma autónoma y lo mismo se puede considerar un contenedor de equipaje que un transportín para su dueño. Entre otras muchas cosas. Habrá que ver cómo evoluciona su comercialización y el precio, pero es posible que en un plazo razonable cambie el panorama de estaciones y aeropuertos. Y que arruine el negocio de los carritos.

El equipo de diseñadores de IKAP robotics
El equipo de diseñadores de IKAP robotics

Porque Olive tiene un pequeño motor alimentado por una batería de 10.000 mAh que, además de pemitirle desplazamientos, sirve para cargar los dispositivos móviles como el teléfono o el ordenador, a través de una toma ad hoc. Para los desplazamientos cuenta con dos ruedas y, gracias a un mando, se transforma desplegando una miniplataforma con un sistema de equilibrio parecido al de Segway, gracias al cual el dueño puede subirse y moverse por la terminal (a lo mejor también supone el fin de las pasarelas mecánicas).

Ahora bien ¿quiere uno darse un paseo por su propio pie mientras espera el vuelo, el tren o lo que sea, sin la preocupación de perder de vista sus pertenencias? No hay problema. Olive va por su cuenta detrás de su amo, como si de una mascota se tratase pero sin necesidad de correa, siguiéndole por salas y pasillos. Y no hay que preocuparse porque dispone de sensores de proximidad y una avanzada cámara 3D con un sistema de procesamiento de imágenes para reconocer a su propietario. ¿Que éste camina demasiado rápido o hay tanta gente que la maleta se queda rezagada? No pasa nada: Olive activa entonces una pequeña alarma de aviso.

Sistema de procesamiento de imágenes de Olive
Sistema de procesamiento de imágenes de Olive

Toda esta capacidad de «iniciativa» se amplía con más funciones aún. Así, cuando no está funcionando, su cierre se autobloquea automáticamente por seguridad. Además cuenta con un GPS 3G/4G que permite tenerla localizada en todo momento y en cualquier rincón del mundo al que haya accesibilidad por satélite y que comunica directamente con el smartphone de su dueño; no sólo eso sino que también facilita imágenes gracias a la mencionada cámara. Por último, calcula el peso del equipaje para saber cuánto llevamos y evitar cargos extra en el aeropuerto.

Y fuera preocupaciones, ya que los diseñadores aseguran que no es necesario tener conocimientos técnicos especiales para manejarla. Olive fue distinguida en primera posición con el premio Germany’s Start Up World en la categoría de robótca de servicios. Ahora se busca financiación para poder empezar su producción en serio y hacer realidad la máxima de los creadores: «Una persona, un robot».

Maleta robot 1

Más información: Olive Robotics