Tumbas en las pistas de algunos aeropuertos norteamericanos

A menudo el corazón se impone a la cabeza y hay gente que está tan estrechamente unida a un terruño que se niega a abandonarlo hasta llegar al extremo. Lo hemos visto, por ejemplo, en algunas fotos -especialmente en China- de quienes se agarran al hogar familiar y su modesta casa queda como una islita rodeada de bloques de hormigón y cristal. No es lo habitual y menos aún si se trata de cementerios, pues lo normal es que éstos se trasladen enteros (vale, salvo en el caso de la urbanización de Poltergeist). Por eso resulta muy curioso el caso de algunos aeropuertos de EEUU.

El progreso no puede detenerse y menos aún ante cuestiones sentimentales. La construcción de edificios u obras públicas requiere con frecuencia de determinado terreno, dando igual si es de propiedad privada. Pero en Estados Unidos ese concepto es sagrado y cuando alguien se empeña tercamente en quedarse resulta difícil persuadirle. Esa testarudez termina originando situaciones sorprendentes que alcanzan cotas casi surrealistas cuando hay enterramientos de por medio.

Así, en la localidad de Amity (Indiana), la familia de un difunto se opuso radicalmente al traslado de la tumba de un familiar ante la construcción de la carretera estatal, por lo que la calzada ha terminado pasando por encima… pero con la lápida debidamente a la vista. Ahora bien, este anecdotismo alcanza grados mucho mayores cuando de lo que se trata es de hacer un aeropuerto, como pasó en el Savannah/Hilton Head International Airport (Georgia).

Tumbas pista aeropuerto Savannah 2

Se ubica en una zona que ancestralmente estaba ocupada por bosques y tierras de cultivo pertenecientes a la familia Dotson, que incluso tenía su propio camposanto con un centenar de cuerpos inhumados. La mayoría eran esclavos de la plantación pero también yacían allí Richard y Catherine Dotson, patriarcas del clan, que fallecieron en el último cuarto del siglo XIX. Como decía antes, el progreso no se detiene y ante la coyuntura internacional, que amenazaba dificultades -la Segunda Guerra Mundial- se decidió construir allí un aeródromo militar. Y llegaron los problemas.

Tumbas pista aeropuerto Savannah 3

Los descendientes de los Dotson no pusieron demasiadas pegas al traslado general de las tumbas al cementerio de Bonaventure, pero se empeñaron en mantener intocables las cuatro donde descansaban en paz los miembros de la familia, incluidos los fundadores Richard y Catherine. Así que el complejo alternó los barracones y hangares con algo tan extemporáneo como un puñado de enterramientos civiles. Sin embargo, la historia no terminó ahí. En 1945, finalizada la guerra, se decidió reconvertir el aeródromo en aeropuerto civil y la cosa experimentó una vuelta de tuerca.

Tumbas pista aeropuerto Savannah

Y es que una vez estuvieron listos los trabajos previos llegó el momento de empezar las obras. Era la década de los setenta y el lugar empezaba a quedarse pequeño, por lo que se acometió un plan de ampliación con la adquisición de más tierras del entorno. Y se dio el caso de que la nueva pista de aterrizaje debía pasar justo por encima de las antiguas tumbas. Al parecer no fue posible localizar familiares y, como la ley federal prohibe el traslado sin permiso de éstos, no quedó otro remedio que pavimentar dejando a la vista las lápidas. Dos quedaron al margen, pero las otras se encuentran a algo más de un millar de metros del extremo de la pista 10, en un lateral por el que las ruedas de los aviones no llegan a rodar, aunque tanto los pilotos como los pasajeros pueden verlas perfectamente.

Esta rareza se repite en otro aeropuerto del estado de Georgia, el Mathis Airport, sólo que multiplicado. La pista, construida en los años sesenta en un terreno de la familia Anglin, está tachonada con unas cuantas lápidas que indican el lugar de reposo eterno de una veintena de personas. Desde luego, en ese estado norteamericano hay quien podría rivalizar en obstinación con el tópico aragonés.

Tumbas pista aeropuerto Savannah 4

Vía: Amusing Planet