El mapa geológico y topográfico más antiguo del mundo: el Papiro de las Minas

Ramsés IV reinó en Egipto desde el año 1153 al 1147 a.C., casi de manera accidental, pues siendo el quinto hijo de Ramsés III tenía pocas probabilidades de ascender al trono. Pero resulta que sus cuatro hermanos mayores fueron muriendo, y ya con 40 años Ramsés se encontró siendo faraón, algo que apenas le duraría 6 escasos años.

Aun así le dió tiempo a planear una campaña edificatoria muy ambiciosa, que no pudo llevar a cabo debido a su muerte. En el intento se encontró con un problema, la escasez de piedra para erigir las grandiosas estatuas que le debían recordar para la posteridad. Así que organizó una expedición al uadi Hammamat, un gran centro minero de la época que contaba con numerosas canteras de piedra bejen y minas de oro, ya explotadas por los primeros faraones y mucho más tarde por los romanos.

El Uadi Hammamat, un antiguo curso de agua seco, estaba situado entre la antigua Coptos y la costa egipcia del Mar Rojo, justo en la ruta por donde entraban los productos del sur de Arabia y de la India con destino a Tebas desde el puerto de Qusayr. La codiciada piedra bejen, con la que se construían estatuas y sarcófagos, empezó a explotarse cuando el faraon Senusert I envió a los primeros mineros, y desde entonces los egipcios la utilizaron para sus monumentos.

Relieve de Ramsés IV
Relieve de Ramsés IV

Pero una expedición de tal calibre había que prepararla a conciencia y, que menos que elaborar un mapa de la zona. Por fortuna ese mapa todavía existe, se le conoce como el Papiro de las Minas, y es una auténtica maravilla. No solo representa la topografía del uadi de una manera asombrosamente moderna, sino que también es el primer mapa geológico de la historia (que conozcamos, evidentemente).

Fue creado en el año 1150 a.C., esto es, el tercer año del reinado de Ramsés IV, y preparado explicitamente para su expedición al uadi Hammamat por el escriba Amennjat, cuyo nombre aparece al dorso del papiro. Fue descubierto en Deir el-Medina, el antiguo poblado de los artesanos egipcios, por el proconsul francés Bernardino Drovetti, en una fecha anterior a 1824, que fue cuando se lo vendió a Carlos de Saboya, el último rey de Cerdeña.

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Finalmente acabó en el Museo Egipcio de Turín, a donde llegó en varios fragmentos que, en un primer momento se pensó que correspondían a tres papiros diferentes. Una vez que los investigadores entendieron como encajaban, el mapa fue reconstruido y su contenido revelado. Esta reconstrucción, que algunos autores han criticado por incorrecta, mide 2,8 metros por 41 centímetros.

Representa una franja de 15 kilómetros del lecho del uadi, con dos caminos conectados por un tercero, imágenes de las colinas circundantes, la mina de piedra bejen y una mina de oro. También aparece representado el asentamiento de Bir Umm Fawakhir. Casi todas las cosas representadas cuentan con anotaciones identificativas en escritura hierática, distancias y rutas entre ellas.

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Se representa la localización de los depósitos de oro en las colinas, de los pozos de agua, e incluso los tamaños de los bloques de piedra bejen, todo ello con una orientación sur-norte. Se le considera el primer mapa geológico conocido porque detalla con gran exactitud la distribución de los diversos tipos de roca del lugar. En negro aparecen los yacimientos de piedra bejen, y en rosa los de oro. Incluso las gravas se identifican con puntos marrones, verdes y blancos.

El hecho de que el autor se preocupase de proporcionar información detallada y clara de todas las características del área, de usar letreros y colores contrastados, ha llevado a algunos especialistas a considerar al Papiro de las Minas como el primer Sistema de Información Geográfica de la historia.

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Su fidelidad fue comprobada contrastándolo con imágenes de satélite, con el fin de identificar el area mostrada en el mapa. El resultado es que representa de manera muy exacta una zona del actual Uadi Allaqi, un valle situado al sur de Asuán, en el desierto oriental egipcio.